Anaxágoras, el “Tycho” del Polo Norte

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Esta imagen pertenece a una serie de observaciones de Plato enviadas al Programa de Detección de Cambios Geológicos Lunares de ALPO-BAA para verificar las condiciones de iluminación de un evento de Fenómeno Lunar Transitorio histórico. Pero además de ese valor, tiene un plus: muestra la extensión del material eyectado por la formación del cráter Anaxágoras. Anaxágoras, con un diámetro de 50 kms., es un cráter relativamente reciente, pertenece al período copernicano (el último en la formación de la actual composición geológica lunar) y por eso podemos apreciar la magnificencia mortal de los materiales eyectados, que cubren superficies que alcanzan a más de 600 kilómetros desde el cráter, que cuando la luz del Sol incide oblicuamente es un cráter como los demás, pero con los rayos del Sol incidiendo frontalmente en luna llena tiene una innegable semejanza con el cráter Tycho. En luna llena es cuando podemos observar la extensión de los rayos de materiales eyectados, ya que con menos iluminación solar resultan imperceptibles. Los materiales eyectados de cráteres antiguos son sistemáticamente borrados no solamente por otros impactos más recientes sino por las condiciones del clima espacial en la luna (sobre todo del viento solar).

Name and location of observer: Desiré Godoy (Oro Verde, Argentina).

Name of feature: Anaxágoras.

Date and time (UT) of observation: 01-13-2017-03:24.

Size and type of telescope used: 200 mm. reflector (Meade Starfinder 8).

Medium employed (for photos and electronic images): QHY5-II.

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Chispas en la superficie lunar provocadas por tormentas solares

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Las tormentas solares potentes pueden cargar eléctricamente el suelo en los polos lunares, en concreto en las regiones gélidas y que se hallan sumidos en la sombra de manera perpetua, y podrían posiblemente producir fuertes “chispazos” capaces de vaporizar y fundir la capa superficial de las áreas de suelo afectadas. Este fenómeno podría causar en la Luna transformaciones de tanta envergadura como las ocasionadas por los impactos de meteoritos, según las conclusiones a las que se ha llegado en una nueva investigación. Es posible que se descubran huellas de esta exótica clase de alteración cuando se analicen futuras muestras de estas regiones.

 

La Luna casi no tiene atmósfera, así que su superficie está expuesta al agresivo entorno espacial. Los impactos de pequeños meteoritos golpean constantemente la capa superior de polvo y roca, llamada regolito, del satélite. Cerca del 10 por ciento de esta capa percutida ha sido fundida o vaporizada por impactos de meteoritos. El equipo de Andrew Jordan, de la Universidad de New Hampshire en la localidad estadounidense de Durham, ha descubierto que en las regiones en sombra perpetua de la Luna se podría fundir o vaporizar un porcentaje similar de la superficie a consecuencia de las chispas ocasionadas por las tormentas solares.

 

La actividad solar explosiva, como las erupciones solares y las eyecciones de masa coronal, lanza partículas cargadas eléctricamente y muy energéticas hacia el espacio. La atmósfera de la Tierra nos escuda de la mayor parte de esta radiación, pero en la Luna estas partículas (iones y electrones) golpean directamente contra la superficie. Se acumulan en dos capas por debajo de esta última; los voluminosos iones no pueden penetrar a mucha profundidad porque tienen una mayor probabilidad de chocar contra átomos en el regolito, así que forman la capa más cercana a la superficie, mientras que los diminutos electrones pueden avanzar más y por eso forman una capa a mayor profundidad. Los iones tienen una carga positiva, en tanto que la de los electrones es negativa. Dado que las cargas opuestas se atraen, normalmente de aproximan entre sí y acaban cancelándose mutuamente.

