Bohnenberger F en el terminador

Traducción del texto aparecido en la edición noviembre/2018 de “The Lunar Observer”

 

En la primera hora del 14 de octubre el terminador pasaba cerca del borde oriental de Mare Nectaris, lo que permitía (con buen seeing) observar detalles de cráteres poco conocidos (para mí), como Bohnenberger F. En realidad, lo que observé es el juego de sombras y zonas brillantes en este cráter. La zona más brillante son las altas paredes norte y oeste de Bohnenberg F, tan brillantes que ocultaban los detalles de la cresta de los Montes Pyrenaeus sobre la que se asienta. La sombra del pequeño cráter se suma a la sombra que proyecta la cresta más occidental de los Montes Pyranaeus, de manera que podemos comprobar la altura extra que proporcionan las altas paredes de nuestro pequeño cráter comparando su sombra con la sombra  que proyecta el tramo de esta cordillera situado al norte de Bohnenberger F. También podemos comparar la forma regular de la sombra del tramo norte de Montes Pyrenaeus con la sombra en forma de pico de Bohnenberger F, que decrece hacia el sur. El pico de la sombra coincide con una pequeña mancha brillante, seguramente una zona alta de unos de los wrinkle ridges concéntricos con la cuenca de impacto de Mare Nectaris. También observamos dos cráteres más pequeños entre Bohnenberger F y la cresta principal de los Montes Pyrenaeus, que extiende una sombra un poco menos oscura hacia el este. Se trata de Bohnenberger J (al norte) y otro más pequeño en las cercanías del estrecho por el cual la lava que formó Mare Nectaris halló un camino por la parte más baja la cordillera formada por el levantamiento de la corteza lunar al momento del impacto que creó la cuenca.

Name and location of observer: Alberto Anunziato (Paraná, Argentina).

Name of feature: Bohnenberger F.

Date and time (UT) of observation: 10-14-2018  00:45 to 01:15.

Size and type of telescope used: 105 mm. Maksutov-Cassegrain (Meade EX 105).

Magnification: 154X

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Nombran cráteres lunares en honor de la misión Apolo 8

El Working Group for Planetary System Nomenclature (WGPSN) de la Unión Astronómica Internacional ha aprobado hoy oficialmente el nombramiento de dos cráteres en la Luna para conmemorar el 50 aniversario de la misión Apolo 8. Los nombres son Anders’s Earthrise y  Homeward.

La fotografía en color de la salida de la Tierra en el cielo lunar fue tomada por el astronauta William Anders. Representa el momento en que nuestra brillante Tierra azul volvió a verse cuando la nave espacial emergió de la oscuridad desde detrás de la Luna gris y árida. Esta es posiblemente la foto más famosa tomada por Apolo 8. Se convirtió en un ícono y se le atribuye nada menos que haber provocado el inicio del movimiento ambientalista. Dos de los cráteres que se ven en esta foto acaban de ser nombradas por el WGPSN de la Unión Astronómica Internacional.

Crédito: NASA / IAU

Los cráteres recién nombrados son visibles en el primer plano de la icónica fotografía en color de la Tierra elevándose tomada por el astronauta William Anders.

Dado que la Luna  tiene una rotación síncrona y por eso siempre tiene el mismo lado enfrentando a la Tierra, la Tierra nunca parecerá que se eleva por encima de la superficie a alguien que se encuentra en la cara oculta de la Luna. Sin embargo, orbitando alrededor de la Luna, los astronautas del Apolo 8, Frank Borman, James Lovell y William Anders tuvieron esta vista impresionante, antes de que regresaran a casa a la Tierra.

La misión Apolo 8 tuvo lugar del 21 al 27 de diciembre de 1968. Después de completar 10 órbitas alrededor de la Luna en la víspera de Navidad, transmitiendo imágenes a la Tierra, incluida la televisación en vivo, la tripulación regresó a la Tierra y aterrizó en el Océano Pacífico.

El Grupo de Trabajo para la Nomenclatura del Sistema Planetario (WGPSN) de la Unión Astronómica Internacional, que nombró a los cráteres, es la autoridad responsable de nombrar las características planetarias en nuestro Sistema Solar. Los dos cráteres nombrados fueron designados previamente por letras.

