Lunar Reconnaissance Orbiter: el más prolífico cazador de agua de la NASA

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Interpretación artística del Lunar Reconnaissance Orbiter Crédito: NASA.

El Lunar Reconnaissance Orbiter es una misión lunar de la NASA que ha estado en funcionamiento desde el año 2009. La misión se centra en particular en los polos de la Luna para buscar agua o hielo que pudiera existir en cráteres en sombra permanente.

Entre sus resultados, LRO hizo varios descubrimientos de agua por sí mismo y dio a conocer un mapa topográfico de alta precisión de la luna en 2011. La nave espacial incluso encontró los restos de varias sondas de los primeros programas espaciales que llegaron a la luna en los años 1960 y 1970.

La NASA lanzó el LRO junto con el Lunar Crater Observation and Sensing Satellite (LCROSS) , que también buscaba agua. Las dos sondas juntas costaron $ 583 millones. En 2009, la agencia estrelló deliberadamente a LCROSS en la Luna. El accidente dio a conocer grandes extensiones de hielo de agua en el polo sur de la Luna, en un cráter llamado Cabeus.

Después de pasar la primera fase de su misión como explorador para sondas futuras, LRO se dedicó a la recolección de datos científicos en septiembre de 2010. A partir de su cuarto aniversario de operaciones en julio de 2013, LRO había enviado 434 terabytes de datos – más que el total recogidos por todas las demás misiones planetarias de la NASA juntas. Y sigue siendo prolífico en la actualidad.

Desarrollo y lanzamiento

LRO fue creado entre mediados y finales de los años 2000, en un momento en que Estados Unidos estaba apuntando a la Luna como el próximo destino probable para los seres humanos en el sistema solar. La NASA fijó la nave espacial como un “primer paso en este esfuerzo”, diciendo que la misión sería “crear el atlas que contendrá todas las funciones y los recursos de la Luna necesarios para diseñar y construir una base”.

Mientras que la NASA está ahora siguiendo una ruta a Marte que no necesariamente incluyen un alunizaje, LRO también se anuncia como un banco de pruebas valiosas para las tecnologías de explotación y las operaciones de vuelo fuera de la Tierra.

Sus instrumentos incluyen un telescopio de rayos cósmicos que buscar las radiaciones y sus efectos, un radiómetro para aprender más acerca de lo que hay debajo de la superficie y un mapeador para examinar toda la luna en el ultravioleta (sobre todo destacando superficies de hielo y escarcha). LRO también lleva una cámara y un altímetro.

LRO y LCROSS fueron lanzados desde la Tierra el 18 de junio desde de la base de la Fuerza Aérea de Cabo Cañaveral. Después de una corrección a mitad de camino, la pareja llegó a la órbita de la Luna 23 de junio.

Descubrimientos de agua

Incluso a principios de la misión del LRO, los científicos vieron una fuerte evidencia de que el agua o hidrógeno era evidente en la Luna. Durante la fase de pruebas y calibración de la sonda, el detector de neutrones de LRO encontró que había un aumento en el hidrógeno en los cráteres, dando a entender que podría haber agua en las regiones de sombra, así como otro hidrógeno no limitado a esas áreas.

Cuando la sonda LCROSS se estrelló contra la Luna, LRO observó el impacto desde su órbita de 31 millas (50 km) por encima de la superficie de la Luna. La cámara captó un penacho de material de la superficie que mostró una “cantidad significativa” de agua en el lugar de impacto del LCROSS.

El análisis posterior del lugar del impacto reveló que podría ser más húmedo que el desierto del Sahara, lo que sugiere que el cráter Cabeus podría ser el sitio para una base lunar futura. Además de agua, otros recursos posibles para los futuros exploradores lunares en ese sitio incluyen amoníaco, monóxido de carbono, metano, mercurio y plata.

En 2012, el LRO descubrió lo que podría ser una gran cantidad de hielo en el cráter Shackleton, que está casi exactamente en el polo sur de la Luna. Los científicos se mostraron cautelosos con el hallazgo, sin embargo, ya que el láser utilizado por el instrumento también encontró zonas reflectantes en otras partes menos sombreadas del cráter.

