Tycho y Aristarchus

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Tycho, con sus 85 kilómetros de diámetro, es uno de los cráteres de impacto mejor preservados y el centro del más prominente sistema de rayos (formados por las eyecciones de material) de la superficie lunar, que se extienden hasta la increíble distancia de 1.800 kilómetros. Pero los rayos de Tycho, una postal lunar que todos conocemos, son visibles con Luna llena (desmintiendo la falsa idea de que con Luna llena no hay nada para ver), ya que con el Sol iluminando oblicuamente la superficie lunar, ya no vemos los rayos sino un abismo de casi 5000 metros de profundidad y sus picos centrales.

 

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Aristarchus es tan brillante que suele ser el único accidente lunar visible en la luz cenicienta y sus rayos se extienden también por centenares de kilómetros.

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Pero cuando el terminador pasa cerca de Aristarchus, lo que vemos se parece más a un profundo anfiteatro, un abismo de oscuridad en contraste con el intenso brillo en forma de arco que presenta una de las terrazas exteriores.

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Observadores de la LIADA ayudan a resolver el enigma de los Fenómenos Lunares Transitorios

La colaboración entre astrónomos profesionales y amateurs (PRO-AM) es de vital importancia para la resolución del gran enigma lunar: los fenómenos lunares transitorios (FLT). Estos esquivos y fugaces cambios en la superficie lunar pueden consistir en breves destellos de luz (que casi con certeza identificamos con impactos de meteoros), incrementos de brillo, oscurecimientos de detalles subyacentes, aparición de colores.

El problema subyacente es el de si existe o no actividad geológica en la Luna. La evidencia científica obtenida de las rocas traídas de la Luna y de los instrumentos de muestreo de la atmósfera lunar dejados por los astronautas del Proyecto Apolo, más la observación constante de nuestro satélite, demuestran que no existe actividad geológica. Pero también es cierto que existen cerca de tres mil informes de observación desde la Tierra, hechos por astrónomos aficionados y profesionales, de FLT que sugieren que la Luna tiene una ligera actividad geológica. De hecho, hay distintas hipótesis sobre fenómenos transitorios y naturales que pueden provocar los FLT: levitación electrostática del polvo, afloramientos de gas o hielo temporal.

El carácter elusivo y fugaz de los cambios anómalos que se observan en la Luna hace muy difícil la comprobación científica directa de alguno de ellos, no hay tiempo para que el observador logre una comprobación independiente por otro astrónomo. Pero hay otro método de acercarnos a una comprobación rigurosa.  Los que niegan los FLT sostienen que los cambios en la superficie lunar no son tales sino que se deben a las condiciones atmosféricas, problemas de óptica o incorrecta interpretación de la apariencia normal del accidente lunar observado. En buen criollo, el observador “no sabe como es la apariencia normal” del sitio observado y reporta como anómalo algo que es normal. Aquí entran las condiciones de iluminación y libración. Sabemos que los accidentes lunares presentan un aspecto muy variado de acuerdo a cómo incide la iluminación solar, a lo que ha que añadir los “estiramientos” de la superficie lunar por el movimiento de libración. Ambas condiciones hacen que cada observación lunar capte un momento casi único de un accidente determinado. Por ello, es muy fácil que cualquier observador tome como una anomalía (FLT) lo que no son más que las condiciones “extraordinarias” de luz y sombra del accidente en un momento dado, condiciones que no se han repetido para ningún otro observador pero que siguen siendo las normales de acuerdo a la iluminación solar y a la libración.

El camino elegido por el “Proyecto de Detección de Cambios Geológicos Lunares” de la Association of Lunar and Planetary Observers (ALPO), la British Astronomical Association (BAA) y la University of Aberystwyth (Gales)  es el de verificar cómo es la apariencia normal de un área de la superficie lunar, en el mismo periodo de la lunación de la observación de un FLT histórico en las mismas condiciones de iluminación y libración.