Traducción de:

https://www.sciencedaily.com/releases/2018/10/181005111434.htm

Nuestras observaciones lunares en “THE LUNAR OBSERVER” de octubre de 2018

Con orgullo presentamos un número más de la revista más prestigiosa de observación lunar del planeta: “The Lunar Observer”, publicada mensualmente por la ALPO (Association of Lunar and Planetary Observers). Afortunadamente, hemos logrado afianzar una tradición: ya son 39 números consecutivos en los que aparecen colaboraciones nuestras. Y en este número, dimos un paso adelante, ya que sumamos a nuestros aportes habituales (observaciones, textos relacionados y contribuciones al “Lunar Geological Change Detection Program”) un estudio histórico sobre una obra fundamental de la astronomía lunar, la “Selenographia” de Johannes Hevelius (con traducción de un capítulo incluida), que se puede leer en las páginas 8 a 10. Este estudio se publicó en una entrada anterior. También publicamos en una entrada anterior el dibujo y el texto de Ciro Barbero que aparecen en las páginas 10 y 11.

La revista se puede descargar de la web de ALPO: http://alpo-astronomy.org/ y también del siguiente link:

https://drive.google.com/file/d/1RM5y5lFCF-qzWGTSLimG1uc6SulszfN8/view?usp=sharing

En la sección “Lunar topographical studies” se mencionan las siguientes observaciones (pág.17):

 

ALBERTO ANUNZIATO – ORO VERDE, ARGENTINA. Digital images of Aristarchus & Lavosier A, Menelaus.

FRANCISCO CARDINALLI – ORO VERDE, ARGENTINA. Digital images of Copenicus, MonsPico & Schickard.

MAURICE COLLINS – PALMERSTON NORTH, NEW ZEALAND. Digital images of 6, 9 & 10 day Moon, Alphonsus, Apennine Mountains, Copernicus(2), Mare Nubium, Plato(2), Sinus Iridum, Theophi-lus & Tycho.

JOHN DUCHEK – St. LOUIS, MISSOURI, USA. Digital image of 3rd quarter Moon.

WALTER ELIAS – ORO VERDE, ARGENTINA. Digital images of Aristarchus, Brenner(2), Fapri-cius, Gassendi, Grimaldi, Langrenus, Mare Crisium & Petavius.

HOWARD ESKILDSEN – OCALA, FLORIDA, USA. Digital images of Archimededs, Montes Ap-ennines & Sinus Aestuum-MareVaporum.

JUAN CRUZ FRONTÁN – ORO VERDE, ARGENTINA. Digital image of Aristarchus.

RICHARD HILL – TUCSON, ARIZONA, USA. Digital images of Furnerius, Petavius & Theophilus.

JERRY HUBBELL – LOCUST GROVE, VIRGINIA, USA. Digital image of 25 day Moon.

DAVID TESKE – LOUISVILLE, MISSISSIPPI, USA. Digital image of Vallis Rheita.

 

Y se eligieron las siguientes imágenes para ilustrar la sección:

Aristarchus (Alberto Anunziato):

Lavoisier A (Alberto Anunziato):

Mons Pico (Luis Francisco Alsina Cardinalli):

Brenner F (Walter Elias):

Aristarchus (Juan Cruz Fontan):

En la sección “Bright Lunar Rays Project” (página 21) se incluyeron 2 imágenes:

Copernicus (Luis Francisco Alsina Cardinali):

 

Proclus (Walter Elias):

En la Sección “Lunar Geological Change Detection Program” (págs. 22 y siguientes) aparecen nuestras colaboraciones con este programa dirigido por al astrofísico inglés Anthony Cook cuyo objetivo es analizar reportes históricos de Fenómenos Lunares Transitorios y revisar la gradación otorgada a los mismos:

Reports have been received from the following observers for August: Jay Albert (Lake Worth, FL, USA – ALPO) observed: Archimedes, Aristarchus, Madler, Mare Crisium, Plato, Proclus, Ross D, Sinus Iridium, Theophilus and several features. Alberto Anunziato (Argentina – AEA) observed/imaged: Alpetragius, Alphonsus, Copernicus, Fracastorius, Mare Crisium, Mons Pico, and Plato. Ciro Barbero (Argentina – LIADA) observed/imaged: Aristarchus and several features. Thomas Bianchi and Liviano Betti (Italy – UAI) imaged several features. Francisco Alsina Cardinali (Argentina – UAI) imaged Aristarchus and Schickard. Jario Andres Chevez (Columbia – LIADA) imaged Kepler and several features. Maurice Collins (New Zealand – ALPO/BAA/RASNZ) imaged: Clavius, Copernicus, Ptolemaeus, Theophilus, and several features. Marie Cook (Mundesley, UK – BAA) observed Alphonsus. Pasquale D’Ambrosio (Italy – UAI) imaged Aristarchus. John Duchek (Carrizozo, NM, USA – ALPO) videoed Earthshine. Collin Ebdon (Colchester, UK – BAA) observed Montes Teneriffe. Walter Elias (Argentina – AEA) imaged Brenner, Grimaldi, Kepler, and Plato. Valerio Fontani (Italy – UAI) imaged Plato, Tycho, and several features. Juan Cruz Frontan (Argentina – AEA) imaged Aristarchus. Rik Hill (Tucson, AZ, USA – ALPO/BAA) imaged: Lacus Mortis, Theophilus, and several features. Jean Marc Lechopier (France – UAI) imaged Copernicus. Leonardo Mazzei and Luca Nerli (Italy – Gruppo Astrofili Montagna Pistoiese / UAI) imaged the Cichus area and Jansen. Camilo Satler (Argentina – UAI) imaged several features. Franco Taccogna (Italy – UAI) imaged Montes Teneriffe. Aldo Tonon (Italy – UAI) imaged Aristarchus, Copernicus, Montes Teneriffe, Plato, Tycho, and several features. Gary Varney (Pembroke Pines, FL, USA, ALPO) imaged several features.

Nos enorgullecemos de ser, como asociación, parte fundamental de este importante estudio PRO-AM (colaboración entre astrónomos profesionales y amateurs).

En las páginas 23 y 24 una imagen de Walter Elias permite un análisis de una reporte de FLT en 2012 en Brenner F:

Figure 3. The Janssen area of the Moon orientated with north towards the top. (Top Left – Top Right) An image sequence by Maurice Collins (ALPO/BAA) obtained on 2012 May 25 UT 05:35, with the central image showing an area with a bright spot on Brenner F. (Bottom Left) An image by Walter Elias (AEA) taken on 2018 Aug 15 UT 21:38 which covers the area indicated in the yellow box above. (Bottom Right) The same image by Walter, but blurred and shrunk to match the resolution and image scale in the images by Maurice Collins.

Una imagen de Camilo Satler permitió reproducir las condiciones de iluminación normales de Censorinus al momento de producirse un FTL en 1988 (página 25):

La observación de Jairo Chavez seleccionada (paginas 26/27) de Mare Tranquilitatis permitió analizar un reporte de FLT de 1985:

Figure 8. The Region between Mare Cognitum and Mare Tranquilitatis, with north towards the top left. Observation details given in the image.

Una observación visual de Ciro Barbero sirvió para el análisis de un reporte de 1979 en Aristarchus (página 27).

Una imagen de Aristarchus de Francisco Alsina (página 27) permite analizar dos FLT que se remontan a 1888 y 1897:

Una imagen de Alberto Anunziato (página 28/29) de Proclus sirvió de base para el análisis de un FLT de 1865:

Figure 11. Mare Crisium as imaged by Alberto Anunziato, on 2018 Aug 26 UT 03:50, and orientated with north towards the top. (Left) Original image. (Right) Non-linearly contrast stretched and high pass filtered version.

Una imagen de Aristarchus de Juan Cruz Fontan (página 29) permitió determinar las condiciones de iluminación normales de Aristarchus en el momento de la lunación en que se produjo un reporte de anomalía en 1975 (que no se repitió):

Figure 12. An image of Aristarchus by Juan Cruz Frontán (AEA) taken on 2018 Aug 28 UT 01:05, orientated with north towards the top.

Nuevo mapa del agua en el polvo lunar

Por: Camille M. Carlisle.

Traducción de:

https://www.skyandtelescope.com/astronomy-news/new-map-of-water-in-moon-dust-1809201723/

Un nuevo análisis traza el agua a través de la superficie lunar, revelando cómo su abundancia cambia con la latitud.