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Mapa que muestra las regiones en sombra perpetua (en azul) que cubren aproximadamente el 3 por ciento del polo sur de la Luna. (Imagen: NASA Goddard/LRO mission)

 

En agosto de 2014, sin embargo, el equipo de Jordan presentó los resultados de simulaciones que predicen que las tormentas solares intensas causarían que el regolito de las regiones en sombra perpetua (PSR, por sus siglas en inglés) acumulase carga en estas dos capas hasta que esta fuera liberada explosivamente, como un relámpago en miniatura. Las PSR son tan gélidas que el regolito en ellas se convierte en un conductor extremadamente pobre de electricidad. Por tanto, durante tormentas solares intensas, se supone que el regolito disipa la acumulación de carga demasiado despacio, no pudiendo evitar los efectos destructores de una descarga eléctrica súbita, llamada ruptura dieléctrica. Se estima que el alcance de este proceso es suficiente como para alterar el regolito.

 

El citado proceso no es completamente nuevo para la ciencia espacial: las descargas electrostáticas pueden suceder en cualquier material escasamente conductor (dieléctrico) expuesto a una intensa radiación espacial, y es en la práctica la causa principal de las anomalías que padecen las naves espaciales, tal como argumenta Timothy Stubbs, del Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA, en Greenbelt, Maryland, Estados Unidos, coautor de la investigación.

Fuente:

http://noticiasdelaciencia.com/not/22684/chispas-en-la-superficie-lunar-provocadas-por-tormentas-solares/

La Luna se formó tras muchos impactos catastróficos

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Fuente:

http://elpais.com/elpais/2017/01/09/ciencia/1483966473_066733.html

Una nueva hipótesis discute la teoría más aceptada sobre la formación del satélite a partir del choque entre la Tierra y un planeta en formación del tamaño de Marte

La Luna es un satélite extraño. Es el quinto mayor del Sistema Solar y solo gigantes como Saturno y Júpiter son capaces de mantener en su redil objetos tan grandes. Es muy probable además, que a esa luna enorme le debamos nuestra existencia. Su presencia nos pudo proteger de grandes meteoritos y estabilizó y ralentizó la órbita de la Tierra, favoreciendo un clima más estable y propicio para el desarrollo de la vida.

Desde los años 70, se cree que la aparición de ese satélite fue fruto de un cataclismo que casi acaba con la Tierra. De hecho, algunas simulaciones sugieren que el impacto de un planeta del tamaño de Marte contra nuestro mundo lo destruyó. Después, a partir del disco de escombros que quedó girando a gran velocidad, la Tierra se recompuso y quedó material para que surgiese la Luna.

Hace 4.500 millones de años, cuando el Sistema Solar aún estaba en formación y la materia que acabó formando los mundos que conocemos aún no había encontrado su lugar, los choques entre rocas sueltas que vagaban por el espacio era mucho más frecuente que ahora. Aquel suceso violento ha sido desde entonces la explicación más aceptada por los científicos para la aparición de la Luna.

El modelo que recrea aquel impacto sugiere que el material expulsado habría estado compuesto de cuatro partes de Theia, el objeto que chocó contra la Tierra, y una de nuestro planeta. Y sin embargo, la composición de la Tierra y la Luna es casi idéntica. Dada la diversidad de los materiales que componen los distintos planetas conocidos, el resultado de aquel impacto resulta llamativo, aunque muchas simulaciones de la formación del Sistema Solar plantean que el resultado final no es descabellado.

Esta semana, tres investigadores liderados por Rufu Raluca, del Instituto Weizmann, en Rehovot (Israel), han utilizado la computación para apoyar una segunda hipótesis sobre la formación de la Luna planteada en la década de 1980. En aquel escenario, en lugar de un encontronazo con un planeta como Marte, la aparición de nuestro satélite habría sido fruto de impactos importantes pero no tan catastróficos. Así, cada uno de estos choques habría producido pequeños discos de escombros que habrían ido formando minilunas. Poco a poco, la acumulación de sucesos similares habría generado más lunas que se habrían ido fusionando para formar el satélite que hoy conocemos. Si esto fue lo que sucedió, cada impacto habría llevado consigo una cantidad importante de material terrestre en la que se habrían diluido los materiales diversos aportados por los miniplanetas. Así, tendría más sentido la similitud en la composición de la Luna y la Tierra.

