Copernicus en el terminador en “Selenographia” de Johannes Hevelius

Traducción del artículo “COPERNICUS EN EL TERMINADOR EN “SELENOGRAPHIA” DE JOHANNES HEVELIUS”, por Alberto Anunziato y Juan Manuel Biagi, aparecido en la edición de octubre de 2018 de “The Lunar Observer”

Uno de los libros astronómicos más apasionantes es sin dudas “Selenographia” de Johannes Hevelius. Si bien no fue el primer atlas lunar (el de Francesco Fontana se publicó un año antes) fue el más influyente por más de un siglo. Sus cuatro mapas generales de la Luna y sus cuarenta dibujos de las distintas fases de la lunación, todos acompañados de minuciosas descripciones producto de sus observaciones entre noviembre de 1643 y abril de 1645, solo fueron superadas por los selenógrafos del siglo XIX. Auténtico fruto de la era de los descubrimientos, las observaciones de Hevelius descubrían un nuevo mundo, totalmente distinto a la concepción aristotélica de la Luna lisa y brillante que Galileo Galilei había dinamitado con sus observaciones telescópicas de 1609. En este libro de 1647 el paradigma de la Luna es el de un mundo similar a nuestra Tierra (“La Luna puede llamarse con fundamento “Antitierra”, pues es similar a nuestra Tierra con océanos, islas, pantanos, campos, montes y valles”, página 225). De hecho, la concepción barroca de una Luna que podría estar habitada como en el “Viaje a la Luna” de Cyrano de Bergerac se apoya científicamente en nuestro autor. Pero no se trata solamente de un mero atlas, sino que también es un compendio de las teorías sobre la constitución de nuestro satélite, desde los griegos hasta el estado del arte de la época. Además el autor nos cuenta como construyó sus telescopios, como realizaba las observaciones e incluso como lidiaba con lo que los observadores lunares conocemos muy bien: las limitaciones de nuestros dibujos respecto a lo que observamos con nuestros ojos (“comprenderás cuanta atención y diligencia del dibujante se necesitan… el cultor de la astronomía sabe que más importante que los ojos son las manos para dibujar lo que aquellos ven”, páginas 210/211). Hevelius fue el primero en comprender la importancia del conocimiento de la geografía terrestre para entender el nuevo mundo y de la necesidad de una nomenclatura científica común que permitiera la comunicabilidad de las observaciones “no habría astronomía si no pudiéramos distinguir los astros con un nombre propio”, página 223). Desistió de su idea de usar nombres de astrónomos antiguos y modernos y propuso nombrar los accidentes geográficos lunares con nombres de los accidentes geográficos terrestres, para evitar “la envidia y la enemistad” que pudieran suscitarse por sus olvidos u omisiones (años después Giovanni Riccioli no tuvo el mismo temor y nos legó la nomenclatura actual).

El capítulo que elegimos para traducir (“Caput XX”, páginas 344/345) ilustra dos cuestiones teóricas importantes al momento de la publicación de nuestra obra: la existencia de montañas en la Luna y la naturaleza de las grandes manchas (nuestros maria). Ya Galileo había deducido la existencia de montañas de la forma de las sombras en la zona del terminador. Al momento de la lunación (colongitud 21.6º, 68.4º de iluminación) al que se refiere Hevelius en el capítulo que tradujimos el terminador cruza recto por Mare Imbrium. Galileo había reflexionado sobre la naturaleza de las “maculas magnas” (grandes manchas oscuras): ¿eran selvas? ¿eran mares, como había pensado en un principio? En “Dialogo dei massimi sistemi” asegura que son llanuras (páginas 136/137). Hevelius parece no arriesgar juicio en el capítulo traducido: “Per aquas, aut si mavelis, per spatiosissimam quandam planitiem”(“ por aguas o, si se quiere, por espaciosas llanuras”, página 344), quizás por respeto a su venerado Galileo, pero para él “la superficie iluminada de la Luna es tierra, las grandes zonas oscuras son aguas” (página 151), citando a Kepler. La descripción de la zona en la que el terminador es recto comienza desde el norte del Mare Imbrium (Mediterraneum) pasando por los Montes Recti (Insula Majorica), el nimbo de Copernicus (Sicilia), y Bullialdus (Insula Creta).  En la nomenclatura de Hevelius Mons Aetna es el cráter Copernicus y su nimbo se llama Insula Sicilia. Copernicus sirve como argumento para probar la existencia de montañas: si pertenece a la parte continental (hoy diríamos “tierras altas”) debería ser brillante pero el valle (el cráter) se ve oscuro por las sombras que proyectan los montes que lo circundan (hoy diríamos sus paredes).