El agua es el compuesto químico más abundante en el universo. Aparece en todo tipo de lugares, incluso, en cantidades muy pequeñas, en la Luna.

El mapa global del instrumento Moon Mineralogy Mapper a bordo del Chandrayaan-1, superpuesto a los datos del terreno del Lunar Reconnaissance Orbiter. “ESPAT” mide la fuerza de absorción, basada en los espectros. Los puntos amarillos son los sitios de aterrizaje de  misiones Apolo.

Laboratorio Milliken / Universidad de Brown

El mapa a la derecha revela cuánta agua existe en el “suelo polvoriento” o regolito que cubre la superficie lunar. El mapa es un nuevo análisis de datos de un instrumento de la NASA que voló a bordo de la misión india Chandrayaan-1, que estudió la Luna desde 2008 hasta 2009. El instrumento trazó un mapa de las longitudes de onda del infrarrojo cercano que absorbió el polvo lunar, a través de un rango que revela patrones espectrales del agua, o, más específicamente, H2O y hidroxilo (OH), que los investigadores agrupan bajo el nombre de “agua”. En 2009, un equipo diferente utilizó estos datos para mostrar que hay un “poquito” de agua esparcida por toda la Luna, un poco más en los polos. Las observaciones de otras dos misiones respaldaron el resultado.

Sin embargo, desde entonces se ha discutido qué tan bien el equipo pudo explicar datos como la temperatura de la superficie de la Luna en diferentes ubicaciones. Shuai Li (ahora en la Universidad de Hawai) y Ralph Milliken (Universidad de Brown) decidieron hacer un nuevo análisis. En el informe del 13 de septiembre de Science Advances, el equipo produjo el nuevo mapa, mucho más detallado, que se muestra aquí.

El mapa revela que el agua se vuelve más abundante con latitudes más altas. Las concentraciones alcanzan un máximo de aproximadamente 500 partes por millón (ppm) en el hemisferio sur y 700 ppm en el norte. Extrapolando el anuncio de 2009, creo que necesitaría procesar 1 tonelada de regolito para obtener medio litro de agua. Así que no te pongas todavía el casco espacial.

Estos gránulos vítreos, magnificados en la imagen, fueron recolectados a principios de los años 70 por los astronautas en la Luna. El análisis posterior reveló pequeñas cantidades de agua en ellos. NASA

Excepto por el gradiente latitudinal, la distribución del agua es en gran medida uniforme. Hay algunos lugares que muestran alzas leves, asociadas con depósitos volcánicos que pueden haber traído el agua desde el interior de la Luna. Pero recuerde que estos datos solo se aplican a la película de polvo que cubre la Luna; aquí no hay información sobre lo que se encuentra en la superficie. Y como el instrumento mide la luz reflejada, tampoco hay información sobre lo que se encuentra en lugares sombreados como los cráteres permanentemente oscuros en los polos, que los científicos creen que contienen hielo de agua.

Chandrayaan-1 registró principalmente la Luna casi a la misma hora del día, pero la poca información que obtuvo en diferentes momentos sugiere que el contenido de agua en el polvo cambia a lo largo de un día lunar. Hay más por la mañana y por la tarde que al mediodía, lo que sugiere que el agua podría estar volviendo a acumularse.

Los investigadores aún no saben de dónde viene el agua. El proceso responsable, o los procesos, deben destruir preferentemente el agua en latitudes bajas para explicar el patrón global, explica Li. Una posibilidad es el viento solar. Las partículas cargadas (en su mayoría protones) salen del Sol, y cuando chocan contra minerales ricos en oxígeno en la Luna crean H2O y OH. Este mismo viento también destruiría las moléculas. La energía de impacto del viento solar es más fuerte cerca del ecuador que en latitudes altas, por lo que aunque creará menos agua cerca de los polos, también la destruirá mucho menos allí.