Este nuevo estudio no hará desaparecer la hipótesis del impacto único, ni mucho menos. Según recuerda también en Nature el especialista en impactos planetarios Gareth Collins, del Colegio Imperial de Londres, para que la historia de Raluca y sus colegas fuese la que realmente sucedió, haría falta cierta dosis de fortuna. Según su modelo, serían necesarios unos 20 impactos para construir la Luna que conocemos, contando con que todas las minilunas se fusionasen de manera perfecta. “Si, como parece probable, la fusión es imperfecta o algunas microlunas se pierden, serían necesarios muchos más impactos, haciendo así la necesaria secuencia de sucesos mucho menos probables que cualquiera de los escenarios de impacto simple, incluidos los más exóticos”, escribe Collins.

Para dirimir la batalla entre estas hipótesis, Collins considera que será necesario ir más allá de los modelos y buscar pruebas en la Luna y en la Tierra de cualquiera de las dos hipótesis. Si nuestro satélite se formó en muchos golpes, su crecimiento pudo requerir millones de años en los que su formación se solapó con la de la Tierra y sería posible encontrar las marcas de ese solapamiento.

 

Muestras del Apolo 14 sugieren que la Luna es más vieja de lo que se creía

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Fuente:

http://www.elpais.com.uy/vida-actual/muestras-apolo-nueva-edad-luna.html

Estudio de fragmentos recogidos en 1971 sugiere que la Luna se solidificó hace unos 4.500 millones de años, según un reporte publicado en la revista Nature.

Un nuevo estudio de fragmentos recogidos por la misión Apolo 14 sugiere que la Luna se solidificó hace unos 4.500 millones de años, durante los primeros 60 millones de años tras el nacimiento del Sistema Solar, y es más vieja de lo pensado.

Establecer la edad de la Luna es fundamental para entender la evolución de Sistema Solar y la formación de los planetas rocosos, entre ellos la Tierra, pero nunca ha sido determinado con precisión.

Algunos científicos sugieren que la Luna se formó en los cien años posteriores a la formación del Sistema Solar, mientras que otros defienden una creación posterior, entre 150 y 200 millones de años.

El último estudio, que publica hoy Nature y ha sido realizado por expertos de las universidades estadounidenses de California, Chicago, Princeton y Berkeley, presenta una nueva datación de algunos fragmentos de circón recogidos por la misión de la Nasa Apolo 14, que pisó la Luna en enero de 1971.

Los científicos, encabezados por Melanie Barboni, de la Universidad de California, analizaron ocho fragmentos de circón que habían quedado de estudios previos, a los que aplicaron el método de datación uranio-plomo, corregido con la exposición de los rayos cósmicos y el análisis isotópico del hafnio.

Los resultados combinados situaron la formación de la Luna aproximadamente en los 60 millones de años después del nacimiento del Sistema Solar.

Otro estudio publicado esta semana por la revista Nature Geoscience señalaba que la Luna podría haberse formado por una serie de grandes impactos, en lugar de ser resultado de una colisión gigante única, lo que explicaría porque parece estar compuesta en su mayoría por material similar al de la Tierra y no por una mezcla de restos terrestres y de otro planeta.

Los observadores lunares de la AEA en “THE LUNAR OBSERVER” de enero 2017

Con gran alegría presentamos los aportes de la Sección Lunar de la Asociación Entrerriana de Astronomía (AEA) a la más prestigiosa revista de astronomía lunar del mundo: “The Lunar Observer” de la ALPO (Association of Lunar and Planetary Observers). Ya van 18 meses seguidos que nuestras observaciones aparecen en TLO, transformándonos, sin falsa modestia, en uno de los colaboradores más fieles.

La revista se puede descargar de la web de ALPO:  http://alpo-astronomy.org /y también del siguiente link https://drive.google.com/file/d/0B-Dhf119f9EwSzFGNUQ4TElLSFU/view?usp=sharing

Este mes, la sección bimestral “Focus on” (que recolecta observaciones actuales e históricas de un accidente lunar en particular) fue dedicada a Montes Taurus-Taurus Littrow Valley. Allí aparece una fotografía de Francisco Alsina Cardinalli obtenida el 9 de diciembre de 2016 (p.9):

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En la sección “Recent topographical observations” se mencionan las siguientes observaciones (pág.12):

 

JAY ALBERT – LAKE WORTH, FLORIDA, USA. Digital image of Montes Taurus-Littrow.

