Mare Crisium

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“Mare Crisium es, sin lugar a dudas, el más interesante de los mares lunares. No lo es por su extensión, ya que su tamaño es más bien pequeño en relación con el resto de los mares. El interés de esta zona reside en otros aspectos. El más importante de ellos es el cambio relativo de tamaño, causado por las libraciones lunares. Este movimiento hace que todos aquellos accidentes emplazados en el limbo lunar o en sus proximidades, se muestren en diferentes ángulos de vista. En el caso que nos ocupa, el efecto de libración es bastante acusado debido a que se trata de un mar con forma elipsoide”.

A Julio César Monje (“La Luna. Selenografía para telescopios de aficionados”) le debemos esta estupenda definición de las razones del interés excepcional que presenta Mare Crisium (el “Mar de las crisis”) para el observador lunar. Por ser fácilmente reconocible a ojo desnudo Mare Crisium le resultará conocido al lector. Y al lector que se haya asomado a la observación lunar con un telescopio le resultará conocido el cráter brillante en uno de sus bordes: Proclus. Sus rayos luminosos (materiales eyectados por el impacto que formó el cráter y que son más fácilmente discernibles cuando son más iluminada está la superficie lunar) se proyectan como las luces de un faro sobre las ficticias aguas de Mare Crisium.

El color oscuro de Mare Crisium, incluso más oscuro que el de los otros mares lunares, se debe a la lava que cubrió un cráter de impacto formado en el llamado “periodo nectariano”. Las medidas de este mar son 560 kms. de este a oeste y 420 kms. de norte a sur.

Otra calidad interesante de Mare Crisium es que hospeda un “mascon”, una anomalía gravitatoria provocada por una concentración de masa causada por el alzamiento de la corteza al momento del impacto que generó el cráter que luego fue inundado por lava. Los orbitadores lunares que pasan a baja altitud por Mare Crisium y otros sitios lunares con “mascons” se ven fuertemente atraídos hacia la superficie.

La fotografía fue obtenida por Francisco Alsina Cardinalli con una Canon Eos Digital Rebel XS a foco primario sin aumento, usando el telescopio 250 mm. de Schmidt-Cassegrain (Meade LX 200) del Observatorio de la Asociación Entrerriana de Astronomía en Oro Verde el día 16 de enero a las 00.23 UT.

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Un rover chino descubre un nuevo tipo de basalto en la Luna

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El rover lunar chino Yutu fotografiado por su módulo de aterrizaje Chang’e-3 después de que este se posara en Mare Imbrium, una cuenca de impacto gigante que estuvo ocupada por sucesivos flujos de lava.

El vehículo Yutu de la misión china Chang’e-3 ha encontrado rocas volcánicas en la Luna distintas a las que recogieron las misiones Apolo de EE. UU. y Luna de la Unión Soviética durante la década de los 70.

La misión no tripulada Chang’e-3 (nombre de la diosa china de la Luna) aterrizó en 2013 en la parte norte de Mare Imbrium, una de los cuencas de impacto más representativas del satélite y visibles desde la Tierra. Se caracteriza por estar llena de la lava que un día circuló por la superficie lunar.

El lander o ‘aterrizador’ de esta misión del Programa Chino de Exploración Lunar se posó sobre una suave llanura de basalto y soltó el rover Yutu para estudiar el entorno. Lo hizo junto a un cráter de impacto relativamente reciente (ahora nombrado oficialmente Zi Wei) donde se ha excavado el lecho de roca por debajo del regolito, la capa superficial del suelo lunar formado por roca fragmentada.

De esta forma se han facilitado los análisis in situ del rover. Desde que acabó el programa Apolo, la exploración lunar estadounidense se ha llevado a cabo principalmente desde orbitadores. Pero los sensores de los satélites detectan solo el regolito, que suele presentar mezcla de materiales y es difícil de interpretar.

Sin embargo, Chang’e-3 aterrizó en un flujo de lava relativamente joven, con una capa de regolito delgada y sin mezclar con restos de otras zonas. Se parecía mucho a la composición de la roca de fondo volcánico subyacente. Esta característica hizo que el lugar de aterrizaje fuera una ubicación ideal para comparar con la información que ofrecen los orbitadores.

“Tenemos un terreno bien caracterizado, así que viendo estas mismas señales desde la órbita en otros lugares, sabremos que esos otros sitios probablemente tienen basaltos similares”, señala Bradley L. Jolliff, investigador de la Universidad de Washington en San Luis (EE. UU.) y coautor del trabajo.