Mona Lisa y creadores de mapas

Uno de los principales hallazgos no relacionados con el agua del LRO mostraba que las temperaturas en la Luna podrían ser más frías que Plutón. En un punto en el cráter Hermite la temperatura se registró como – 415 grados Fahrenheit (menos 248 grados Celsius). La temperatura de Plutón se estima en -300 F (-184 C).

En 2011, el LRO completó un mapa topográfico que cubre más del 98 por ciento de la superficie de la Luna. “Ahora podemos determinar las pendientes de los principales terrenos geológicos en la Luna a escala de 100 metros, determinar cómo la corteza se ha deformado, comprender mejor la mecánica de los cráteres de impacto, investigar la naturaleza de las características volcánicas y planificar mejor las futuras misiones humanas y robóticas a la Luna “, declaró Mark Robinson, de la Arizona State University, e investigador principal de la Lunar Reconnaissance Orbiter Camera, ese año.

La NASA hizo una demostración de tecnología en 2013, cuando transmitió por rayo láser el cuadro de la Mona Lisa a la Luna. Además del valor de relaciones públicas, la demostración también fue aclamado como un paso adelante en las capacidades de comunicación de naves espaciales interplanetarias ya que ningún rayo láser había viajado tan lejos antes.

La nave también identificó varias sondas lunares que cayeron o se estrellaron en la Luna en tiempos pasados, lo que proporcionó registros más precisos de su ubicación y tomó fotografías de los sitios de alunizaje del Apolo.

Otros hallazgos científicos

Los resultados del LRO siguen mostrando una amplia trayectoria. En marzo de 2016, en parte basada en los datos del LRO, una investigación sugirió que el eje de rotación de la Luna cambió en función de cómo se distribuye el hielo más antiguo. Entre otras observaciones, los científicos vieron que el hielo en cada polo aparece desplazado en la misma distancia en direcciones opuestas, lo que implica un eje de giro diferente en el pasado.

La nave espacial también ha mostrado lo que ocurrió con los volcanes de la luna. En 2014, la investigación mostró que el vulcanismo se extinguió gradualmente en lugar de detenerse súbitamente. Una amplia distribución de volcanes jóvenes fue descubierta por el uso de la mayor resolución del LRO, que mostró detalles más pequeños de la superficie que las misiones anteriores.

La cartografía de la luna también ha mejorado en gran medida con LRO. En 2014, por ejemplo, los científicos publicaron un mosaico del polo norte con una resolución de 6,5 pies por píxel. El mapa tiene incluso una iluminación uniforme para comparar más fácilmente las diferentes regiones.

Los científicos ciudadanos incluso pueden involucrarse con el análisis de datos LRO utilizando un sitio CosmoQuest.org llamdo  MoonMappers. En 2014, los resultados mostraron que los aficionados trabajando juntos como crowdsourcers pudieron identificar cráteres en la Luna con la misma precisión que los expertos.

Traducción de:

http://www.space.com/22106-lunar-reconnaissance-orbiter.html

Volando sobre los Apeninos

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Los Montes Apenninus son las montañas más espectaculares, majestuosas y extensas de la superficie lunar. Se extienden por más de 600 kilómetros, aquí observamos sólo una parte. Notamos claramente la distinción entre ambas faldas de la cordillera. La que se extiende a la derecha de la cordillera, en nuestra imagen, muestra un descenso gradual desde las cimas. El lado izquierdo está dividido entre las estribaciones de los Montes Archimedes (que se extienden hasta el cráter del mismo nombre, fuera de imagen) y el terreno oscuro perteneciente al Mare Imbrium, la afloración de lava basáltica que sepultó también buena parte de los Apeninos, dejando parcialmente visible (en el extremo izquierdo) solamente las picos más altos y los extremos de las laderas de un cráter ya existente (el cráter Wallace). El terreno oscuro permite distinguir incluso el material más claro de algunos de los rayos provenientes del cercano cráter Copernicus.