El Programa, con el fin de ayudar a los observadores a planificar sus observaciones, mantiene dos páginas web en las que se detallan posibles horarios de observación para distintas ubicaciones geográficas (se incluyen nuevas localidades a pedido). Una web con observaciones prioritarias (por  tratarse de la verificación de los reportes más interesantes): http://users.aber.ac.uk/atc/lunar_schedule.htm  y una web en la que están listados todos los reportes históricos de FLT: http://users.aber.ac.uk/atc/tlp/tlp.htm . La traducción de ambas páginas web puede encontrarse en: https://observacionlunar.wordpress.com/cambios-geologicos-lunares/

¿Qué se hace con nuestras observaciones? Se compara nuestro reporte y/o imagen o video con el reporte de FLT histórico para comprobar si el evento reportado se ha repetido en la observación realizada en idénticas condiciones. De repetirse dicho evento, sería un indicio de que el mismo no es más que el reporte de una apariencia rara del accidente lunar observado (por iluminación solar y libración) pero que se repite cada vez que se dan las mismas condiciones. Si no se repite, sería un indicio a favor de la existencia del FLT. Por supuesto, una sola observación no es determinante, por lo que las observaciones sirven para revisar la gradación que al FLT se le ha asignado en los distintos catálogos existentes.

En palabras de Anthony Cook, director del proyecto: “Con el paso del tiempo iremos eliminando gradualmente los reportes de FLT menos confiables de nuestra lista y reajustando el valor observacional de otros. Está previsto publicar informes sobre los reportes históricos de FLT que hemos logrado eliminar y reconocer a los observadores que han contribuido al proceso de selección. Su contribución, por lo tanto, es muy valiosa para este proceso científico”.

Como muestra del trabajo del proyecto, incluimos dos observaciones realizadas por los Observadores Lunares de la Asociación Entrerriana de Astronomía (AEA) el 24 de octubre de 2015, que fueron incluidas en las ediciones de diciembre de 2015 de “The Lunar Observer” (ALPO) y “The Lunar Section Circular” (BAA). Ilustran acerca de cómo observaciones en idénticas condiciones de iluminación y libración pueden aumentar el grado de veracidad de un reporte de FLT o disminuirlo.

En el primer caso, una imagen del cráter Gassendi:

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es tratada para encontrar lo que se había reportado: “todo el espectro de colores visibles en la zona montañosa central”:

Figure 2. Gassendi on 2015 Oct 24 UT 03:43 as imaged by Francisco Cardinalli and others (AEA). This image is orientated with north towards the top, and has been color normalised before undergoing a color saturation enhancement of 50%, and some sharpening. No attempthas been made to remove any spectral dispersion effects.

Gassendi: On 2015 Oct 24 UT 03:43 Francisco Cardinalli and others (AEA) imaged Gassendi under the same illumination conditions, to within ±0.5˚, to the following 1985 report:

On 1985 May 30 P.Madej (Huddersfield, UK, 77mm refractor, x111 and x250, seeing II-III, transparency good) whole spectrum of colors seen on the central peak area, visible in both eyepieces, and was more prominent at the higher magnification. Not aware if the observer checked for this effect on other terminator peaks? ALPO/BAA weight=1.- [REF – 34b]

You can see the color image that Francisco captured in Fig 2 – this is the normal appearance that Peter Madej should have seen in 1985. There is no sign of a spectrum of colors on the central peak that Peter Madej saw. I checked the altitude of the Moon and it was 28˚ above the horizon as seen from Huddersfield in the UK on the LTP date, so not exceptionally low.

Al no encontrarse colores en la imagen, la validación de este reporte de FLT se ve reforzada.

El caso contrario lo vemos en la observación realizada de Plato en el mismo día:

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Las imágenes fueron saturadas y se pudo obtener el triángulo brumoso (“hazy”) que se había reportado como FLT y que no es más una coloración más clara en la zona suroeste del piso del cráter (izquierda y abajo en la imagen).

Plato: On 2014 Oct 24 Alberto Anunziato (and others at AEA) and Maurice Collins imaged this crater at 04:36 and 07:20 UT respectively, under the same illumination and topocentric libration conditions, to within ±1˚, to the following 1980’s report:

On 1981 Aug 11 at UT21:05-21:36 G. North (England, seeing=poor) detected, in green light, a darkening on the floor of Plato. This effect was not seen elsewhere. J-H Robinson (Teighmouth, Devon, UK) detected on the SSE rim (inner and beyond) a triangle that appeared hazy in a wide range of filters at 21:05UT. However at 21:36UT it was only hazy in green and blue light. No similar effect was seen elsewhere. The Cameron 2006 catalog ID=150 and weight=5. The ALPO/BAA weight=3. – [REF 35]

Figure 3. Plato with north orientated towards the top. (Top Left) Color image from 2015 Oct 24 UT 04:36 as imaged by Alberto Anunziato and colleagues (AEA) taken with a 250 mm SCT, in white light with a Phillips SPC 9000 web camera. The seeing was 7 out of 10. The image has been sharpened slight, had its original color normalized, and then the color saturation was increased to 70%, saturation. (Top Right) Color image by Maurice Collins (ALPO) from 2015 Oct 24 UT 07:20 – this image has been color normalized and had its color saturation set at 60%. (Bottom Left) A sketch by Gerald North from 1981 Aug 11 made between 20:12 and 20:23UT. (Bottom Right) A sketch by Hedley J. Robinson from 1981 Aug 11, made sometime between 21:05 and 21:40 UT.

