La Luna desde Montevideo

Agradecemos la incorporación del miembro de la LIADA Sergio Babino como colaborador de esta Sección. Compartimos las espectaculares imágenes obtenidas el 26 de mayo de 2018 desde Montevideo, la capital de la República Oriental del Uruguay.

 

Telescopio William Optics Gtf81 (81mm f6.6).

Barlow Televue Powermate 2.5X

Algunas con filtro Baader Moon y Skyglow.

Camara Zwo 174mm.

Montura Ioptron Cem25.

Anuncios

Un océano de magma sería responsable del campo magnético temprano de la luna

Resumen:

Hace alrededor de cuatro mil millones de años la Luna tenía un campo magnético que era casi tan fuerte como el campo magnético de la Tierra en la actualidad. La causa de que la Luna, con un núcleo mucho más pequeño que el de la Tierra, haya tenido un campo magnético tan fuerte ha sido un problema no resuelto en la historia de su evolución. Un nuevo modelo propone que un océano de magma puede ser responsable.

La capa más inferior del manto de la luna se derrite para formar un “océano de magma basaltico” rico en metales que se encuentra sobre el núcleo de metal de la luna. La convección en esta capa puede haber generado una dínamo, creando un campo magnético que habría sido registrado en la superficie por la corteza lunar en enfriamiento, incluidas las muestras traídas por los astronautas del Apolo.

Crédito: Aaron Scheinberg

Hace alrededor de cuatro mil millones de años la Luna tenía un campo magnético que era casi tan fuerte como el campo magnético de la Tierra en la actualidad. La causa de que la Luna, con un núcleo mucho más pequeño que el de la Tierra, haya tenido un campo magnético tan fuerte ha sido un problema no resuelto en la historia de su evolución

El científico Aaron Scheinberg de Princeton, con Krista Soderlund del Instituto de Geofísica de la Universidad de Texas y Linda Elkins-Tanton de la Universidad Estatal de Arizona, se dispusieron a determinar qué pudo haber generado este campo magnético lunar temprano. Sus resultados y un nuevo modelo de cómo pudo haber sucedido esto, han sido publicados recientemente en Earth and Planetary Science Letters.

Un nuevo modelo

El campo magnético de la Tierra protege nuestro planeta desviando la mayor parte del viento solar, cuyas partículas cargadas de otra manera eliminarían la capa de ozono que protege a la Tierra de la dañina radiación ultravioleta. Mientras que el campo magnético de la Tierra es generado por los movimientos de su núcleo externo de metal líquido, conocido como dínamo, el núcleo de la Luna es demasiado pequeño para haber producido un campo magnético de esa magnitud. Entonces, el equipo de investigación propuso un nuevo modelo de cómo el campo magnético podría haber alcanzado niveles similares a la Tierra. En este escenario, la dinamo no está impulsada por el pequeño núcleo metálico de la Luna, sino por una pesada capa de roca fundida (líquida) que se encuentra encima.

En este modelo propuesto, la capa más inferior del manto de la Luna se derrite para formar un “océano de magma basaltico” rico en metales que se encuentra en la parte superior del núcleo de metal de la Luna. La convección en esta capa luego genera la dínamo, creando un campo magnético.

“La idea de una dínamo generada por un océano de magma basaltico había sido propuesta para el campo magnético de la Tierra primitiva, y nos dimos cuenta de que este mecanismo también puede ser importante para la Luna”, dice el coautor Soderlund. Soderlund explica además que se cree que todavía existe una capa parcialmente fundida en la base del manto lunar en la actualidad. “Un campo magnético fuerte es más fácil de lograr en la superficie de la Luna si la dínamo funcionó en el manto en lugar de en el núcleo”, dice ella, “porque la intensidad del campo magnético disminuye rápidamente cuanto más lejos está de la región de la dínamo”.

En las simulaciones de la dínamo central de la Luna realizadas por el equipo, siguieron encontrando que la capa inferior del manto de la Luna se estaba sobrecalentando y derritiendo. Inicialmente, trataron de enfocarse en casos sin fusión que fueran más fáciles de modelar, pero finalmente consideraron que el proceso de fusión era la clave de su nuevo modelo.

“Una vez que comenzamos a pensar en esa fusión como una característica, en lugar de un error”, dice Scheinberg, “las piezas comenzaron a integrarse y nos preguntamos si la fusión que vimos en los modelos podría producir un océano de magma rico en metales para alimentar el fuerte campo temprano “.