La fotografía fue obtenida por Francisco Alsina Cardinalli el 20 de diciembre de 2015 con una Canon Eos Digital Rebel XS y un telescopio 250 mm. Schmidt-Cassegrain (Meade LX 200) con 168 aumentos via telextender, desde el Observatorio de Oro Verde de la Asociación Entrerriana de Astronomía.

La Luna y el campo magnético terrestre

La Luna jugó un papel principal en mantener el campo magnético de la Tierra

18/4/2016 de CNRS / Earth and Planetary Science Letters

The gravitational effects associated with the presence of the Moon and Sun cause cyclical deformation of the Earth's mantle and wobbles in its rotation axis. This mechanical forcing applied to the whole planet causes strong currents in the outer core, which is made up of a liquid iron alloy of very low viscosity. Such currents are enough to generate the Earth's magnetic field.

Los efectos gravitatorios asociados con la presencia de la Luna y el Sol causan una deformación cíclica del manto de la Tierra y oscilaciones en su eje de giro. Esta fuerza mecánica aplicada al planeta entero produce fuertes corrientes en el núcleo exterior, que está hecho de una aleación de hierro líquido de viscosidad muy baja. Tales corrientes son suficiente para generar el campo magnético de la Tierra. Crédito: Julien Monteux y Denis Andrault.

El campo magnético de la Tierra nos protege permanentemente de las partículas cargadas y de la radiación que se origina en el Sol. Este escudo es producido por la geodinamo, el movimiento rápido de cantidades enormes de una aleación de hierro líquido en el núcleo exterior de la Tierra. Para mantener ese campo magnético hasta hoy en día, el modelo clásico indicaba que el núcleo de la Tierra se tenía que haber enfriado unos 3000 ºC durante los últimos 4300 millones de años. Ahora un equipo de investigadores del CNRS y la Universidad Blaise Pascal sugiere que, en cambio, su temperatura sólo ha descendido 300 ºC. La acción de la Luna, ignorada hasta ahora, se piensa que ha compensado esta diferencia y ha mantenido la geodinamo activa.

Según el modelo clásico, para que funcionase la geodinamo, el núcleo de Tierra tendría que haber estado completamente fundido hace 4 mil millones de años y su núcleo habría tenido que enfriarse lentamente desde unos 6800 ºC en aquella época a 3800 ºC hoy en día. Sin embargo, modelos recientes de la evolución de la temperatura interna del planeta junto con estudios geoquímicos de la composición de las carbonatitas y basaltos más viejos no apoyan un enfriamiento de esta magnitud. Una vez descartadas estas temperaturas tan altas los investigadores han propuesto otra fuente de energía en su estudio.

La Tierra posee una forma ligeramente achatada y gira alrededor de un eje inclinado que oscila alrededor de los polos. Su manto se deforma elásticamente debido a los efectos de marea causados por la Luna. Los investigadores han demostrado que este efecto podría estimular continuamente el movimiento de la aleación de hierro líquido que constituye el núcleo exterior y, a cambio, generar el campo magnético de la Tierra.

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Actualizado ( Lunes, 18 de Abril de 2016 11:01 )   http://observatori.uv.es/index.php?option=com_content&view=article&id=7381%3Ala-luna-jugo-un-papel-principal-en-mantener-el-campo-magnetico-de-la-tierra&catid=52%3Anoticosmos&Itemid=74&lang=es

El enigma de Alpetragius

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Esta imagen fue obtenida por Francisco Alsina Cardinalli desde el Observatorio de la Asociación Entrerriana de Astronomía en la madrugada del 20 de diciembre de 2015.

Los 4 cráteres más grandes que podemos observar son, desde abajo hacia arriba, Thebit, Arzachel, Alphonsus y Ptolemaeus. Estos 3 últimos conforman un conocido trío que es una de las marcas más conocidas del paisaje lunar. Quizás por eso, Alpetragius (el cráter a la izquierda del límite entre Arzachel y Alphonsus) suele ser pasado por alto. No es pequeño, su diámetro es de 40 kms., y es muy profundo, unos 3.900 ms. A pesar de esa profundidad, sus paredes a simple vista no parecen tan altas. Como comparación, el vecino Alphonsus tiene 118 kms. de diámetro y 2700 ms. de altura.