For comparison on the bottom of Fig 3, are a couple of sketches made during the night of the original LTP. The Gerald North sketch was made with a 460 mm Newtonian at x207, under III-IV seeing conditions, and the Hedley Robinson sketch was made with a 260 mm Newtonian at x200 under IV seeing conditions. The white patch on the floor of SW Plato is clearly visible in the top two images, the floor of Plato is generally darker than the mare, and the white triangle seen by Robinson in 1981 seems to correspond to a region outside the SE of Plato, albeit the geometry is poorly reflected in the original sketch. In view of the seeing conditions back in 1981, and the Moon’s low altitude (17˚ when observed by North, and lower still when observed by Robinson), and the normality of some of the features described in the original reports, I suspect that the weight of this LTP report will get demoted slightly when I find the time to do a full analysis on this in the new year.

Así, el evento reportado como FLT parece no ser más que el aspecto normal de Plato en las condiciones de observación pertinentes al momento de reportarse el FLT y al momento de las observaciones que sirvieron de verificación.

Cómo se puede apreciar, en la medida de que se vayan repitiendo observaciones en las mismas condiciones que las producidas al momento de reportarse eventos considerados FLT, podremos ir fijando un catálogo más preciso. Para ello se necesitan observadores de distintas locaciones geográficas, ya que al ser la Luna un objeto tan cercano, el lugar de observación también cuenta.

Y desde la Sección Lunar de la LIADA contamos con tu observación para poder ir resolviendo este enigma lunar.

Actividad inesperada en la Luna

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Charles Lue sostiene un globo lunar que muestra el reflejo del viento solar por los campos magnéticos de la corteza lunar. El reflejo más fuerte se produce en las zonas marcadas en rojo en el globo lunar. Montaje: Hans Huybrighs. Crédito: Charles Lue

El entorno espacial lunar es mucho más activo de lo que se suponía. El viento solar es reflejado por la superficie y los campos magnéticos de la corteza de la luna, lo que tiene efectos sobre los niveles de agua lunares. Así lo afirma una tesis de Charles Lue en el Instituto Sueco de Física Espacial y la Universidad de Umeå en Suecia.

El instrumento espacial sueco SARA ha medido una interacción fuerte y variada entre la Luna y el viento solar. El viento solar es un flujo continuo de plasma del Sol, que afecta a los planetas en el sistema solar y contribuye a causar auroras en la Tierra. La atmósfera lunar, por el contrario, es demasiado delgada para mostrar el mismo fenómeno y la Luna también carece de un campo magnético global para regular el viento solar. Por mucho tiempo, por lo tanto, se ha creído que la Luna absorbe pasivamente viento solar sin afectar notablemente su entorno. Ahora, sin embargo, la evidencia muestra que la superficie de la Luna, así como los campos magnéticos locales de la corteza lunar, reflejan parte del viento solar.

“Este conocimiento es de gran importancia para el ambiente espacial lunar, cuya superficie se ve afectada tanto en el lado diurno como en lado nocturno”, dice Charles Lue.

Los iones del viento solar se mueven en espirales que los pueden llevar desde el lado diurno de la Luna, donde el viento solar golpea primero, al lado nocturno. En las áreas locales con fuerte magnetismo, el flujo del viento solar se restringe en la superficie al mismo tiempo que las áreas adyacentes reciben un mayor flujo. A largo plazo, esto tiene efectos sobre la superficie de la Luna y puede, por ejemplo, tener un efecto sobre los niveles de agua en la corteza lunar.

“Los efectos pueden verse incluso en la forma de luz visible – como remolinos brillantes impresos en la superficie de la Luna”, dice Charles Lue.

El instrumento de partículas SARA (Sub-keV Atoms Reflecting Analyzer), que se desarrolló en el Instituto Sueco de Física Espacial, viajó a la Luna a bordo del satélite indio Chandrayaan-1. SARA estudió la interacción del viento solar con la Luna en 2009, y las observaciones formuladas por el instrumento ya han sido analizadas por los investigadores, entre ellos Charles Lue.