“Si hay un momento en el que el confín entre las partes oscuras y las iluminadas (terminador) se dibuja de manera regular y mínimamente rugoso y sinuoso, ciertamente es en esta fase, en la que se distingue claramente como corta el Mare Mediterraneum alrededor de la Insula Majórica, Sicilia, Zacynthum e intersecta Creta, entonces se puede observar la más larga línea que cruce un mar lunar. Por los lugares que cruza dicha línea, casi siempre por aguas o, si se quiere, por espaciosas llanuras, dicha línea se extiende precisa, muy recta y muy plana. Las áreas menores que brillan fuera de la zona del terminador son las cumbres de montañas e islas. El gran círculo brillante en el centro aproximado de la zona iluminada es el Mons Aetna de Sicilia, cuyo valle en este momento está completamente oscuro, nunca se lo podrá ver más oscuro, ya que el Sol (hablando con propiedad) se está levantando y solamente las pendientes de éstos montes toca ligeramente con su luz. Esta Isla Sicilia precisamente en esta fase aparece más oscura, al punto de que no hay gran diferencia entre su coloración y la del Mare Mediterraneum. Nos preguntamos: ¿cuál será la causa de que aparezca bastante más oscura de lo que debería, siendo parte de la parte continental de la Luna? Podemos responder que esto se produce porque la “Terra Lunae”, más que un cuerpo opaco, refleja los rayos del Sol con más eficacia y puede aparecer más brillante, ocultando innumerables y diversísimos montes que, parte en las islas vecinas, parte en la misma Sicilia, en gran número se pueden observar, de los cuales sin duda hay muchos en ese lugar: En verdad cuanto más pequeño sean menos se puede discernir su aspecto. Estos montes, tan cercanos al terminador que proyectan una enorme y oscurísima sombra en éste momento, como en toda Sicilia son innumerables y de diversas alturas, crean una sombra casi continua, que es el motivo por el que vemos a esta ínsula en la más completa oscuridad. A lo que se puede responder: si lo que se refirió tiene fundamento es necesario que Insula Sicilia con Luna Creciente aparezca más clara y luminosa, porque las sombras decrecen en relación a un Sol cada vez más alto; no puede ser de otro modo, como demostraré con observaciones precisas con Luna Creciente y Menguante. De la misma manera, en Luna Creciente la Insula Sicilia es más clara y luminosa y al contrario, en Luna Menguante cada día paulatinamente se vuelve más oscura, como puede verse en las fases 15, 16, 17, 18 y 19.  En Plenilunio y poco después es muy clara. Cuando empiezan las fases decrecientes como la 26, lenta y regularmente comienza a oscurecerse hasta llegar a las fases 34 y 35, cuando aparece nuevamente oscurísima, porque una vez más se encuentra entonces en el terminador. Por esto el terminador por debajo de Sicilia no se observa plano y liso, como se lo observa cuando se extiende por aguas o planicies, sino que cuando pasa por las cercanías de Creta y el Monte Sepher necesariamente es sinuoso”

Basta una comparación entre la carta lunar que acompaña nuestro capítulo XX (Figura 1), testimonio de la observación lunar del 19 de diciembre de 1643 a las 10.00 pm hora de Danzig, y la imagen obtenida con el software Virtual Moon Atlas, que representa con imágenes obtenidas por la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter la misma fecha y hora de la observación de Hevelius (Figura 2).

Lo primero que impresiona es la habilidad de observación y de dibujo de nuestro autor con telescopio de muy escaso poder resolutivo. Este análisis impresionista resulta confirmado por el estudio de Rodolfo Calanca que muestra que los mapas de Hevelius tienen un error medio de distancia entre cráteres sólo superior al mapa de Geminiano Montanari de 1662, realizado con ayuda del recientemente inventado retículo, son incluso más precisos que los mapas de Grimaldi, aparecidos en 1651 en el “Almagestum novum”, trazados sobre la base de las cartas de Hevelius.