Un campo magnético débil posterior

Más adelante en la evolución de la Luna (hace alrededor de 3.560 millones de años), también hay evidencia de que el fuerte campo magnético que existía alrededor de la Luna finalmente se convirtió en un campo magnético débil, que continuó hasta hace relativamente poco tiempo. El nuevo modelo del equipo también puede ayudar a explicar este fenómeno también.

“Nuestro modelo proporciona una  elegante solución potencial”, dice Scheinberg. “A medida que la Luna se enfriaba, el océano de magma se habría solidificado, mientras que la dínamo nuclear habría seguido creando el campo débil posterior”. “Estamos entusiasmados con este resultado porque explica las observaciones fundamentales sobre la Luna, su campo magnético temprano y fuerte y su posterior debilitamiento y luego su desaparición, utilizando procesos de primer orden ya respaldados por otras observaciones”, agrega el coautor Elkins. -Tanton.

Más allá de proporcionar un nuevo modelo para construir, esta investigación también puede proporcionar una mejor comprensión de la generación de campo magnético planetario en cualquier parte de nuestro sistema solar y más allá.

“Las dínamos generados por oceános de magma basáltica, como la de nuestro modelo, bien podrían haber sido una ocurrencia común en planetas rocosos como la Tierra y Marte”, dice Scheinberg.

Traducción de:

https://www.sciencedaily.com/releases/2018/04/180425093839.htm

 

Los Observadores Lunares de la LIADA en “THE LUNAR OBSERVER” de mayo 2018

34 meses seguidos de observaciones lunares es lo que ha traído la edición de mayo 2018 de “The Lunar Observer”, la revista de observación lunar de la ALPO (Association of Lunar and Planetary Observers). Un verdadero orgullo estar a punto de cumplir tres años de intensa actividad reconocida por la autoridad mundial en la materia. La revista se puede descargar de la web de ALPO: http://alpo-astronomy.org/ y también del siguiente link:

https://drive.google.com/file/d/1_thekQ6jbXn64_nKKnDO1hE5zB-Mu9Lo/view?usp=sharing

En las páginas 7 y 8 apareció nuestra contribución “Copernican Period Craters” a la sección bimensual “Focus On”, cuyo texto  e imágenes fueron publicadas en una entrada anterior.

En la página 12 está nuestra contribución “Two lighthouses on the southeast quadrant”, también incluida en una entrada anterior.

En la sección “Lunar Topographical Studies” (página 14 y siguientes) aparecen las siguientes observaciones:

OBSERVATIONS RECEIVED

JAY ALBERT – LAKE WORTH, FLORIDA, USA. Digital images of 3rd Qtr Moon & Albategnius.

ALBERTO ANUNZIATO – ORO VERDE, ARGENTINA. Digital images of Copernicus, Godin-Dionysius & Stevinus A-Furnerius A(4).

FRANCISCO CARDINALLI – ORO VERDE, ARGENTINA. Digital images of Aristarchus(3), Coper-nicus, Pythea & Tycho(3).

JAIRO CHEVEZ – POPAYÁN,COLUMBIA. Digital images of Janssen, Mare Crisium, Mare Fecunditatis, Mare Nectaris & Petavius.

ABEL CIAN – PARANÁ, ARGENTINA. Digital images of Aristarchus(2), Byrgius, Coperni-cus, Copernicus-Kepler, Hevetius, Lohrmann-Cavelarius, Mare Crisium, Mare Humorum, Plato, Rimae Gassendi, Rocca & Schickard-Gassendi.

MAURICE COLLINS – PALMERSTON NORTH, NEW ZEALAND. Digital images of 3 & 13 day moon, Aristarchus, Descartes, Grimaldi, Pythagoras, Schickard & Tycho-Bailly.

WALTER ELIAS – ORO VERDE, ARGENTINA. Digital images of Aristarchus, Copernicus, Mare Crisium, Plato(3), South Pole, Proclus & Torricelli.

LAWRENCE GARRETT – FAIRFAX, VERMONT, USA. Digital image of Montes Alpes.

RICHARD HILL – TUCSON, ARIZONA, USA. Digital images of Aristarchus, Clavius, Copernicus, crescent Moon, Gassendi, Marius, Petavius & Rupes Recta.

LUIS MANSILLA – ROSARIO, ARGENTINA. Digital images of Copernicus, Proclus, Tycho(2), Plato & Manilius.