Los basaltos del lugar de aterrizaje de Chang’e-3 han resultado ser diferentes a cualquiera de los recogidos por las misiones de retorno de muestras de la misiones Apolo estadounidense (1969-1972) y Luna rusa (1970-1976). Estas muestrearon basaltos de la época de máximo vulcanismo que se produjo hace entre 3.000 y 4.000 millones de años, pero la misión china se ha posado donde los flujos de lava eran más ‘jóvenes’, de hace unos 2.960 millones de años o un poco menos.

Las misiones Apolo y Luna trajeron unos basaltos con alto contenido de titanio, o bien bajo o muy bajo, pero faltaban los valores intermedios. Pero ahora  las mediciones de un espectrómetro de rayos X de partículas alfa y un generador de imágenes hiperespectrales en el infrarrojo cercano del rover Yutu indicaron que los basaltos de la zona por donde se mueve eran diferentes.

“Presentan concentraciones intermedias en titanio, además de ser ricos en hierro”, destaca Zongcheng Ling, profesor en la Facultad de Ciencia Espacial y Física de la Universidad de Shandong en Weihai (China) y primer autor del artículo, que se publicó en la revista Nature Communications.

El titanio es especialmente útil para mapear y comprender la historia del vulcanismo en la Luna, ya que varía bastante en su concentración, desde menos de un 1% de  dióxido de titanio (TiO2) hasta superar el 15%.

Esta variación, junto a la información que proporcionan varios minerales presentes en las muestras (ilmenita y olivino rico en hierro) ayudan a los científicos a conocer la historia del manto y cómo se fue solidificando el magma en la Luna.

“La diversidad nos dice que el manto superior de la Luna es mucho menos uniforme en composición que el de la Tierra”, expluica Jolliff, que concluye: “Correlacionando  la química con la edad, podemos ver cómo el vulcanismo lunar ha ido cambiando a lo largo del tiempo”.

Los científicos piensan que la Luna se creó hace unos 4.500 millones de años por la colisión de un cuerpo del tamaño de Marte contra la Tierra, alejándose como un cuerpo fundido o semifundido mientras enfriaba su corteza, manto y núcleo. La acumulación de calor por la desintegración de elementos radiactivos en su interior volvió luego a fundir el manto, que entró en erupción hacia la superficie unos 500 millones de años después de la formación de la Luna.

Fuentes:

https://www.sciencedaily.com/releases/2015/12/151222113746.htm

http://www.scientificamerican.com/espanol/noticias/un-rover-chino-descubre-un-nuevo-tipo-de-basalto-en-la-luna/

Observadores lunares de la LIADA en “The Lunar Observer” de Febrero 2016

Por séptimo mes consecutivo las observaciones lunares de la Sección Lunar de la Asociación Entrerriana de Astronomía (AEA), miembro de la LIADA, son aceptadas en la más prestigiosa revista de astronomía lunar del mundo: “The Lunar Observer” de la ALPO (Association of Lunar and Planetary Observers).

Nuestro Sección Lunar continúa realizando observaciones lunares de áreas especialmente seleccionadas por presentar variaciones en la apariencia de su superficie y dentro del Programa de Detección de Cambios Geológicos Lunares de ALPO, dirigido por el astrofísico Anthony Cook, siempre en el marco de los programas de observación de la Liga Iberoamericana de Astronomía.

La aparición de nuestras observaciones en la más prestigiosa revista de estudios lunares en el mundo indica que las mismas cumplen con los estándares científicos necesarios para ser incluidas en las bases de datos de ALPO y eso nos llena de orgullo.

La revista se puede descargar de la web de ALPO:  http://alpo-astronomy.org /y también del siguiente link ( https://drive.google.com/file/d/0B-Dhf119f9EwUmU3aHBNZlFsamc/view?usp=sharing ).

En la sección “Recent topographical observations” se mencionan las siguientes observaciones (pág.12):

ALBERTO ANUNZIATO – ORO VERDE, ARGENTINA. Digital image of Tobias Mayer A. FRANCISCO ALSINA CARDINALI-ORO VERDE, ARGENTINA. Digital images of Archimedes, Clavius, Copernicus, Eratosthenes, Messier, Montes Apennines, Plato, Proclus & Tycho.

Y se escogieron las siguientes para ilustrar la sección (págs.12/13):

Clavius:

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Erathostenes:

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Plato:

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En la Sección correspondiente al “Bright Lunar Rays Project” (págs.16) aparecieron nuestras primeras dos observaciones para dicho programa que estudia los cráteres que poseen “rayos brillantes”, extensiones de material eyectado por el impacto que formó el cráter y que se extienden por centenares de kilómetros por la superficie lunar.

