La deriva de los polos lunares

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Mapa del hidrógeno lunar (indicador de hielo de agua), medido por la sonda Lunar Prospector de la NASA. Los puntos blancos indican los máximos de abundancia de hidógeno, significativamente alejados de los polos actuales y marcarían los “paleopolos” lunares.

Crédito de la imagen: James Tuttle Keane

Un nuevo estudio sostiene que la actividad geológica debajo de la corteza de la Luna ha ocasionado la deriva de sus polos, basándose en el análisis de la distribución de hielo de agua cerca de los mismos.

El autor del estudio es Matt Siegler, del Planetary Science Institute en Tucson, Arizona, y de la Southern Methodist University de Dallas: “El hielo de los polos de la Luna es un registro de la evolución de su interior”, dijo, “Además, significa que el hielo debe ser realmente antiguo y por lo tanto constituye una muestra del hielo primigenio del sistema solar interior”.

Las observaciones de varias sondas espaciales en las últimas décadas (Lunar Prospector, Lunar Reconnaissance Orbiter) han probado que la existencia de hielo de agua en cráteres en sombra permanente cerca de ambos polos, en los que se consideran entre los sitios más fríos del sistema solar interior. Pero también existe hielo en localizaciones situadas a 5.5 grados de ambos polos, ambos sitios se hallan unidos por una línea recta que pasa por el centro de la Luna. Para Siegler, en un artículo publicado en “Nature”, la explicación es que el eje de rotación de la Luna se ha deslizado con el tiempo 5.5 grados y que los sitios con hielo marcan la ubicación de los “paleopolos”, hace 3 mil millones de años. “Es como si el eje de rotación de la Tierra se hubiera desplazado de la Antártida a Australia”, dijo Siegler.

La causa más probable del desplazamiento de los polos sería una modificación de la distribución interna de la masa lunar, que habría ocurrido en la zona de la cara visible de la Luna, más precisamente en Oceanus Procellarum, conocida como “Procellarum KREEP Terrane (PKT)”, volcánicamente activa hace 3.500 millones de años, lo que habría originado un calentamiento del manto lunar en la zona que habría favorecido el desplazamiento (por una “anomalía de baja densidad termal”, las rocas calientes son menos densas que las frías).

Fuente:

http://www.space.com/32354-moon-polar-shift-water-ice.html

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Un faro en la Luna. Menelaus y Manilius.

El cráter en el centro de la imagen es Manilius, en la orilla noreste del Mare Vaporum. Podemos observar las paredes interiores en forma de terraza y los picos centrales. El cráter con un borde muy luminoso y con un rayo prominente que cruza el Mare Serenitatis es Menelaus. Si tomáramos figuradamente la Antigua creencia en los mares de la Luna, Menelaus parece un faro que advierte a los marinos selenitas de los peligros de la escabrosa costa de los Montes Haemus y de los lagos de lava (Lacus Hiemalis, Lacus Gaudi, Lacus Lenitatis and Lacus Doloris) que tendrían que atravesar para llegar a Manilius.

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Name and location of observer: Alberto Anunziato (Oro Verde, Argentina).

Name of feature: Manilius.

Date and time (UT) of observation: 11-21-2015-02:40.

Size and type of telescope used: 250 mm . Schmidt-Cassegrain (Meade LX 200).

Filter (if used): None.

Medium employed (for photos and electronic images): Phillips SPC900NC webcam

Localizan el cráter de impacto del cohete Saturn V de la misión Apollo XVI.

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Jeff Plescia, un físico de la Universidad de Johns Hopkins, ha utilizado imágenes de alta resolución para identificar el cráter donde se estrelló una fase del cohete de la misión Apollo 16. “Por fin encontré el cráter”,informó el científico al portal de noticias sobre el espacio Inside Outer Space. “Se parece a otros [cráteres], pero su posición estaba mucho peor definida ya que el seguimiento se perdió antes del impacto”, explicó el científico.

La misión de la NASA Apollo 16 fue la quinta en llevar a seres humanos a la Luna. Durante la misión estrellaron una fase de su cohete, el Saturn V, sobre la superficie lunar para obtener material geológicamente más viejo que las muestras obtenidas en los primeros cuatro alunizajes. Sin embargo, los datos de seguimiento del cohete se perdieron, lo que significa que la ubicación del lugar de la caída y el cráter de impacto no habían sido descubiertos hasta ahora.