DAVID TESKE – LOUISVILLE, MISSISSIPPI, USA. Digital image of Atlas-Hercules.

Y se seleccionaron las siguientes imágenes para ilustrar la sección:

Lohrmann-Cavelarius (Abel Gonzalez Cian)

Rocca (Abel González Cian)

Copernicus (Walter Elias)

Jannsen (Jairo Chavez)

Tycho (Luis Mansilla)

En la Sección “Lunar Geological Change Detection Program” (págs. 19 y siguientes) aparecen nuestras colaboraciones con este programa dirigido por al astrofísico inglés Anthony Cook cuyo objetivo es analizar reportes históricos de Fenómenos Lunares Transitorios y revisar la gradación otorgada a los mismos:

Reports have been received from the following observers: Jay Albert (Lake Worth, FL, USA – ALPO) observed: Aristarchus, Copernicus, Gassendi, Kant, Mare Crisium, Montes Spitzbergen, Plato, Proclus, Santbech, Theophilus, Torricelli B, Tycho, and imaged several features. Alberto Anunziato (Argentina – AEA) observed: Censorinus, Eratosthenes, Gassendi, Plato, Proclus, Stevinus, and several other features. Bruno Cantarella (Italy – UAI) imaged: the Mare Serenitatis area. Luis Francisco Alsina Cardinali (Italy – UAI) observed: Aristarchus and Plato. Jario Andres Chavez (Columbia – LIADA) imaged: several features. Abel Gonzalez Cian (Argentina, AEA) imaged: Aristarchus, Gassendi, Plato and Proclus. Maurice Collins (New Zealand – ALPO/BAA/RASNZ) imaged: Aristarchus, Grimaldi, Pythagoras, Schickard, Tycho and Several Features. Anthony Cook (Newtown, UK – ALPO/BAA) videoed: earthshine. Marie Cook (Mundesley, UK – BAA) observed Herodotus. Walter Elias (Argentina – AEA) imaged: Aristarchus, Censorinus, Eratosthenes, Furnerius, Gassendi, Mare Crisium, Plato, Proclus, Riccioli, Schickard, Torricelli , Torricelli B, and Tycho. Les and Kris Fry (West Wales, UK – NAS) imaged Earthshine. Rik Hill (Tucson, AZ, USA – ALPO/BAA) imaged Aristarchus, Copernicus, Gassendi and Marius. Camilo Satler & Marino Peter (Argentina – AEA) imaged several features. Franco Taccogna (Italy – UAI) imaged several features. Gary Varney (Pembroke Pines, FL, USA – ALPO) imaged several features.

Con más detalle, en la página 20 aparece el análisis de una imagen de Walter Elias que permitió revisar la gradación de un reporte de FLT de 1955, en el que el observador parece haber confundido Mons Herodotus con un brillo anómalo.

Figure 1. The Aristarchus area, orientated with north towards the top. (Left) A sketch by V.A. Firsoff from 1955 Jul 03 UT 22:00, made with a 6.5” reflector, x200, from Plate X from the Strange World of the Moon, by V.A. Firsoff, 1959, published by Hutchinson’s of London – N.B. the annotation has been rotated so that the sketch matches Walter’s image to the right. (Right) A color image by Walter Elias (AEA) with color saturation enhanced to 50%.

En la página 22 una imagen de Jairo Andrés Chavez permite analizar un reporte de FLT de 1909 en Picard:

Figure 3. Mare Crisium 2018 Mar 22 UT 02:50 as imaged by Jario Andre Chavez (LIADA) and orientated with north towards the top.

En las páginas 24/25 se analizan una imagen y una observación visual de Proclus y Censorinues analizando un reporte de 1987 acerca de diferencias de brillo, un parámetro complejo para comparar.

Figure 7. Part of Mare Tranquilitatis as imaged by Camilo Satler & Marino Peter (AEA) on 2018 Mar 25 UT 01:20-01:21, and orientated with north towards the top. Taken through a 28 cm Celestron CPC 1100 with a Samsung Galaxy J7 mobile phone.

En la página 26 una imagen de Abel Gonzalez Cian de Proclus permite analizar un reporte de FLT de 1976, que conservó su gradación.

Figure 8. Proclus as imaged by Abel Gonzalez Cian (AEA) on 2018 Mar 29 UT 02:45 and orientated with north towards the top.