Proclus:

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Copernicus:

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En la Sección “Lunar Geological Change Detection Program” (págs.17 y siguientes) aparecemos entre los que más observaciones aportaron para el programa:

Observations for December were received from: Jay Albert (Lake Worth, FL, USA – ALPO) observed: Aristarchus, Briggs, Censorinus, Mare Crisium, Menelaus, Plato, Proclus, Promontorium Agarum, Schickard, the Western Limb, and imaged the whole disk. Alberto Anunziato (Argentina – AEA) imaged: Albategnius, Archimedes, Censorinus, Clavius, Eratosthenes, Linne, Messier, Montes Appenninus, Pico B, Plato, Proclus, and Tycho. Maurice Collins (New Zealand – ALPO) imaged: Aristarchus, Clavius, Copernicus, Langrenus, Mare Crisium, Mare Humorum, Mare Nectaris, Plato, Schickard, Tycho, and captured whole disk images of the Moon. Marie Cook (Mundesley, UK) observed Endymion and Plato. Valerio Fontani (Italy – UAI) imaged Eratosthenes and Mare Nubium. Rik Hill (Tucson, AZ – ALPO) imaged Atlas and Hercules. Carlo Muccini (Italy – UAI) imaged Mare Nubium. Aldo. Tonon (Italy – UAI) imaged Mare Nubium. Gary Varney (Pembroke Pines, FL, USA – ALPO) imaged Alphonsus.

En dicha sección se da la bienvenida al miembro de LIADA Marcelo Mojica Gundlach, de Cochabamba (Bolivia), Presidente del Grupo Icarus, a las observaciones del programa de verificación de reportes históricos de FLT.

Anthony Cook eligió una observación nuestra para analizar un reporte histórico de FLT (fenómeno lunar transitorio) de 1954, que consistía en un oscurecimiento del pico central del cráter Erathostenes.

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Nuestra imagen muestra claramente dicho pico central, por lo que Cook estimó que el FLT reportado en 1954 tiene un grado de verosimilitud más alto del que tenía antes de que se haya realizado una observación como la nuestra, en las mismas condiciones que la de 1954.

Espectaculares fotografías lunares del lander chino Chang’e 3

La Agencia Espacial China ha lanzado una nueva serie de fotografías lunares de alta calidad.

Antes que nada, la Tierra vista desde la superficie de la Luna:

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La superficie lunar minutos antes del alunizaje del 14 de diciembre de 2013, a 100 metros de altura:

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Y a 8 metros de altura:

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El rover Yutu en acción:

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Y el Chang’e 3 desde el Yutu:

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Y algunos paisajes lunares:

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Fuente: http://planetary.s3.amazonaws.com/data/change3/tcam.html

Base Clavius

 

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En el ranking de los cráteres lunares, Clavius es el tercero por su tamaño, con un diámetro de nada menos que 225 kms. De hecho, hay quien llama “circos” a los cráteres que no poseen un pico central, en tal caso, Clavius sería un circo o una “walled plain”, o llanura amurallada. Es un cráter muy atractivo para observar, al punto que se destaca en una zona plagada de cráteres como es la zona sur de nuestro satélite

En la imagen que comentamos el cráter comienza a ser iluminado por la luz solar. Las zonas más brillantes son las más altas: los bordes de los cráteres secundarios Clavius C y Clavius D en el centro del cráter principal y el borde oeste de éste, así como el borde oeste del cráter Rutherford, el cráter de 52 kms. de diámetro superpuesto a Clavius en el sur.

Le da un toque misterioso a Clavius el juego de sombras debido a su extraordinaria profundidad, sus muros alcanzan los 5.000 metros de altura. Desde la Tierra vemos un conjunto de alturas y profundidades, pero quien se encontrara dentro de las profundidades de los 225 kilómetros de diámetro de Clavius no podría saber que está en un cráter, como mucho podría observar parte de las alturas que lo circundan pero no percatarse de que estás lo rodean.

Es muy antiguo, anterior a la formación de los grandes mares de la cara visible de la Luna.

El nombre de este auténtico mundo subterráneo evocará entre los amantes del cine de Stanley Kubrick y de Arthur C. Clarke el recuerdo de “2001-Una odisea espacial”, pues allí se enclavaba la “Base Clavius”, el lugar al que llega el protagonista y desde el cual comenzará el viaje lunar que iniciará la trama de la historia, buscando la anomalía magnética que será un monolito de origen desconocido.