El Apollo 16 fue la décima misión tripulada del Programa Espacial Apollo de EE.UU., el quinto y penúltimo en alunizar y el primero en llegar a las tierras altas de la Luna. La misión duró 11 días y 1 hora tras su lanzamiento el 16 de abril de 1972.

Fuente:

https://actualidad.rt.com/ciencias/192964-hallazgo-siglo-encuentran-lugar-accidente

Pareidolias en la luna. Mons La Hire y Tobias Mayer A

La revista “The Lunar Observer” de la ALPO venía solicitando que los observadores lunares enviaran su imagen favorita para un recopilatorio de la sección “Focus On” a aparecer en el número de marzo.

Mientras hacíamos una observación para el programa de verificación de FLT (“fenómenos lunares transitorios”) obtuvimos esta imagen el 21 de noviembre de 2015 de Mons La Hire (que apareció como destacada en el número de enero de 2016 en The Lunar Observer). El fenómeno (observado por un astrónomo ingles en 1928) consistía en una franja blanca que cruzaba la sombra que proyecta Mons La Hire sobre el Mare Imbrium. Por la dimensión reducida del accidente lunar en cuestión, la foto que obtuvimos documenta un momento muy breve de cada lunación. La foto pertenece a Juan Manuel Biagi, y en ella no se puede observar el efecto descripto (lo que aumentaría el valor del reporte de 1928, ya que no se trata de la apariencia normal de Mons La Hire):

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Name and location of observer: Juan Manuel Biagi (Oro Verde, Argentina).

Name of feature: Mons La Hire.

Date and time (UT) of observation: 11-21-2015-03:21.

Size and type of telescope used: 250 mm. Schmidt-Cassegrain (Meade LX 200).

Filter (if used): None.

Medium employed (for photos and electronic images): Phillips SPC900NC webcam

Fue el mismo Juan Manuel quien notó la extraña figura luminosa en forma de… ¿tapita? que se observa en el costado inferior izquierdo. Ya pensando en los requerimientos de ALPO sobre la imagen favorita del observador, realizamos una filmación más detallada de la zona. Meses después realizamosun apilado con Registax del cráter Tobias Mayer A, con su borde brillando a la luz del amanecer lunar.

“The Lunar Observer” seleccionó nuestra imagen y nuestro texto en su último número. Ahora lo compartimos, en su versión original y nuestra traducción:

“Esta imagen pertenece a una sesión de observación para el “Lunar Geological Change Detection Program”. Estábamos observando Mons La Hire en las mismas condiciones de iluminación de un fenómeno lunar transitorio histórico. Mientras registrábamos la sombra de dicha montaña en el Mare Imbrium, encontramos una curiosa forma iluminada en el terminador. Era el cráter Tobias Mayer A, localizado sobre la terminación occidental de los Montes Carpatus. Quiero compartir esta imagen porque es un perfecto ejemplo de un conocido pero interesante fenómeno: las pareidolias lunares. La Luna ha sido siempre un mundo mágico construido por nuestra imaginación, lo hemos construido con el material de nuestros deseos y lo que vemos en su superficie es lo que queremos ver. No deberíamos subestimar las pareidolias lunares: todavía llamamos mares a sus llanuras basálticas. En la Luna, un maravilloso reflejo especular de nuestro mundo “Altri fiumi, altri laghi, altre campagne sono là su, che non son qui tra noi; altri piani, altre valli, altre montagne, c’han le cittadi, hanno i castelli suoi, con case de le quai mai le più magne non vide il paladin prima né poi: e vi sono ample e solitarie selve, ove le ninfe ognor cacciano belve”(Orlando Furioso, Ludovico Ariosto, Canto XXXIV). La luz del Sol iluminando los bordes del crater evoca una escotilla a un mundo subterráneo, o una señal indicando una entrada perdida al subterráneo de Londres, o la flor lunar descubierta por mi hija Atina”

“This image belongs to an observing session for the “Lunar Geological Change Detection Program”. We were observing Mons La Hire under the same illumination conditions of a past lunar transient phenomenon. While imaging the shadow of that mountain in the Mare Imbrium, we found a curious luminous figure in the terminator. It was the crater Tobias Mayer A, located at the western end of the Montes Carpatus. I want to share this image because it is a perfect example of a known but interesting phenomenon: the moon’s pareidolia. The moon has always been a magical world built by our imagination, we had built it with the material of our desires and we see in its surface what we want to see. We should not underestimate lunar pareidolia: we still call seas their basaltic plains. In the Moon, a wonderful specular reflection of our world: “other river, lake, and rich campaign are seen (…) Here other valley, other hill and plain, with towns and cities of their own supplied (…) here spacious hold and lonely forest lay, where nymphs for ever chased the panting prey”(Orlando Furioso by Ludovico Ariosto, translated by William Stewart Rose). The sunlight illuminating the rim evokes a hatch to a subterranean world, or the sign indicating a lost entrance of the London Underground, or the lunar flower discovered by my daughter Atina”.