En la página 28 una imagen de Plato de Luis Francisco Alsina Cardinali permite analizar un reporte de 1978 sobre un oscurecimiento en Plato que no se repitó al repetir la observación en las mismas condiciones de iluminación.

Figure 10. Plato on 2018 Mar 30 UT 02:16 as imaged by Luis Francisco Alsina Cardinali (AEA) and orientated with north towards the top.

Voluntarios chinos emergen de una base lunar virtual

POR AMELIA ORTIZ

Fuente: https://sedaliada.wordpress.com/category/laboratorio-lunar-virtual/

Estudiantes voluntarios saludando desde el interior del laboratorio lunar virtual “Palacio Lunar” el 1 de mayo de 2017. Fuente: Phys.org.

Un grupo de voluntarios chinos ha salido después de 110 días de aislamiento en un laboratorio lunar virtual, como paso previo al envío de astronautas chinos a la Luna.

El laboratorio es un ambiento autocontenido que simula las condiciones a las que se enfrentarán exploradores futuros en la superficie de la Luna, sin intercambios con el exterior. En el vídeo publicado por la agencia oficial de noticias Xinhua se ve a estudiantes con máscaras y camisetas azules cargando con cestas de fruta y vegetales, incluyendo zanahorias y fresas, que han cultivado en el módulo.

China no espera mandar sus primeros astronautas a la Luna antes de una década, pero el proyecto pretende preparar a los exploradores para estancias largas en la superficie.

Cráteres copernicanos

Traducción de nuestra contribución a la sección bimensual “Focus on” de “The Lunar Observer” aparecida en el número de mayo 2018.

Fue una experiencia sumamente provechosa, y con algo de nostalgia, revisar las imágenes de la base de datos de la Sección Lunar de la Asociación Entrerriana de Astronomía buscando los cráteres más jóvenes de la Luna, los que pertenecen al periodo copernicano. Nuestro objetivo era ejemplificar los rasgos principales de los cráteres copernicanos, siguiendo las pautas de “The Geological History of the Moon” por Don Wilhelms (United States Government Printing Office, Washington, 1987) en la página 267: “Para resumir: los rayos más brillantes, los albedos más contrastantes de diferentes materiales en el crater, las anomalías termales más intensas, las mosfologías más recientes, los bloques de material eyectado más coherentes, los suelos más profundos y menos cráteres superpuestos indicant un crater del período copernicano”.

En la imagen 1 encontramos algunos de los rayos más brillantes: en primer plano los rayos de Aristarchus confundiéndose con los de Kepler a la derecha y los que vienen desde el este de Copernicus.

En la imagen 2 los rayos de Copernicus (apenas visible en el extremo inferior) invaden todo y parecen enmarcar a Pytheas que, aparte de su pequeño sistema de rayos, presenta interesantes contrastes de albedo por la diversidad de materiales presentes en sus rampas externas.

En la imagen 3 volvemos a ver a Copernicus como ejemplo de morfologías complicadas todavía no alteradas por el clima espacial: el Sol comienza a iluminar las laderas escalonadas de la rima de un Copernicus todavía en sombras. También podemos observar el sistema de eyecciones del impacto que formó el cráter, casi intacto.

En la imagen 4 Tycho muestra no sólo su profundo piso sino también sus laderas escalonadas con sus zonas más claras y más oscuras (“el borde de Tycho está rodeado de zonas brillantes y oscuras”, página 266) y el altísimo pico central proyectando una aguda sombra al sol naciente.

Cerramos con la imagen 5, donde vemos 2 cráteres copernicanos de distintas características: Godin (al centro, arriba de Agrippa), con sus bordes escalonados, su piso agrietado y su pico central) y Dionysius, con su pequeño sistema de rayos y su material brillante, especialmente brillante en su borde este. Dionisyus es una rara avis “el único cráter de rayos oscuros en la cara visible”, en palabras de Waybe Bailey en el “Focus On” de septiembre 2015, sus rayos se formaron con basalto excavado del mare Tranquilitatis cuando se produjo el impacto que lo formó.