Copernicus en el terminador en “Selenographia” de Johannes Hevelius

Traducción del artículo “COPERNICUS EN EL TERMINADOR EN “SELENOGRAPHIA” DE JOHANNES HEVELIUS”, por Alberto Anunziato y Juan Manuel Biagi, aparecido en la edición de octubre de 2018 de “The Lunar Observer”

Uno de los libros astronómicos más apasionantes es sin dudas “Selenographia” de Johannes Hevelius. Si bien no fue el primer atlas lunar (el de Francesco Fontana se publicó un año antes) fue el más influyente por más de un siglo. Sus cuatro mapas generales de la Luna y sus cuarenta dibujos de las distintas fases de la lunación, todos acompañados de minuciosas descripciones producto de sus observaciones entre noviembre de 1643 y abril de 1645, solo fueron superadas por los selenógrafos del siglo XIX. Auténtico fruto de la era de los descubrimientos, las observaciones de Hevelius descubrían un nuevo mundo, totalmente distinto a la concepción aristotélica de la Luna lisa y brillante que Galileo Galilei había dinamitado con sus observaciones telescópicas de 1609. En este libro de 1647 el paradigma de la Luna es el de un mundo similar a nuestra Tierra (“La Luna puede llamarse con fundamento “Antitierra”, pues es similar a nuestra Tierra con océanos, islas, pantanos, campos, montes y valles”, página 225). De hecho, la concepción barroca de una Luna que podría estar habitada como en el “Viaje a la Luna” de Cyrano de Bergerac se apoya científicamente en nuestro autor. Pero no se trata solamente de un mero atlas, sino que también es un compendio de las teorías sobre la constitución de nuestro satélite, desde los griegos hasta el estado del arte de la época. Además el autor nos cuenta como construyó sus telescopios, como realizaba las observaciones e incluso como lidiaba con lo que los observadores lunares conocemos muy bien: las limitaciones de nuestros dibujos respecto a lo que observamos con nuestros ojos (“comprenderás cuanta atención y diligencia del dibujante se necesitan… el cultor de la astronomía sabe que más importante que los ojos son las manos para dibujar lo que aquellos ven”, páginas 210/211). Hevelius fue el primero en comprender la importancia del conocimiento de la geografía terrestre para entender el nuevo mundo y de la necesidad de una nomenclatura científica común que permitiera la comunicabilidad de las observaciones “no habría astronomía si no pudiéramos distinguir los astros con un nombre propio”, página 223). Desistió de su idea de usar nombres de astrónomos antiguos y modernos y propuso nombrar los accidentes geográficos lunares con nombres de los accidentes geográficos terrestres, para evitar “la envidia y la enemistad” que pudieran suscitarse por sus olvidos u omisiones (años después Giovanni Riccioli no tuvo el mismo temor y nos legó la nomenclatura actual).

El capítulo que elegimos para traducir (“Caput XX”, páginas 344/345) ilustra dos cuestiones teóricas importantes al momento de la publicación de nuestra obra: la existencia de montañas en la Luna y la naturaleza de las grandes manchas (nuestros maria). Ya Galileo había deducido la existencia de montañas de la forma de las sombras en la zona del terminador. Al momento de la lunación (colongitud 21.6º, 68.4º de iluminación) al que se refiere Hevelius en el capítulo que tradujimos el terminador cruza recto por Mare Imbrium. Galileo había reflexionado sobre la naturaleza de las “maculas magnas” (grandes manchas oscuras): ¿eran selvas? ¿eran mares, como había pensado en un principio? En “Dialogo dei massimi sistemi” asegura que son llanuras (páginas 136/137). Hevelius parece no arriesgar juicio en el capítulo traducido: “Per aquas, aut si mavelis, per spatiosissimam quandam planitiem”(“ por aguas o, si se quiere, por espaciosas llanuras”, página 344), quizás por respeto a su venerado Galileo, pero para él “la superficie iluminada de la Luna es tierra, las grandes zonas oscuras son aguas” (página 151), citando a Kepler. La descripción de la zona en la que el terminador es recto comienza desde el norte del Mare Imbrium (Mediterraneum) pasando por los Montes Recti (Insula Majorica), el nimbo de Copernicus (Sicilia), y Bullialdus (Insula Creta).  En la nomenclatura de Hevelius Mons Aetna es el cráter Copernicus y su nimbo se llama Insula Sicilia. Copernicus sirve como argumento para probar la existencia de montañas: si pertenece a la parte continental (hoy diríamos “tierras altas”) debería ser brillante pero el valle (el cráter) se ve oscuro por las sombras que proyectan los montes que lo circundan (hoy diríamos sus paredes).