Bibliografía:

Calanca, Rodolfo. La Luna nell’immaginario seicentesco. Parte V. en: www.win.eanweb.com/selenografia_parte_5.htm

Galileo Galilei. Dialogo dei massimi sistemi. Rizzoli Editore. Milano, 1959.

Hevelius. Selenographia. Gdansk. 1647. En: www.e-rara.ch/zut/content/titleinfo/160230

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Tres grietas al sur de Mare Vaporum

Versión en español del artículo aparecido en la edición de octubre 2018 de “The Lunar Observer”:

Sin dudas que las grietas están dentro de los accidentes más interesantes y bellos a la hora de hacer observación Lunar. Estos accidentes corrientes, pero no por eso menos enigmáticos, se encuentran repetidamente en toda la superficie Lunar, mostrándose de diversas formas, variando en su profundidad, largo, ancho, estructura, procedencia, etc. Si bien se han estudiado mucho, el origen de las mismas no está completamente definido. En algunos casos los investigadores han llegado a la conclusión de que son valles, que actuaban como “pasillos” por los que se conducía la lava emitida por los domos (recordemos que hay evidencia de sobra que en los antepasados lunares existía una gran cantidad de actividad volcánica).

Centrándonos en nuestro caso, vamos por la primera grieta de las mencionadas: Rima Hyginus.

Ésta notable  grieta tiene la particularidad de estar interrumpida prácticamente en la mitad de su recorrido por el cráter Hyginus. Éste cráter tiene un diámetro de 11km y una pared de 800m un tanto interrumpida por un cratercillo situado al norte.
Rima Hyginus tiene una longitud de 220 km y unos 4km de ancho. Se estima que su origen comienza desde el Oeste, atravesando Hyginus, para seguir su curso hacia el Este, en donde su profundidad es cada vez menor. Su extremo Este alcanza otra grieta llamada Rima Aridaeus, situada al norte. Ambas grietas son conectadas por otra considerablemente menor y poco marcada de 40km de longitud (a 150x no fue identificada en el dibujo).

El origen de Rima Hyginus es bastante enigmático. Una de las hipótesis es que sea una cadena de cratercillos algo desmoronados que dieron fruto a éste misterioso pasadizo. Lo cierto es que quizá sea poco probable que una serie de meteoritos hayan impactado en línea recta contra la superficie lunar. Otra posibilidad es que sea una falla en la cual se fueron produciendo varios derrumbes consecutivos.

Por último, tenemos a la grieta Rimae Triesnecker. Lo interesante de ésta falla subyace en que no es una sola grieta, sino un conjunto de varias, ramificadas de manera muy azarosa, un poco entrelazadas, con distintas profundidades. La que más sobresale es la anteriormente mencionada, situada a unos 150 km al sur del cráter Hyginus. Con una longitud de 220 km, se encuentra en los suburbios del cráter Triesnecker. Ésta red de grietas (cinco para ser más precisos) se distinguen muy delicadamente a grandes aumentos, como si fueran unas sutiles venas. La más llamativa de éstas se encuentra al éste, tiene 3km de ancho. Se presume que el origen de estas grietas se encuentra en una red de túneles subterráneos por donde circulaba la lava que originó la formación de la bahía en donde se encuentran emplazados estos accidentes.

Nuestras observaciones en el EUROPEAN PLANETARY SCIENCE CONGRESS 2018

Del 16 al 21 de septiembre de 2018 se llevó a cabo en Berlín el Congreso europeo de ciencia planetaria 2018. La magnitud del evento puede deducirse de sus más de mil participantes y del programa de actividades:

https://www.epsc2018.eu/home.html

https://www.epsc2018.eu/epsc2018_programme_book.pdf

El 18 de septiembre hubo una ponencia que nos enorgullece. El Dr. Anthony Cook, profesor del Departamento de Física de la Universidad de Aberystwyth (Gales, Reino Unido), habló sobre “Repeat Illumination Observations of the Moon” (Observaciones de la Luna en condiciones de iluminación repetidas). Como los lectores sabrán, la Luna cambia sus condiciones de iluminación dramáticamente en pocos minutos a medida que la luz del Sol avanza sobre su superficie sin atmósfera, si agregamos los efectos del movimiento de libración y las diferencias entre las observaciones ocasionadas por la distinta ubicación geográfica de los observadores (que para la Luna marca una diferencia), hace que cada observación lunar sea casi única. Observar la Luna en condiciones de iluminación lo más parecidas posibles a una observación anterior es el objetivo del “Proyecto de Verificación/Eliminación de Reportes Históricos de Fenómenos Lunares Transitorios” dentro del “Programa de Detección de Cambios Geológicos Lunares” que llevan adelante la Association of Lunar and Planetary Observers (ALPO), la British Astronomical Association (BAA) y la Aberystwyth University (en Gales), a cargo, precisamente, del Dr. Anthony Cook.

En la ponencia, ilustrada por el power-point que posteamos, A. Cook discurría sobre las ventajas de realizar este tipo de observaciones y sobre la metodología del programa que mencionamos. Nuestras observaciones son reportadas desde agosto de 2015 y contribuyen a los objetivos que se mencionan en la conferencia: analizar observaciones históricas, descubrir estructuras geológicas anteriormente desconocidas y descartar o revaluar reportes históricos de Fenómenos Lunares Transitorios.

Precisamente, una observación perteneciente a Desireé Godoy (Asociación Entrerriana de Astronomía) del cráter Langrenus permite a Cook (dispositiva 5) analizar uno de los reportes de FLT más impresionantes, una observación realizada en 1993 desde el Observatorio de París del cráter Langrenus. Antes de la observación mencionada, nos habíamos ocupado de este FLT aquí:

https://observacionlunar.wordpress.com/2017/01/07/langrenus-uno-de-los-fenomenos-lunares-transitorios-mas-documentados/

Pero repetir la observación en las mismas condiciones de iluminación permite a Cook darle a este reporte su verdadero valor: en el momento en que fue observado lo que se reportó como un fenómeno “transitorio” era en realidad la apariencia normal de Langrenus en ese momento de la lunación.

Orgullosos de aporte un granito de arena a la ciencia planetaria, tan subestimada por los astrónomos aficionados fascinados con fotografiar objetos de espacio profundo, bellos pero siempre iguales (salvo las supernovas), seguiremos registrando la siempre cambiante cara visible de nuestro satélite con el celo del observador y los ojos de un niño.

Aquí el power-point de la conferencia:

https://drive.google.com/file/d/1rBeEZPqSo4FmnV_wv_OZKzDV6xEYzWYe/view?usp=sharing

EL ARTE DEL DIBUJO LUNAR: BULLIALDUS Y ERATOSTHENES POR CIRO BARBERO

Desde la Sección Lunar de la LIADA somos defensores del dibujo de las observaciones lunares. Obviamente, una fotografía planetaria de la Luna es más objetiva y permite que la información registrada pueda ser usada de diversas maneras (saturación, por ejemplo). Pero la astrofotografía muchas veces crea la ilusión de que la observación visual es innecesaria, cuando un observador visual sabe que con experiencia se pueden observar más detalles que con una fotografía. El gran problema, como ya sabían los primeros selenógrafos con Hevelius a la cabeza es que el dibujo pueda dar cuenta del mayor número de detalles posible, y ahí entra en juego el arte del dibujo, arte que evidentemente maneja muy bien nuestro observador lunar Ciro Barbero, quien reporta observaciones de Bullialdus y Eratosthenes:

29/09/2015
01:30 UT
Granadero Baigorria / Argentina
El objeto plasmado es el cráter BULLIALDUS y compañía. Este cráter se encuentra en la parte
oeste del Mar Nibium y tiene una dimensión aproximadamente de 60 x 60 Km. Está acompañado por Bullialdus A y Bullialdus B, dos cráteres considerablemente mas pequeños..Como la idea era dibujar la zona, registré el cráter KONIG ( 20 x 20 km), que está un poco mas al oeste y al cráter LUBINETZKY. Éste último ya aparecía totalmente iluminado, sólo se le notaban los bordes, tal como aparece en el dibujo.