Dos faros en el cuadrante sureste. Stevinus A y Furnerius A

Traducción del texto aparecido en el número de mayo 218 de “The Lunar Observer”

Las noches de  luna llena, noches de  rayos brillantes en la superficie selenita, son especialmente encantadoras para mí. Con los rayos del Sol naciente incidiendo sobre la superficie de manera directa, cráteres inmensos apenas son visibles y pequeñas maravillas aparecen fugazmente. Fue el caso de la observación del 30 de marzo desde el Observatorio de Oro Verde. La potencia de dos faros   en el cuadrante sureste de la Luna llamó inmediatamente nuestra atención. La identificación a colongitud 67.6º siempre es difícil, pero estos dos cráteres de rayos brillantes  flanquean un cráter reconocible, Stevinus, aún cuando sus detalles son imposibles de discernir. En la zona abarcada por la fotografía se sitúa el lugar de impacto de la sonda japonesa Hiten en 1993, entre Stevinus y Furnerius. Al principio parecía que los rayos que se ven en la imagen pertenecían al cercano Tycho, pero no era así. Stevinus A y Furnerius A , a ambos lados de Stevinus, son muy pequeños pero muy brillantes. Stevinus A, en el lado oeste, tiene 8 km. de diámetro. Su sistema de rayos parece tener un patrón en forma de abanico con más material de eyección al norte y al oeste. La pared este aparece ostensiblemente más brillante. Furnerius A, en el lado este de Stevinus, tiene 12 km. de diámetro, pero aparece menos prominente que Stevinus A, seguramente el material de eyección que esconde la forma del cráter impide ver su tamaño real. Los rayos de Furnerius A se extienden también irregularmente, principalmente hacia el norte. Parece que ambos sean resultados de impactos oblicuos. Al día siguiente, observando  visualmente la Luna con un telescopio  más pequeño (105 mm. Maksutov-Cassegrain ) para el Programa de Detección de Cambios Geológicos Lunares volví a observar (Colongitud 82.3º) a ambos cráteres de rayos brillantess para verificar un reporte histórico de Fenómeno Lunar Transitorio sobre “glittering points” (puntos resplandecientes) cerca de Stevinus, y Stevinus A y Furnerius A presentaban la misma apariencia de la noche anterior, extendiendo sus rayos hacia el norte. ¿No les parece que estas maravillas merecen un nombre propio?

Name and location of observer: Alberto Anunziato (Oro Verde, Argentina).

Name of feature: Stevinus A/Furnerius A.

Date and time (UT) of observation: 03-30-2018-03:40.

Size and type of telescope used: 279mm SCT (Celestron 11″ Edge HD)

Medium employed (for photos and electronic images): QHY5-II.

La Luna, clave para mejorar la observación por satélite de la Tierra

por Amelia Ortiz · Publicada 7 mayo, 2018 ·
7/5/2018 de ESA

Fuente:

https://sedaliada.wordpress.com/2018/05/07/la-luna-clave-para-mejorar-la-observacion-por-satelite-de-la-tierra/

La Luna se ve en esta imagen tomada con el instrumento SEVIRI de un satélite Meteosat de Segunda Generación (MSG) de Eumetsat. Crédito: Eumetsat

Numerosos satélites de observación de la Tierra emplean un ingrediente extra para garantizar la calidad y la fiabilidad de sus datos medioambientales: la Luna.

Mientras que la superficie terrestre se halla en constante evolución, la cara de la Luna no ha cambiado en millones de años, salvo contados impactos de meteoritos. Por eso, la luz que refleja la superficie lunar es una fuente de calibración perfecta para los instrumentos de observación de la Tierra. Y ahora, un proyecto liderado por la ESA pretende que sea aún más útil.

Se ha colocado un instrumento en lo alto de las laderas del Teide, en Tenerife, por encima de la mayoría de las nubes y del polvo en suspensión, para medir las variaciones nocturnas en la luz de la Luna y, con el tiempo, mejorar la precisión de los trabajos de calibración lunar.

“Agencias espaciales de todo el mundo utilizan la Luna para evaluar y supervisar la calibración de los instrumentos ópticos de observación de la Tierra —explica Marc Bouvet, responsable del proyecto de la ESA—. Estos instrumentos se calibran cuidadosamente antes de su lanzamiento pero, una vez en el espacio, su rendimiento puede variar debido, por ejemplo, a la radiación, a la contaminación de la lente o a cambios mecánicos”.

“Tenemos que estar seguros de que los cambios en la luz recibida desde la Tierra representan cambios reales en el terreno, y no cambios en el instrumento. Por eso necesitamos objetivos de calibración que representen una fuente de luz estable e invariable para identificar cualquier variación en el rendimiento de las mediciones del instrumento espacial”.