ALBERTO ANUNZIATO—ORO VERDE, ARGENTINA. Digital images of Agrippa(3), Alphonsus, Copernicus, Gassendi(3), Herodotus, Plato, Proclus, Schiler, & Sinus Iridum.

FRANCISCO ALSINA CARDINALI – ORO VERDE, ARGENTINA. Digital images of Aristarchus(2), Alphonsus, Bullialdus, Eratosthenes(2), Littrow, Pytheas(2) & Rupes Recta.

MAURICE COLLINS – PALMERSTON NORTH, NEW ZEALAND. Digital images of 3, 4, o(2) & 10 day moon..

WILLIAM DEMBOWSKI – WINDBER, PENNSYLVANIA, USA. Digital images of Montes Taurus(2).

HOWARD ESKILDSEN – OCALA, FLORIDA, USA. Digital images of Gutenberg-Santbach, Macrobius-Taruntius, Marius-Grimaldi, Philolaus-Plato, Pythagoras-Sinus Iridum, & Tarunthius-Gutenberg..

DESIREÈ GODOY – ORO VERDE, ARGENTINA. Digital images of Atlas, Alphonsus, Eratosthenes, Gassendi, Promontorium Agarum(4), & Theophilus.

RICHARD HILL – TUCSON, ARIZONA, USA. Digital images of Montes Alpes & Caucasus, Atlas, Hipparchus, & Tycho-South Pole.

 

Y se escogieron las siguientes para ilustrar la sección (págs.12/17):

Herodotus:

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Schiller:

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Aristarchus:

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Bullialdus:

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Erathostenes:

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Promontorium Agarum:

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Theophilus:

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En la Sección “Lunar Geological Change Detection Program” (págs.18 y siguientes) aparecen nuestras observaciones de noviembre, que fueron pocas:

 

Observations for November were received from the following observers: Jay Albert (Lake Worth, FL, USA – ALPO) observed: Aristarchus, Birt, Clavius, Copernicus, Herodotus, Janssen K, Plato, Posidonius, Taurus Littrow, Tycho and several other features. Alberto Anunziato (Argentina – AEA) observed: Atlas and several other features. Marie Cook (Mundesley, UK – BAA) observed: Aristarchus, Atlas, Cassini, Eratosthenes, Mare Imbrium, and Plato. Fernado Ferri (Italy – UAI) imaged the whole lunar disk. Valerio Fontani (Italy – UAI) imaged the whole lunar disk. Brian Halls (Lancing, UK – BAA) observed Herschel. Rik Hill (Tucson, AZ, USA – ALPO/BAA) imaged Aristarchus and the whole lunar disk. Franco Taccogna (Italy – UAI) imaged Aristarchus, Plato and Torricelli B. Aldo Tonon (Italy – UAI) imaged Plato. Garry Varney (Pembroke Pines, FL, USA – ALPO) imaged the whole lunar disk. Ivan Walton (Cranbrook, UK – CADSAS) imaged Clavius – though this was outside the repeat illumination window, so the observation will be placed into the archival database.

 

Lo más interesante es el reconocimiento expreso del Director del Programa Anthony Cook a nuestras observaciones:

“Debido a mis obligaciones en la enseñanza universitaria en los últimos 3 meses, tuve que posponer el análisis de las observaciones de iluminación repetida remitidas en septiembre y octubre. En la tabla 1 pueden verse las observaciones recibidas, los grados previos de cada Fenómeno Lunar Transitorio y la nueva gradación. No ha habido mucho cambio, sea porque lo que se observó originalmente no se repitió o porque no se pudo obtener nueva información de importancia. Hay dos observaciones destacadas, ambas hechas por la observadora de la AEA Desireé Godoy. Primero, el FLT de Linne observado el 16 de octubre de 1866 es la normal apariencia de este crater. No es un sorpresa, quizás, ya que se sabe que la mayoría de los FLT reportados en Linne están relacionados con errores de identificación en antiguos bocetos de la era victoriana y la errónea apreciación de la apariencia normal de este cráter con rayos a diferentes colongitudes selenográficas. De todas maneras, siempre es interesante corroborar las observaciones individuales, y el evento del 16 de octubre de 1866 fue observado en las mismas condiciones de iluminación de ángulo de visión dentro del margen de ±1˚ y se corresponde muy ajustadamente a la descripción original de Schmidt. Segundo, el reporte del 2 de enero de 1993 sobre el FLT en Langrenus por Audouin Dollfus tenía una altísima gradación: 5, por su doble evidencia: un mapa de la polarización (difícil de mensurar) y una nube de luz blanca observada en el interior del cráter. La imagen de Desireé muestra que la apariencia brillante de 2016 era muy similar a la imagen de 1993, por lo que podemos bajar la calificación de este importante FLT de 5 a 4”.