Eratóstenes y Montes Alpes. El cráter de impacto tiene un diámetro de 60 km aprox y los montes, una extensión de 900 km aprox.

19/12/2015

00:00hs UT

Granadero Baigorria / Argentina

Los misterios de los cráteres con rayos cerca de ser explicados: ¿Qué revelan estos patrones en expansión después del impacto de un meteorito?

Por Michelle Hampson

Traducción de: http://www.astronomy.com/news/2018/08/crater-rays

 

 

Este espectacular cráter de impacto en Marte, fotografiado por el instrumento  HiRISE de la sonda Mars Reconnaissance Orbiter , se extiende a 100 pies (30 metros) y muestra un claro sistema de rayos en color mejorado.

NASA / JPL-Caltech / Arizona university

Enormes trozos de roca bombardean constantemente los cuerpos planetarios de nuestro sistema solar, dejando cicatrices de larga duración. Estos surcos, en forma de cráteres, se pueden utilizar para aprender la historia de nuestro pequeño rincón en el vasto universo, lo que llevó a los científicos a estudiar detalladamente sus características. Sin embargo, un patrón comúnmente encontrado alrededor de los cráteres ha permanecido como un enigma. Algunas veces, estos cráteres contienen rayos radiales de desechos desplegados alrededor de la zona de impacto. En el laboratorio, los científicos han tratado de reproducir estos patrones arrojando bolas en contenedores de arena o microesferas, pero han tenido poco éxito. Pero en un estudio reciente, publicado el 27 de junio en la revista Physical Review Letters, un equipo de científicos finalmente ha logrado un cierto progreso en la comprensión de cómo se forman los cráteres y su inspiración proviene de una fuente inesperada: los estudiantes de secundaria. Tapan Sabuwala de la Okinawa Institute of Science and Technology Graduate University estaba buscando en Internet videos de otros investigadores, con la esperanza de encontrar a alguien que estuviese produciendo cráteres de rayos en experimentos de espacio aislado. Aunque ninguno de los expertos lograba ese patrón, Sabuwala se encontró con un video en el que los estudiantes de secundaria producían los elegantes rayos. “Estaba muy emocionado de ver evidencia de que los patrones de rayos realmente se producen en experimentos que, al menos a primera vista, se ven muy similares a los que habíamos estado realizando”, dice Sabuwala. “Y, por supuesto, este hecho hizo igualmente confusa la causa de que los rayos se produzcan en los experimentos de los estudiantes y no en los nuestros”.

La Luna muestra varios cráteres grandes con rayos extendidos; notablemente el cráter Tycho en las tierras altas lunares del sur.

NASA / JPL / USGS

Lecciones aprendidas

La razón por la cual los estudiantes tuvieron éxito, resultó ser que no estaban “imprimiendo” la caja de arena, alisando la superficie granular antes de dejar caer sus bolas. En cambio, comenzaban con una superficie desigual, una que refleja con mayor precisión los paisajes naturales de los planetas y las lunas. Después de darse cuenta de esto, Sabuwala y su equipo se pusieron a trabajar, llevando a cabo más experimentos, pero esta vez comenzando con una superficie irregular. Usando este enfoque, finalmente obtuvieron una visión crítica de cómo se producen los rayos del cráter. El número de estos rayos depende de la relación entre el tamaño de la bola y el tamaño de las ondulaciones de la superficie; en términos de impactos de meteoritos, este es el equivalente del tamaño del meteorito en comparación con el espacio entre los valles en la superficie de la luna o el planeta afectado. La sencillez del modelo es sorprendente, dice Sabuwala. “El modelo es simplemente una cuestión de geometría y no requiere información sobre detalles como el material del que está hecha la bola o la superficie, ni la velocidad de la bola ni ningún otro detalle. Esto nos da una forma nueva y fácil de estimar el tamaño del impactador que formó un cráter con rayos”.