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Name and location of observer: Alberto Anunziato (Oro Verde, Argentina).

Name of feature: Tobias Mayer A.

Date and time (UT) of observation: 11-21-2015-03:24.

Size and type of telescope used: 250 mm. Schmidt-Cassegrain (Meade LX 200). Filter (if used): None.

Medium employed (for photos and electronic images): Phillips SPC900NC webcam.

OBSERVADORES LUNARES DE LA LIADA EN “THE LUNAR OBSERVER” DE MARZO 2016

Con gran orgullo presentamos la edición de Marzo 2016 de la revista especializada en la observación lunar más prestigiosa a nivel mundial: “The Lunar Observer”. Por octavo mes consecutivo las observaciones lunares de la Sección Lunar de la Asociación Entrerriana de Astronomía (AEA), entidad miembro de la LIADA, son aceptadas en la revista de la ALPO (Association of Lunar and Planetary Observers). En este mes se sumaron las observaciones de otro miembro de la LIADA, experimentado observador lunar, Marcelo Mojica Gundlach (Cochabamba, Bolivia).

Seguimos realizando observaciones lunares de áreas especialmente seleccionadas por presentar variaciones en la apariencia de su superficie y dentro del Programa de Detección de Cambios Geológicos Lunares de ALPO, dirigido por el astrofísico Anthony Cook.

La revista se puede descargar de la web de ALPO:  http://moon.scopesandscapes.com/tlo.pdf y también del siguiente link: https://drive.google.com/file/d/0B-Dhf119f9EwMmxCLWN1OEU1Smc/view?usp=sharing

En la sección “Recent topographical observations” se mencionan las siguientes observaciones (pág.15):

FRANCISCO ALSINA CARDINALI-ORO VERDE, ARGENTINA. Digital images of Aristarchus, Burg, Fracastorius, Gassendi, Madler, Mare Crisium(3), Messier, Plato(2), South Pole & Theophilus(2).

Y se escogieron las siguientes para ilustrar la sección (pág. 16):

Burg:

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Theophilus:

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En la Sección “Lunar Geological Change Detection Program” (pág.20 y siguientes) aparecen nuestras observaciones al programa:

Observations/Studies for January were received from: Jay Albert (Lake Worth, FL, USA – ALPO) observed: Aristarchus, Gassendi, Herodotus, J. Herschel, Plato, and South. Alberto Anunziato (Argentina – AEA) imaged: Copernicus, Messier, Burg, Gassendi, Madler, and Mare Crisium. Bruno Cantarella (Italy – UAI) imaged: Censorinus. Francisco Cardinalli (Argentina – AEA) imaged: Aristarchus, Copernicus, Fracastorius, Mare Crisium, Plato, the South Pole area, and Theophilus, Maurice Collins (New Zealand – ALPO) imaged: Arago, Endymion, Hercules, Hommel, Janssen, Lacus Mortis, Langrenus, Mare Crisium, Meton, Piccolomini, Plinius, Posidonius, Theophilus, and produced some whole Moon mosaics. Marie Cook (Mundesley, UK – BAA) observed: Aristarchus, Gassendi, Macrobius, Menelaus, Mons Pico, and Proclus. Tony Cook (Newtown, UK – ALPO/BAA) videoed: Earthshine, and captured webcam images of several features across the lunar disk. Valerio Fontani (Italy – UAI) imaged Censorinus and Tycho. Marcelo Gundlach (Bolivia – IACCB) imaged: several lunar features. Rik Hill (Tucson, AZ, USA – ALPO) imaged: Deslandres, Hayn, and Saussure. Bill Leatherbarrow (Sheffield, UK – BAA) imaged: Gassendi and Sinus Iridum. Aldo Tonon (Italy – UAI) imaged: Censorinus and Aristarchus. Gary Varney (Pembroke Pines, FL, USA – ALPO) imaged: Archimedes. Ivor Walton (UK – CADSAS) imaged: Menelaus and Theophilus. Derrick Ward (Swindon, UK – BAA) imaged: Aristarchus, Plato and Posidonius.