“Si hay un momento en el que el confín entre las partes oscuras y las iluminadas (terminador) se dibuja de manera regular y mínimamente rugoso y sinuoso, ciertamente es en esta fase, en la que se distingue claramente como corta el Mare Mediterraneum alrededor de la Insula Majórica, Sicilia, Zacynthum e intersecta Creta, entonces se puede observar la más larga línea que cruce un mar lunar. Por los lugares que cruza dicha línea, casi siempre por aguas o, si se quiere, por espaciosas llanuras, dicha línea se extiende precisa, muy recta y muy plana. Las áreas menores que brillan fuera de la zona del terminador son las cumbres de montañas e islas. El gran círculo brillante en el centro aproximado de la zona iluminada es el Mons Aetna de Sicilia, cuyo valle en este momento está completamente oscuro, nunca se lo podrá ver más oscuro, ya que el Sol (hablando con propiedad) se está levantando y solamente las pendientes de éstos montes toca ligeramente con su luz. Esta Isla Sicilia precisamente en esta fase aparece más oscura, al punto de que no hay gran diferencia entre su coloración y la del Mare Mediterraneum. Nos preguntamos: ¿cuál será la causa de que aparezca bastante más oscura de lo que debería, siendo parte de la parte continental de la Luna? Podemos responder que esto se produce porque la “Terra Lunae”, más que un cuerpo opaco, refleja los rayos del Sol con más eficacia y puede aparecer más brillante, ocultando innumerables y diversísimos montes que, parte en las islas vecinas, parte en la misma Sicilia, en gran número se pueden observar, de los cuales sin duda hay muchos en ese lugar: En verdad cuanto más pequeño sean menos se puede discernir su aspecto. Estos montes, tan cercanos al terminador que proyectan una enorme y oscurísima sombra en éste momento, como en toda Sicilia son innumerables y de diversas alturas, crean una sombra casi continua, que es el motivo por el que vemos a esta ínsula en la más completa oscuridad. A lo que se puede responder: si lo que se refirió tiene fundamento es necesario que Insula Sicilia con Luna Creciente aparezca más clara y luminosa, porque las sombras decrecen en relación a un Sol cada vez más alto; no puede ser de otro modo, como demostraré con observaciones precisas con Luna Creciente y Menguante. De la misma manera, en Luna Creciente la Insula Sicilia es más clara y luminosa y al contrario, en Luna Menguante cada día paulatinamente se vuelve más oscura, como puede verse en las fases 15, 16, 17, 18 y 19.  En Plenilunio y poco después es muy clara. Cuando empiezan las fases decrecientes como la 26, lenta y regularmente comienza a oscurecerse hasta llegar a las fases 34 y 35, cuando aparece nuevamente oscurísima, porque una vez más se encuentra entonces en el terminador. Por esto el terminador por debajo de Sicilia no se observa plano y liso, como se lo observa cuando se extiende por aguas o planicies, sino que cuando pasa por las cercanías de Creta y el Monte Sepher necesariamente es sinuoso”

Basta una comparación entre la carta lunar que acompaña nuestro capítulo XX (Figura 1), testimonio de la observación lunar del 19 de diciembre de 1643 a las 10.00 pm hora de Danzig, y la imagen obtenida con el software Virtual Moon Atlas, que representa con imágenes obtenidas por la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter la misma fecha y hora de la observación de Hevelius (Figura 2).

Lo primero que impresiona es la habilidad de observación y de dibujo de nuestro autor con telescopio de muy escaso poder resolutivo. Este análisis impresionista resulta confirmado por el estudio de Rodolfo Calanca que muestra que los mapas de Hevelius tienen un error medio de distancia entre cráteres sólo superior al mapa de Geminiano Montanari de 1662, realizado con ayuda del recientemente inventado retículo, son incluso más precisos que los mapas de Grimaldi, aparecidos en 1651 en el “Almagestum novum”, trazados sobre la base de las cartas de Hevelius.

Bibliografía:

Calanca, Rodolfo. La Luna nell’immaginario seicentesco. Parte V. en: www.win.eanweb.com/selenografia_parte_5.htm

Galileo Galilei. Dialogo dei massimi sistemi. Rizzoli Editore. Milano, 1959.

Hevelius. Selenographia. Gdansk. 1647. En: www.e-rara.ch/zut/content/titleinfo/160230