En simulaciones, Sabuwala y su equipo analizaron cómo los granos de arena son expulsados ​​de la superficie cuando impactan. Sus resultados sugieren que los rayos del cráter se forman debido a la interacción de una onda de choque que se genera cuando la bola (que representa un meteorito) golpea la superficie. Si la superficie es inicialmente lisa, esto crea una onda de choque similarmente lisa que dispersa los granos eyectados de manera uniforme, sin rayos. Pero con una superficie irregular, esta onda de choque se vuelve asimétrica, causando que los eyectantes se agrupen en algunas áreas y formen rayos que se extienden desde la zona de impacto. En particular, los rayos se forman cuando la bola se cruza con el borde de una pendiente en la superficie (en el caso de planetas o lunas, el borde de un valle).

El impacto de los hallazgos

Con estas nuevas ideas, el equipo pudo predecir de manera preventiva cuántos rayos se formarán en función del diseño inicial de la superficie antes del impacto. Además, podrían rastrear la fuente de rayos individuales después del impacto. John de Bruyn, un físico experimental de la Western University que estudia el flujo granular, señala que la formación de cráteres es un proceso complicado, por el cual ocurren muchas cosas diferentes en un corto período de tiempo. “Es difícil estudiar, en parte porque no podemos observar ni estudiar directamente los cráteres de impacto en el proceso de formación. Todo lo que tenemos para trabajar es lo que queda atrás, muchos millones de años después del evento real “, explica.

De Bruyn dice que, aunque se necesitan más experimentos y simulaciones para confirmar si las observaciones de Sabuwala y su equipo realmente reflejan el proceso que ocurre cuando se forman los cráteres, los datos parecen convincentes. “Sus resultados también sugieren que los cráteres con rayos tienen información sobre el tamaño de las rocas que golpearon la Luna para formar los cráteres”, dice de Bruyn. “Si podemos extraer esa información, entonces podría imaginar cosas muy emocionantes: saber más sobre el tamaño de las rocas que golpeaban la Luna hace cuatro mil millones de años nos daría mucha información sobre cómo se formó nuestro sistema solar y cómo era en sus primeros años”.

En general, el equipo obtuvo mucha información de los jóvenes estudiantes simplemente experimentando en sus areneros. Una de las lecciones aprendidas, tal vez, es que las configuraciones meticulosas en los laboratorios pueden ser demasiado “ordenadas”.

“Estamos sorprendidos por los resultados de los experimentos fortuitos, pero no por el hecho de que nuestra inspiración proviene de los estudiantes”, dice Sabuwala. “Solo enfatiza que hay muchos fenómenos científicos intrigantes a nuestro alrededor y solo necesitamos un gran sentido de la curiosidad para descubrirlos”.

Nuestras observaciones en “THE LUNAR OBSERVER” de septiembre 2018

Ha aparecido la edición de septiembre 2018 de “The Lunar Observer”, la revista de observación lunar de la ALPO (Association of Lunar and Planetary Observers). Dicha revista se puede descargar de la web de ALPO: http://alpo-astronomy.org/ y también del siguiente link:

https://drive.google.com/file/d/1CCsVDDhmOZAKh6HJxRilvfhm94P18bqz/view?usp=sharing

Ya son 38 meses consecutivos de observaciones admitidas por la revista de referencia de la selenología mundial.

En la página 12 se incluye un gráfico y un texto sobre el Mons Undest cuya traducción ya apareció en una entrada anterior.

En la sección “Focus On”, un monográfico sobre un accidente lunar específico que aparece cada 2 meses, fue incluida una imagen de Mare Serenitatis de Francisco Alsina Cardinalli (pág.9):

En la sección “Lunar topographical studies” se mencionan las siguientes observaciones (pág.20):

ALBERTO ANUNZIATO – ORO VERDE, ARGENTINA. Drawing of Mons Undest.

SERGIO BAMBINO – MONTEVIDEO, URUGUAY. Digital images of Apollo 17 region, Copernicus & waxing gibbous Moon.

JUAN MANUEL BIAGI – ORO VERDE, ARGENTINA. Digital image of Posidonius.

FRANCISCO CARDINALLI – ORO VERDE, ARGENTINA. Digital images of Agrippa, Archimedes(2), Curtis, Dawes, Mare Serenitatis, Pickering & Theophilus.

JAIRO CHEVEZ – POPAYÁN,COLUMBIA. Digital image of waxing gibbous Moon.