El lector seguramente encontrará algo extraño en este cráter… no tiene piso. Basta la comparación con los demás cráteres que aparecen en la imagen: todos tienen un piso liso, algunos con cráteres en él y Alphonsus y Arzachel con un pico central claramente visible (formado en el propio impacto que originó el cráter). En Alpetragius la montaña central cubre en su totalidad lo que sería el suelo del cráter (recordemos, 40 kilómetros de diámetro), las paredes interiores terminan en el inicio de la montaña. El resultado es un cráter con forma de exprimidor.

¿Cuál es la causa de esta enorme montaña, que debe ser muy antigua a juzgar por su forma redondeada? Hay dos opiniones: acumulación de material eyectado por impactos meteoríticos o afloramiento de materiales volcánicos-que parece ser la más pausible.

En la mitad izquierda de la imagen-el Mare Nubium-destaca otra de las grandes marcas del paisaje lunar, la fractura geológica con forma de espada conocida como “Rupes Recta”.

Observamos Alpetragius como parte del Proyecto de Verificación/Eliminación de Reportes Históricos de Fenómenos Lunares Transitorios” dentro del “Programa de Detección de Cambios Geológicos Lunares” de la Association of Lunar and Planetary Observers (ALPO), la British Astronomical Association (BAA) y la Aberystwyth University. El FLT reportado era una especie de neblina que había observador el famoso astrónomo E. E. Barnard en 1889 desde el Lick Observatory, en California, con un refractor de 36 pulgadas. Nuestra observación habrá tenido una importancia relativa, debido a que observamos con un telescopio mucho más pequeño (10 pulgadas), pero al menos cumplimos con el programa y obtuvimos este bella imagen. Aquí van los datos técnicos:

Name and location of observer: Francisco Alsina Cardinalli (Oro Verde, Argentina).

Name of feature: Alpetragius.

Date and time (UT) of observation: 12-20-2015-00:31.

Size and type of telescope used: 250 mm. Schmidt-Cassegrain (Meade LX 200).

Magnification (for sketches): 106 x (with Telextender).
Filter (if used) : None.
Medium employed (for photos and electronic images) : Canon Eos Digital Rebel XS.

Hierro-60 en la Luna

Hierro de una supernova, encontrado en la Luna

15/4/2016 de Technical University of Munich / Physics Review Letters

El astronauta Alan L. Bean, de la misión Apollo 12, toma una muestra de la superficie lunar. Crédito: NASA.
El astronauta Alan L. Bean, de la misión Apollo 12, toma una muestra de la superficie lunar. Crédito: NASA.

 

Hace aproximadamente dos millones de años una estrella explotó como supernova cerca de nuestro Sistema Solar: sus restos todavía pueden encontrarse en forma de isótopos de hierro en el fondo del océano. Ahora, un equipo internacional de científicos ha encontrado concentraciones de hierro de supernova también en muestras lunares. Piensan que en ambos casos el hierro procede de la misma explosión.

Una estrella agonizante acaba sus días en una explosión cataclísmica, expulsando al espacio la mayor parte del material de la estrella, sobre todo elementos químicos nuevos creados durante la explosión. Una o más de estas supernovas parece que se produjeron cerca de nuestro Sistema Solar hace aproximadamente dos millones de años. Las pruebas de esto se encuentran en forma de concentraciones más altas de lo normal del isótopo de hierro-60, detectadas en la corteza del fondo del océano Pacífico y en muestras de sedimentos del suelo oceánico. Las pruebas son concluyentes: el isótopo radiactivo hierro-60 se crea casi exclusivamente en explosiones de supernova. Y debido a su vida media de 2.62 millones de años, relativamente corta comparada con la edad de nuestro Sistema Solar, cualquier hierro-60 radiactivo que se originó en el momento del nacimiento del Sistema Solar debería de haberse desintegrado hace mucho tiempo en elementos estables y, por tanto, ya no podría ser encontrado en la Tierra.