 

Reproducimos el cuadro que menciona Cook sobre los reportes más importantes de los últimos 3 meses en cuanto a revisión de FLT antiguos. 8 de los 15 reportes más importantes pertenecen a miembros de la AEA:

 

Ref No. LSC Page Feature LTP Date Repeat Obs Observer Society Old Weight New Weight
1 2016 Nov 20 Agrippa 1966 Nov 19/20 2016 Sep 08 Valerio Fontani UAI 3 3
2 2016 Nov 20-21 Copernicus 1932 Mar 16 2016 Sep 10 César Fornari AEA 2 2
3 2016 Nov 21-22 Proclus 1980 Jan 26 2016 Sep 11 Franco Cardinali AEA 3 2
4 2016 Nov 22-23 Langrenus 1993 Jan 02 2016 Sep 11 Desireé Godoy AEA 5 4
5 2016 Nov 23-24 Archimedes 1973 Jan 13 2016 Sep 11 Alberto Anunziato AEA 1 1
6 2016 Nov 24 Philolaus 1948 May 20 2016 Sep 14 Jay Albert ALPO 3 3
7 2016 Nov 24-25 Timocharis 1955 Jun 4-5 2016 Sep 15 Cook/Taccogna BAA/UAI 3 3
8 2016 Nov 25-26 Lunar Eclipse 1959 Mar 24 2016 Sep 16 Colin Henshaw BAA 1 1
9 2016 Dec 17-18 Maurolycus 2000 Aug 06 2016 Oct 08 Alberto Anunziato AEA 1 1
10 2016 Dec 18-19 Alphonsus 1958 Nov 19 2016 Oct 09 Franco Cardinali AEA 2 2
11 2016 Dec 18-19 Alphonsus 1966 Jun 26 2016 Oct 09 Franco Cardinali AEA 5 5
12 2016 Dec 19 Linne 1866 Oct 16 2016 Oct 09 Desireé Godoy AEA 1 0
13 2016 Dec 20 Plato 1970 Apr 15 2016 Oct 10 Jay Albert ALPO 2 2
14 2016 Dec 20 Plato 1966 Jun 27 2016 Oct 10 Marie Cook BAA 3 3
15 2016 Dec 20-21 Anaximander 1963 Nov 27 2016 Oct 12 Rik Hill ALPO/BAA 3 3

 

En la página encontramos otra de las razones para observar, como sea, pero siempre observar. No siempre se valora la observación visual cuando no se tiene la posibilidad de documentarla con una imagen. Pero muchas veces un simple reporte sirve como comparación cuando fue incorporado a una base de datos. Así, en la página 23, Anthony Cook utiliza una observación nuestra de Herodotus para confirmar la apariencia normal de ese cráter en relación a otros reporte.

Langrenus, uno de los Fenómenos Lunares Transitorios más documentados

El cráter Langrenus tiene un diámetro de 133 kilómetros y se encuentra cercano al limbo oeste. Es un blanco difícil para la observación, ya que es extremadamente brillante, pese a su antigüedad. Nosotros lo fotografiamos en el marco del “Proyecto de Verificación/Eliminación de Reportes Históricos de Fenómenos Lunares Transitorios” dentro del “Programa de Detección de Cambios Geológicos Lunares” de la Association of Lunar and Planetary Observers (ALPO), la British Astronomical Association (BAA) y la Aberystwyth University (en Gales).