“Las observaciones nos ayudan a mapear y entender las variaciones en el entorno espacial lunar. También nos dan pistas sobre los procesos físicos involucrados y los efectos a largo plazo que tienen en la superficie lunar “, explica.

Fuente: http://www.sciencedaily.com/releases/2015/11/151130084616.htm

De paseo por Sinus Iridum

(Imagen y texto de Alberto Anunziato aparecidos en “The Lunar Observer” de diciembre/2015)

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En el centro de la imagen observamos la Bahía de los Arcos Iris (Sinus Iridum), el accidente lunar más similar a una auténtica bahía y uno de los más atractivos de toda la superficie de nuestro satélite. El arco que delimita la bahía está formado por elevaciones pertenecientes a los Montes Jura. La luz solar marca un contraste entre las dos secciones de la Bahía, a partir del cráter Bianchini en el centro. La parte occidental (derecha de la imagen) muestra un arco iluminado que termina en el Promontorium Heraclides, también conocido como la “doncella de la Luna”, por la paraidolia con el perfil de una muchacha con abundante cabellera (formada por las colinas aterrazadas al este del promontorio). La parte oriental presenta sombras leves, que alcanzan su tono más oscuro en la sombra del Promontorium Laplace, el extremo oriental de Sinus Iridum. De un promontorio a otro hay 260 kilómetros. La curiosa forma de la bahía se debe a que es un cráter de impacto asteroidal parcialmente visible, posterior a la formación del vecino Mare Imbrium, cuya lava lo llenó parcialmente, borrando el arco superior y dejando visible sólo las paredes inferiores. Los cráteres que observamos en los Montes Jura presentan claras diferencias. Bianchini, Sharp y Mairan (de derecho a izquierda) presentan sombras oscuras y son más jovenes y profundos que La Condamine y Maupurtuis, los cráteres al oeste de Bianchini (en el centro de la bahía) se formaron antes del impacto que formó el Cráter Iridum (hoy parcialmente cubierto) y fueron parcialmente cubiertos por material eyectado por el impacto. La parte superior de la imagen muestra los puntos salientes de la parte norte del Mare Imbrium, más allá de la Sinus Iridum. Cerca del Promontorium Laplace están los Montes Recti, un remanente del anillo interior del circo Imbrium que pudo escaper a la inundación de lava que formó el Mare Imbrium. En este mare vemos, de izquierda a derecho los cráteres Le Verrier, Helicon, C. Herschel, Heis y Delisle. Y en algún sitio al oeste del Promontorium Heraclides está, inactivo, el rover soviético Lunokhod 1, el primer vehículo planetario controlado remotamente.

Del 1er. Encuentro Lunar

En una noche con el cielo ideal que todo astrónomo puede pretender, en el Observatorio Astronómico de la AEA, Asociación Entrerriana de Astronomía que está situado en la localidad Oro Verde a pocos kilómetros de la ciudad de Paraná, se presentó de forma oficial a la Sección Lunar de la LIADA cuyo Coordinador General será el Dr. Alberto Anunziato, Miembro de la AEA.
De acuerdo con el Programa anunciado, disertaron el Dr. Anunziato y el Presidente de la LIADA, Prof. Luis Alberto Mansilla Salvo con la presentación del evento por parte del Prof. Jorge Coghlan, Secretario de la LIADA y Director del CODE.
Además del Jorge Coghlan, asistieron los Miembros del CODE David Barco Salami, su esposa Natalia Lenardi, y el Vocal Marcelo Ruíz Arzadúm, como Institución invitada y Miembros del Grupo de Observación Lunar de la AEA, socios de la misma y amateurs.
Agradecemos desde la LIADA a la AEA por la excelente organización del evento y  por la muestra a afecto y compromiso institucional asumido para el desarrollo de la nueva Sección Lunar de la LIADA.
A continuación publicamos el Programa y algunas imágenes del Primer Encuentro de Astronomía Lunar.
Programa de Actividades
 
Imágenes de las disertaciones en el Salón de Exposiciones de la AEA
 
Disertación del Dr. Alberto Anunziato, Miembro de la AEA y flamante Coordinador de la Sección Lunar de la LIADA.
Presentación de la Sección Lunar de la LIADA por parte
del Dr. Alberto Anunziato
Charla del Presidente de la LIADA, Prof. Luis A. Mansilla
Miembros de la AEA y del CODE durante las charlas
Vista del Salón de Exposiciones
Foto grupal de los asistentes al Encuentro
Otra foto grupal