Ahora, los investigadores de la Universidad Técnica de Munich (TUM) y sus colaboradores de USA han conseguido demostrar la presencia de una concentración inusualmente alta de hierro-60 en muestras de suelo lunar también. Las muestras fueron reunidas entre 1969 y 1972 durante las misiones lunares Apollo 12, 15 y 16, que trajeron material lunar de regreso a la Tierra.

Es concebible que el hierro-60 de la Luna se produjera como consecuencia del bombardeo de partículas cósmicas, ya que estas partículas no se rompen cuando chocan contra las moléculas del aire, como ocurre en la atmósfera de la Tierra. En este caso, impactan directamente contra la superficie lunar y pueden producir la transmutación de elementos. “Pero esto sólo puede dar cuenta de una porción muy pequeña del hierro-60 que hemos encontrado”, explica el Dr. Gunther Korschinek. Por tanto, los investigadores concluyen que el hierro-60 encontrado en muestras terrestres y lunares tiene el mismo origen: estos depósitos son materia estelar recién creada, producida en una o más supernovas.

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Actualizado ( Viernes, 15 de Abril de 2016 10:05 )  http://observatori.uv.es/index.php?option=com_content&view=article&id=7373%3Ahierro-de-una-supernova-encontrado-en-la-luna&catid=52%3Anoticosmos&Itemid=74&lang=es

Posible tubo de lava

Posibles tubos de lava en la Luna

13/4/2016 de Phys.org

High-resolution of the Marius Hills pit, which lies over a possible lava tube in an ancient volcanic region of the Moon called the Marius Hills. Credit: NASA/GSFC/ASU Read more at: http://phys.org/news/2016-04-grail-lava-tubes-moon.html#jCp

Imagen en alta resolución de la fosa de Marius Hills, que yace sobre un supuesto tubo de lava en la antigua región volcánica de la Luna llamada Marius Hills. Crédito: NASA / GSFC/ ASU.

 

Durante años los científicos han buscado tubos de lava estables que se piensa que existen en la Luna. Restos del pasado de la Luna cuando todavía era volcánicamente activa, estos canales subterráneos podrían bien ser sitios ideales para las colonias lunares algún día. No sólo sus gruesos techos proporcionarían un escudo natural frente a la radiación solar, los impactos de meteoritos y las temperaturas extremas, sino que podrían ser también presurizados para crear un ambiente respirable.

Pero hasta ahora las pruebas de su existencia han sido deducidas a partir de estructuras en la superficie como sinuosos riachuelos – depresiones parecidas a canales que recorren la superficie indicando la presencia de flujos de lava subterráneos – y agujeros en la superficie. Pero recientemente Rohan Sood y su colaboradores de la Universidad de Purdue (Indiana, USA) han encontrado pruebas de la existencia de un tubo de lava estable en la región conocida como Marius Hills, antiguamente activa.

Sood y sus colaboradores han analizado datos obtenidos por la misión GRAIL (Gravity Recovery and Interior Laboratory) de NASA para alcanzar un mejor conocimiento sobre el interior de la Luna. Lanzada en 2011, el objetivo de la misión GRAIL – que está formada por dos orbitadores, Ebb (reflujo) y Flow (flujo), trabajando en tándem – era crear un mapa de la gravedad de la Luna con extrema precisión. Con el tiempo la información que ha reunido ha proporcionado a los científicos la oportunidad de conocer mejor las características del subsuelo lunar, en particular, sobre los tubos de lava enterrados que se piensa que existen allí.

En 2009 la nave espacial Kaguya (Selene) de la agencia espacial japonesa JAXA  confirmó la presencia de un agujero en la región de Marius Hills, que desde entonces se conoce como “el agujero de Marius”. En 2011 fue fotografiado con más detalle por el orbitador Lunar Reconnaissance Orbiter, que mostró una depresión de unos 65 m de anchura y 80 m de profundidad. El hecho de que se encuentre entre dos ‘riachuelos’ indicaba que en el pasado había fluido lava bajo la región. Utilizando los datos de gravedad de NASA tomados a diferentes altitudes, el equipo de Purdue ha estudiado la presencia y extensión de antiguos tubos de lava, ahora vacíos, bajo la superficie de Marius Hills.