Anthony Cook eligió dos observaciones de miembros de la LIADA para analizar reportes históricos de FLT (fenómeno lunar transitorio). El primero de 1973, consistente en la observación de un tinte rojizo en el fondo del cráter Fracastorius. Para ello saturó los colores de la imagen obtenida por Francisco Alsina Cardinalli para encontrar rastros de color en la superficie lunar que no aparecieron. Por contraste, la saturación de los colores de las imágenes obtenidas por la Lunar Reconaissence Orbiter indica la existencia de colores muy débiles que no podrían aparecer en nuestra imagen y tampoco hubieran sido percibidos por el observador original, lo que indicaría la posibilidad de que se haya observado un color rojo anómalo en 1973 en Fracastorius.

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El segundo es un reporte de “niebla o nubes” moviéndose por Mare Crisium de 1826, eligiendo la imagen de Mojica Gundlach para analizar el fondo sobre el que se desplazaron las hipotéticas nubes. Una hermosa imagen, por cierto:

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En la sección bimensual “Focus on” de este número aparecieron imágenes con comentarios de distintos observadores bajo la consigna de indicar su accidente lunar favorito. En dicha sección apareció un texto de Alberto Anunziato sobre el cráter “Tobias Mayer A” (pag.6).

Intensa fracturación de la corteza lunar. El bombardeo de asteroides pequeños destrozó la corteza superior de la Luna.

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Los investigadores analizaron las firmas de gravedad de más de 1.200 cráteres (en amarillo) en la cara oculta de la luna.

Crédito: Cortesía de los Investigadores.

Los científicos creen que hace unos 4 mil millones de años, durante un período llamado el Bombardeo Pesado Tardío, la luna fue sometida a una golpiza por un ejército de asteroides arrojados contra su superficie que originaron cráteres y fisuras profundas. Esos impactos continuados incrementaron la porosidad de la luna,  abriendo una red de grandes grietas debajo de la superficie lunar.

Científicos del MIT (Massachusetts Institute of Technology) han identificado regiones en la cara oculta de la Luna, llamadas tierras altas lunares, que pueden haber sido tan fuertemente bombardeadas-sobre todo por pequeños asteroides-que los impactos destrozaron completamente la corteza superior, dejando dichas regiones extremadamente fracturadas y porosas. Los científicos encontraron que impactos posteriores en estas regiones altamente porosas pueden haber tenido el efecto contrario, sellando grietas y disminuyendo la porosidad.

Los investigadores observaron este efecto en la capa superior de la corteza-una capa a la que los científicos se refieren como megaregolito. Esta capa está dominada por cráteres relativamente pequeños, de 30 kilómetros o menos de diámetro. Por el contrario, parece que las capas más profundas de la corteza, afectadas por los cráteres más grandes, no están son tan destrozadas, son menos porosas y están menos fracturadas.

Jason Söderblom, un investigador del Department of Earth, Atmospheric and Planetary Sciences del MIT, dice que la evolución de la porosidad de la luna puede dar a los científicos pistas para entender algunos de los procesos más tempranos de soporte de la vida que tuvieron lugar en el sistema solar.

“Todo el proceso de generación de espacios porosos dentro de las cortezas planetarias es críticamente importante en la comprensión de cómo el agua entra en el subsuelo”, dice Söderblom. “En la Tierra, creemos que la vida pudo haber evolucionado de alguna manera debajo de la superficie y el proceso que estudiamos es un mecanismo primario para crear bolsas y espacios vacíos debajo de la superficie. La luna es un lugar realmente ideal lugar para estudiarlo”.

Söderblom y sus colegas, entre ellos Maria Zuber, profesora de la cátedra E. A. Griswold de Geofísica y vicepresidente del área de investigación del MIT, han publicado sus hallazgos en la revista “Geophysical Research Letters”.

Cambios en la porosidad

El equipo de investigación utilizó datos obtenidos por el Gravity Recovery and Interior Laboratory (GRAIL) de la NASA-dos naves espaciales gemelas en órbita alrededor de la luna durante 2012, cada una midió el tira y afloja de la otra como un indicador de la gravedad de la Luna.