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La observación de Langrenus se requería para obtener imágenes de comparación en las mismas condiciones de iluminación de uno de los casos mejor documentados de Fenómenos Lunares Transitorios.

A partir de 1989, el Observatorio de París lanzó un programa de video-polarimetría para analizar las superficies de planetas y lunas de nuestro sistema solar. Según Wikipedia, la polarimetría es “la medición de la rotación angular de las sustancias ópticamente activas en un plano de luz polarizada”. En la luz polarizada, los fotones están alineados, a diferencia de la luz no polarizada, en donde los fotones se emiten aleatoriamente. La luz de las estrellas no es polarizada pero se polariza al reflejarse en las atmósferas planetarias. La polarimetría de la luz reflejada desde la  superficie de planetas y lunas suministra valiosos datos sobre ésta.

A fines de diciembre de 1992, un equipo dirigido por Audouin Dollfus comenzó  estudiar la superficie lunar (como ya lo había hecho con Marte). El 29 de diciembre la inspección de imágenes y polarimetrías de Langrenus, en especial una zona de colinas al norte del pico central que tendrá importancia posteriormente, indicaba un aspecto normal.

El 30 de diciembre apareció una mancha brillante en las imágenes de polarimetría, en todas las mismas, en la zona que indicamos antes.  El 2 de enero de 1993 el tiempo permitió continuar las observaciones. La mancha brillante al norte del pico central aparecía en condiciones similares pero no idénticas a las del 30 de diciembre. También aparecían manchas brillantes en puntos del borde sur del cráter.  El aumento de brillo no se repetiría en las observaciones posteriores.

Según el artículo en el que el propio Dollfus narra las observaciones:

http://www.the1963aristarchusevents.com/Langrenus_-_Transient_Illuminations_on_the_Moon.pdf

el evento de Langrenus produjo un aumento de brillo y un incremento de la polarización de la luz reflejada por las zonas implicadas del cráter Langrenus. Esta peculiar característica excluye una serie de causas que no producirían polarización, como luminiscencia de la superficie lunar, cambios de albedo o descargas tipo relámpago por erupciones volcánicas. Un escape de gas a la superficie produciría polarización de la luz pero no aumento drástico del brillo. Pero nos vamos acercando a la solución propuesta por Dollfus.

Un afloramiento de gas proveniente del interior lunar levanta una capa de muy fino polvo en la superficie. Esa capa de polvo es un eficaz agente de polarización de la luz dispersa por los granos del tamaño de partículas de humo, que se mantienen separados y levantados de la superficie por un tiempo relativamente largo. Mientras los afloramientos de gas continúan, la luz reflejada por esa nube dispersa de polvo es más brillante que la que se reflejaría en la superficie normal del mismo lugar (y es luz polarizada).  Cuando la acción del gas cesa, dichas partículas se depositan en la superficie, el albedo vuelve a ser el normal y no se observan cambios en la superficie, ya que las partículas de polvo habrían provocado un oscurecimiento muy leve en la zona, que no podría distinguirse desde Tierra. Y ahí tenemos el mecanismo de un clásico Fenómeno Lunar Transitorio: aumento transitorio de brillo y luego de un tiempo desaparición del mismo sin cambios en la superficie implicada (esto último lo comprobó la sonda Clementine).

Este mecanismo de gas levantando polvo y dispersando la luz incidente se comprobó experimentalmente en laboratorio con muestras lunares, como se puede comprobar en el artículo de Garlick:

http://adsabs.harvard.edu/full/1973LPSC….4.3175G

Si bien nunca se habían registrado Fenómenos Lunares Transitorios en Langrenus, el sitio es típico de la explicación científica más aceptada para los FLT, afloramientos de gas desde el interior:

1.- Los espectrómetros de las misiones Apollo 15 y 16 detectaron gas radón en Langrenus.

2.- El evento se produjo cerca del pico central de un cráter muy grande y antiguo, una zona muy fracturada y llena de grietas que permitirían el afloramiento de gas.