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Actualizado ( Miércoles, 13 de Abril de 2016 10:53 )   http://observatori.uv.es/index.php?option=com_content&view=article&id=7364%3Aposibles-tubos-de-lava-en-la-luna&catid=52%3Anoticosmos&Itemid=74&lang=es

Los observadores lunares de la AEA en “The Lunar Observer” de Abril 2016

Siguiendo con lo que ya es una tradición, presentamos la edición de Abril 2016 de la revista especializada en la observación lunar más prestigiosa a nivel mundial: “The Lunar Observer”. Por noveno mes consecutivo nuestras observaciones son aceptadas en la revista de la ALPO (Association of Lunar and Planetary Observers).

Por desgracia, no pudimos realizar observaciones durante todo el mes de febrero y sólo pudimos realizar una sesión de observación en marzo desde nuestro Observatorio de Oro Verde. Las razones las sabrán todos los que habiten en nuestra zona: nubes y lluvias constantes han paralizado prácticamente nuestras observaciones, lo que se refleja en que este número no contiene ni fotografías nuestras ni de nuestros amigos bolivianos.

Nuestra participación se limitó a una serie de observaciones que realizamos para el Programa de Detección de Cambios Geológicos Lunares (ALPO/BAA), dirigido por el astrofísico Anthony Cook:

Observations/Studies for February were received from: Jay Albert (Lake Worth, FL, USA – ALPO) observed: Agrippa, Aristarchus, Censorinus, Mare Crisium, Petavius, Plato, Proclus, and the SE and W Limbs. Alberto Anunziato (Argentina – AEA) made sketches of: Bianchini G, Eratosthenes, Gassendi, Maurolycus, and imaged Mare Crisium. Kevin Berwick (ALPO – Ireland) observed and sketched: Alphonsus, Aristarchus, Censorinus, Picard and Plato. Bruno Cantarella and Luigi Zantatta (UAI – Italy) videoed Earthshine. Marc Charron (Reading Astronomical Society, UK) imaged the whole Moon. Maurice Collins (New Zealand – ALPO) imaged: Alexander, Alphonsus, Mare Imbrium, Sinus Iridum, Tycho and the whole lunar disk. Marie Cook (Mundesley, UK – BAA) observed: Albategnius, Alphonsus, Archimedes, Aristarchus, Atlas, Bullialdus, Grimaldi, and Plato. Tony Cook (Newtown, UK – BAA) captured webcam images of several features. Rik Hill (Tucson, AZ, USA – ALPO) imaged: Aristarchus, Clavius, Sinus Medii, Theophilus, Tycho and Walther. Nigel Longshaw (Oldham, UK – BAA) observed: Albategnius, Mons Piton, Picard and Ptolemaeus. Aldo Tonon (Italy – UAI) imaged: Herodotus. Gary Varney (FL – ALPO) imaged several features.

La edición de abril 2016 es interesante porque permite desmontar un lugar común que es un prejuicio: no se puede hacer una observación valiosa sin una buena cámara, sin tener cielos oscuros ni un telescopio de gran apertura. Para la observación lunar (como para tantas otras en las que el papel del amateur es irremplazable: cometas, estrellas variables, etc.) son tan importantes los medios de registro como la oportunidad para observar… y toda observación es buena.

Las observaciones consignadas (salvo las imágenes de Mare Crisium) se realizaron desde el patio de una casa en plena ciudad y con un telescopio pequeño. Fueron realizadas en la fecha y hora requeridas por el programa de ALPO/BAA y previamente se seleccionó los objetivos de acuerdo al instrumento utilizado en el reporte original del Fenómeno Lunar Transitorio en cuestión, de manera que la observación fuera más valiosa al ser realizada con un instrumento realizado.