Con los datos de GRAIL, los investigadores asignaron el campo de gravedad en y alrededor de más de 1.200 cráteres en la cara oculta de la luna. Esta región, las tierras altas lunares, constituye la superficie más antigua y llena de cráteres. Luego llevaron a cabo entonces un análisis denominado “corrección Bouger” para restar el efecto gravitacional de montañas, valles, y demás accidentes topologicos del campo de gravedad total. Lo que queda es el campo de gravedad por debajo de la superficie, dentro de la corteza de la luna.

“Hay una suposición que tenemos que hacer, la de que no hay cambios en el material mismo y que todos las protuberancias que observamos [en el campo de gravedad] tienen origen en los cambios en la porosidad y la cantidad de aire entre las rocas”, explica Söderblom.

Söderblom calculó las firmas de gravedad en y alrededor de 1.200 cráteres en la cara oculta de la Luna y comparó la gravedad de cada cráter con la gravedad del terreno circundante, para determinar si un impacto aumenta o disminuye la porosidad local.

 

Historia del origen

Para cráteres de menos de 30 kilómetros de diámetro en la corteza, se encontró que los impactos tanto aumentaban como disminuían la porosidad en la capa superior de la corteza lunar.”Para los cráteres más pequeños que observamos, pensamos que estamos empezando a ver como la Luna soportó tanta fracturación que llegó a que la porosidad de la corteza quedase en un nivel promedio constante”, dice Söderblom.

Los investigadores encontraron que los cráteres más grandes, que excavaron mucho más profundo en la corteza de la luna, sólo incrementan la porosidad en la corteza subyacente – una indicación de que estas capas más profundas no han alcanzado un nivel constante de porosidad, y no están tan fracturadas como el megaregolito.

Söderblom dice que las firmas de gravedad de los cráteres más grandes pueden proveer información sobre la cantidad de impactos en la Luna y otros cuerpos rocosos durante el Bombardeo Pesado Tardío.

“Para los cráteres más pequeños, es como si se llenara un balde, en algún momento el balde se llena, pero si se vierten tazas de agua en el balde, no se puede saber cuántas tazas de agua se vertieron después de haberse llenado”, dice Söderblom. “Observar los cráteres más grandes debajo de la superficie es distinto, porque nos da una visión del balde aún no lleno”.

En última instancia, la localización de cambios en la porosidad de la luna puede ayudar a los científicos a rastrear la trayectoria del objeto que impactó la Luna hace 4 mil millones de años.

“Lo que realmente esperamos hacer es averiguar el número de impactos en el rango de 100 kilómetros de diámetro, y a partir de eso, podremos extrapolar a los cráteres más pequeños, asumiendo diferentes poblaciones de impactadores, y los diferentes supuestos nos dirán de donde vinieron los impactadores”, dice Söderblom. “Esto ayudará a entender el origen del Bombardeo Pesado Tardío y si los objetos que impactaron provenían del cinturón de asteroides o de más allá”.

Traducción de:

https://www.sciencedaily.com/releases/2015/09/150910132009.htm

Un cometa en la Luna. Messier y Messier A.

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No creo que sea casualidad que estos cráteres lleven el nombre del más famosos de los cazadores de cometas, el legendario Charles Messier. Ambos tienen peculiaridades características. Messier (derecha) es un cráter oval y dicha forma, en contraste con la forma circular de la inmensa mayoría de cráteres de impacto en la Luna, se debe a que fue producto de un impacto muy oblicuo, de menos de 5 grados medidos desde la superficie. Messier A (izquierda) es un cráter doble, con material eyectado en forma de rayos dobles. Los rayos sugieren a los selenógrafos que el objeto que impactó ingresó de manera rasante y de este a oeste. Y a nosotros nos sugieren la forma de una cola cometaria. Para que nos demos una idea, el diámetro de ambos cráteres es de entre 11 y 13 kilómetros y los rayos se extienden a más de 100 kilómetros de distancia.

¿Lo que impactó en Messier y Messier A fueron dos meteoritos unidos por la gravedad o uno sólo que se fragmentó por las fuerzas de marea gravitacionales?

Estas son las indicaciones técnicas de la fotografía que ilustra esta entrada, obtenida desde el Observatorio de Oro Verde de la Asociación Entrerriana de Astronomía:

Date and time (UT) of observation: 12-20-2015-01:35.

Size and type of telescope used: 250 mm. Schmidt-Cassegrain (Meade LX 200).

Magnification (for sketches): 168 x (with Telextender).
Filter (if used) : None.
Medium employed (for photos and electronic images): Canon Eos Digital Rebel XS.