3.- Langrenus se encuentra al borde del Mare Fecunditatis, el gas atrapado por los afloramientos de lava que llenaron el Mare buscaría su salida en las zonas en la que la corteza es más débil, condiciones que habría generado el impacto de Langrenus (que es posterior a la formación de Mare Fecunditatis).

La observación que realizamos apareció en la edición de noviembre de “The Lunar Observer” (la revista de la Sección Lunar de ALPO), comentada por el Director del Programa Anthony Cook . Pueden verla en las páginas 19/20, éste es el link:

https://drive.google.com/file/d/0B-Dhf119f9EwRHNoZi1Fb2F1QzA/view

Explosiones sónicas en la Luna. Mini ondas de choque lunares.

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La explosión sónica  creada por un avión proviene del cuerpo grande y acelerado de la nave que se estrella contra moléculas en el aire. Pero si reducimos el avión al tamaño de una molécula, ¿seguiría generando una onda de choque?

Científicos como el físico de la Universidad de Iowa Jasper Halekas esperan responder a esa pregunta estudiando ondas de choque en miniatura en la Luna. Estos estímulos sonoros, los físicos creen, están siendo generados por protones en el viento solar – moviéndose a una velocidad supersónica – que chocan con bolsas de campos magnéticos que burbujean desde la corteza lunar.

Halekas discutió los nuevos hallazgos sobre la física subyacente a las mini ondas de choque de la Luna en la reunión de la American Geophysical Union en San Francisco. La charla de Halekas, “Interacciones cinéticas entre el viento solar y los campos magnéticos lunares”, fue presentada el 14 de diciembre.

“Básicamente no entendemos cómo un campo magnético tan pequeño generaría algo que podríamos notar”, dice Halekas, profesor asociado de física y astronomía en la Iowa University. “El consenso general fue que el viento solar es el responsable”.

Los hallazgos provienen de la misión ARTEMIS de la NASA,  dos sondas que rodean al vecino celestial más cercano de la Tierra recopilando mediciones de alta fidelidad de las ondas de choque. Halekas es el investigador principal adjunto en la misión.

Los campos magnéticos de la luna primero fueron medidos por astronautas desde la misión de Apolo 12 en 1969. Sus magnetómetros portables registraron intensidades magnéticas que variaron por la localización; Sin embargo, el resultado más alto registrado fue sólo 1 por ciento de la fuerza del campo magnético en la Tierra. A pesar de la debilidad de los campos y el pequeño tamaño, las naves espaciales han documentado desde entonces las colisiones del viento solar-campo magnético, llamadas “choques de limbo” en el límite entre el lado iluminado de la luna – el lado que hace frente al sol – y su lado oscuro. Esas colisiones producen un tipo de penacho reflejado que irradia de la luna, similar a las ondulaciones en un estanque. ARTEMIS ha hecho 40 observaciones de las ondas de choque, dice Halekas.

Los científicos quieren entender mejor cómo se crean estas mini ondas de choque, ya que pueden ocurrir en otras partes del sistema solar. Por ejemplo, ondas de choque localizadas pueden ocurrir cuando el viento solar sopla sobre asteroides, dice Halekas. Sería importante saber cómo funciona todo antes de intentar aterrizar a los astronautas en un bloque de roca, como la NASA ha dicho que quiere hacer. La luna es un buen lugar para estudiar el fenómeno.

“Pueden representar las ondas de choque más pequeñas de nuestro sistema solar”, dice Halekas, “y tal vez incluso las ondas de choque más pequeñas que se puedan formar”.

En una charla relacionada, la estudiante de postgrado de la Iowa University  Stephanie Howard hablará de las ondulaciones que irradian desde donde el viento solar choca con los campos magnéticos lunares.

Es la primera presentación en una reunión científica importante para Howard, que está en su tercer año de estudios de doctorado.

“Fue una gran sorpresa para mí cuando me enteré de que estaría dando una charla en lugar de simplemente presentar un poster”, dice. “Pero creo que será una gran oportunidad para reunirme y presentar mi propia investigación a otros que trabajan en el mismo campo”.

Traducción de:

https://www.sciencedaily.com/releases/2016/12/161213115708.htm