El Dr. Anthony Cook utilizó una de nuestras observaciones de febrero para asignar un nuevo valor de catálogo a un reporte histórico de FLT. Se trataba de un reporte de 1987 de J. Caruso (EEEUU), quien había observado una serie de accidentes ubicados en el área de Sinus Iridum. Aquí la zona en una fotografía aparecida en el número de diciembre de 2015.

SINUS IRIDUM 10-24-2015

Caruso había observado los cráteres “Heráclides E, Helicon G y muchos otros cráteres más pequeños”, pero no había observado “Bianchini G”, que “debería ser más visible que los otros accidentes mencionados”. También había observado en la zona del “cráter perdido” dos pequeñas montañas. La conclusión era que Bianchini G había sufrido un oscurecimiento.

Caruso había observado con un refractor de 3 pulgadas y nosotros podíamos hacer la observación con Maksutov-Cassegrain de 4 pulgadas, veríamos la zona en las mismas condiciones de iluminación (y con el mismo aumento) que Caruso y con un poco más de abertura. Al revés que Caruso, pudimos ver con bastante claridad los cráteres que supuestamente eran más difíciles (Helicon G y Heráclides E) y muy difusamente pudimos alcanzar a percibir Bianchini G. Como indicamos en el reporte, si no hubiéramos sabido de antemano donde estaba éste último no lo hubiéramos encontrado.  Tampoco observamos ninguna montaña. Este es el gráfico de nuestra observación (sin la menor pretensión artística y pidiendo disculpas por nuestra caligrafía) y la reproducción de las páginas 22 y 23 de TLO:

BIANCHINI g

Bianchini G: On 2016 Feb 19 UT 03:30-04:00 Alberto Anunziato (AEA), using a Meade EX 105 at x154 magnification, observed the Sinus Iridum area under the same illumination (to within ±0.5˚) conditions to a LTP report from 1987:

On 1987 Sep 04 at UT 03:00 J. Caruso (Middletown, CT, USA, 3″ refractor, x155, S=6/10 and T=8/10) found that Bianchini G was not visible, however Heraclides E, Helicon G, and indeed many other smaller craters could be seen. There were two small mountains in the general area of Bianchini G. and a mare ridge – all these were clearly seen. Caruso states that Bianchini G should normally be much more clearly seen than the other features mentioned and is the same size as Heraclides E. The Cameron 2006 catalog ID=305 and the weight=3. The ALPO/BAA weight=3.

 

Figure 7. A sketch of the Sinus Iridum area by Alberto Anunziato, orientated with north towards the bottom, made on 2016 Feb 19 UT 03:30-04:00.

 

Alberto’s sketch can be seen in Fig 7, and he noted that although he could see Heraclides E and Helicon G, easily, he found Bianchini G very difficult to discern. He went on further to say that without knowing in advance where Bianchini G was, he would not be able to place it. He could not see any mountain or ridge though mentioned in the original description. In view of these comments, I will lower the weight from 3 to 1 as Bianchini G is normally difficult to see, but will not remove the LTP completely from the catalog because of the lack of descriptions of the two mountains and small ridge is curious, and makes me wonder if there was a date or UT error in the original report – which unfortunately I do not have a copy of.

 

Conclusión: “Bianchini G” era difícil de observar al momento del supuesto FLT, por lo que el oscurecimiento parece no haber sido tal sino las condiciones normales de observación, que repetidas por nosotros indican que los cráteres visibles para Caruso lo eran también para nosotros.

Es de destacar que la calidad de nuestras observaciones fue reconocida por el Dr. Cook, ya que nos otorga la veracidad suficiente como para bajar la importancia del evento reportado como FLT en el catálogo ALPO/BAA de 3 a 1. Es decir, pese a que nuestra observación no está respaldada por imágenes, es lo suficientemente válida como para fundar una revaloración de reporte que integra la base de datos sobre la que se investiga el gran enigma lunar.

La revista se puede descargar de la web de ALPO:  http://moon.scopesandscapes.com/tlo.pdf y también del siguiente link ( https://drive.google.com/file/d/0B-Dhf119f9EwNkVVUkxNa1NZcG8/view?usp=sharing ).