MAURICE COLLINS – PALMERSTON NORTH, NEW ZEALAND. Digital images of 7(2), 8, 10, 11, 13(2) & 17 day Moon, Archimedes, Aristarchus, Atlas-Hercules, Clavius, Copernicus, Copernicus-Kepler, East limb, Janssen, Mare Crisium(2), Mare Frigoris, Mare Humorum, Plato, Ptolemaeus-Alphonsus, Theophilus, Tycho & western Limb.

JOHN DUCHEK – St. LOUIS, MISSOURI, USA. Digital image of J. Herschel.

WALTER ELIAS – ORO VERDE, ARGENTINA. Digital images of Daniell(2), Plato & Proclus.

LAWRENCE GARRETT – FAIRFAX, VERMONT, USA. Digital image of Lamb A mountain.

MARCELO GUNDLACH – COCHABAMBA, BOLIVIA. Digital images of Bullialdus, Copernicus, Eratosthenes, Maurolycus & Plato(2).

RICHARD HILL – TUCSON, ARIZONA, USA. Digital images of Aristillus, Deslanddres, Fracasto-rius, Lacus Mortis, Piccolomini-Fracastorius, Theophilus & Ukert.

ALBERTO MARTOS – MADRID, SPAIN. Digital images of lunar eclipse(13).

PEDRO ROMANO – SAN JUAN, ARGENTINA. Digital images of 1st Qtr Moon.

MICHAEL SWEETMAN – TUCSON, ARIZONA USA. Digital image of Deslandres.

DAVID TESKE – LOUISVILLE, MISSISSIPPI, USA. Digital images of Apollo 17 site(3).

Y se escogieron las siguientes imágenes para ilustrar la sección (págs.21/22):

Copernicus (Sergio Babino):

 

Posidonius (Juan Manuel Biagi):

Archimedes (Luis Francisco Alsina Cardinali):

Cuarto Creciente (Jairo Chavez):

Daniell (Walter Elias)

Maurolycus (Marcelo Mojica Gundlach):

Luna en primer cuarto (Pedro Romano):

 

En la Sección “Lunar Geological Change Detection Program” (págs. 25 y siguientes) aparecen nuestras colaboraciones con este programa dirigido por al astrofísico inglés Anthony Cook cuyo objetivo es analizar reportes históricos de Fenómenos Lunares Transitorios y revisar la gradación otorgada a los mismos:

Reports have been received from the following observers for July: Jay Albert (Lake Worth, FL, USA – ALPO) observed: Aristarchus, Herodotus, Hyginus, Littrow, Mare Imbrium, Proclus, Ross D, Sinus Iridum and several features. Jerzy Bohusz (Poland – PTMA) observed and imaged the lunar eclipse. Maurice Collins (New Zealand – ALPO/BAA/RASNZ) imaged: Aristarchus, Atlas, the eastern limb, earthshine, Gassendi, Janssen, Kepler, the lunar Eclipse, Mare Crisium, Mare Humorum, Plato, Schiller, and several other features. Alexandra Cook (Spain – NAS) imaged the lunar eclipse. Collin Ebdon (Colchester, UK – BAA) observed Herodotus. Walter Elias (Argentina – AEA) imaged Daniell, Plato and Proclus. Valerio Fontani (Italy – UAI) imaged the lunar eclipse. Raffello Giunchedi and Thomas Bianchi (Italy, UAI) imaged the lunar eclipse. Maercello Gundlach (Bolivia – IACCB) imaged several features. Leonardo Mazzei (Italy – GAMP/UAI) imaged the lunar eclipse. Julien Quirin (France – SAFGA) imaged the lunar eclipse and the Moon. Franco Taccogna (Italy – UAI) imaged Herodotus, Plato, Tycho, and several features, Franco Taccogna and Matteo Diana (UAI) imaged the lunar eclipse. Helen Usher (Pic-du-Midi – Open University) videoed earthshine.

Con más detalle, en la página 27 aparece el análisis de una observación de Proclus de Walter Elias que permite excluir una observación de 1989 de la base de datos de Fenómenos Lunares Transitorios. En la página 28 una observación de Marcelo Mojica Gundlach permite revisar la gradación de un antiguo reporte de 1982 en Plato.