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Así describe Clarke nuestro cráter, con un par de pequeños errores:

“Clavius, de 240 kms de diámetro, es el segundo cráter, por su tamaño, de la cara visible de la Luna, y se encuentra en el centro de las cordilleras del Sur. Es muy viejo; eras de vulcanismo y de bombardeo del espacio han cubierto de cicatrices sus paredes y marcado de viruelas el suelo. Pero desde la última era de formación del cráter, cuando los restos del cinturón de asteroides estaban aún cañoneando los planetas interiores, había conocido paz durante quinientos mil años.

La “Base Clavius” es el primer paso del hombre en la Luna:

“Ahora había nuevas y extrañas agitaciones sobre su superficie, y bajo ella, el hombre estaba estableciendo su primera cabeza de puente en la Luna. En caso de emergencia, la Base Clavius podía bastarse por entero a sí misma. Todas las necesidades de la vida eran producidas por las rocas locales, una vez trituradas, calentadas y sometidas a un proceso químico. Y si uno sabía donde buscarlos, podía hallarse en el interior de la Luna hidrógeno, oxígeno, carbono, nitrógeno, fósforo… y la mayoría de los demás elementos.

La Base era un sistema cerrado, como un modelo a escala reducida de la propia Tierra, reproduciendo el ciclo de todos los elementos químicos de la vida. La atmósfera era purificada en un vasto «invernadero»; un amplio espacio circular enterrado justamente bajo la superficie lunar. Bajo resplandecientes lámparas por la noche, y con filtrada luz solar de día, crecían hectáreas de vigorosas plantas verdes en una atmósfera cálida y húmeda, eran mutaciones especiales, destinadas al objeto expreso de saturar el aire de oxígeno y proveer alimentos como subproducto.

(…)

Los mil cien hombres y seiscientas mujeres que componían el personal de la Base eran bien formados científicos y técnicos, cuidadosamente seleccionados antes de su partida de la Tierra. Aunque la existencia lunar se encontraba ya virtualmente exenta de las penalidades, desventajas y ocasionales peligros de los primeros días, resultaba aún exigente psicológicamente, y no recomendable para quien sufriera de claustrofobia. Debido a lo costoso que resultaba y al consumo de tiempo que requería el trazar una amplia base subterránea en roca sólida o lava compacta, el normativo «módulo de estancia» para una persona era una habitación de sólo dos metros de ancho, por cuatro de largo y tres de alto.

(…)

Con su complejo de talleres, despachos, almacenes, centro computador, generadores, garaje, cocina, laboratorios y plantas para el proceso de alimentos, la Base Clavius era en sí un mundo en miniatura. E irónicamente, muchos de los hábiles e ingeniosos artificios empleados para construir este imperio subterráneo, fueron desarrollados durante la media centuria de la Guerra Fría. Cualquiera que hubiese trabajado en un endurecido e insensible emplazamiento de misiles, se habría encontrado en Clavius como en su propia casa. Aquí en la Luna había los mismos artilugios y los mismos ingenios de la vida subterránea, y de protección contra un ambiente hostil; pero habían sido cambiados para el objetivo de la paz. Al cabo de diez mil años, el hombre había hallado al fin algo tan excitante como la guerra”.

(Traducción de Antonio Ribera. Editorial Orbis, 1968).

Las fases lunares y las lluvias

Las fases de la luna afectan a la cantidad de lluvia.

1/2/2016 de University of Washington /  Geophysical Research Letters

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El panel (a) muestra cómo la fuerza de gravedad de la Luna afecta a la Tierra y su atmósfera. Es más intensa justo debajo de la Luna y más débil en la cara de la Tierrahttps://i0.wp.com/www2.astro.psu.edu/users/cpalma/astro10/Images/FG05_02.JPG opuesta a la Luna. El planel (b) muestra la diferencia en la fuerza sentida en varios lugares de la Tierra comparada con la sentida por el centro de la Tierra. Estos diagramas muestran como la Tierra y su atmósfera son deformadas por la atracción gravitatoria de la Luna. Fuente: Christofer Palma / Penn State University.

Cuando la Luna está alta en el cielo, crea un abultamiento en la atmósfera del planeta que produce cambios imperceptibles en la cantidad de lluvia que cae. Esto es lo que afirma un estudio nuevo de la Universidad de Washington (UW) que demuestra que las fuerzas lunares afectan a la cantidad de lluvia, aunque muy poco.

El estudiante de doctorado Tsubasa Kohyama se encontraba estudiando ondas atmosféricas cuando detectó en los datos una ligera oscilación en la presión del aire. Él y el profesor John (Michael) Wallace han pasado dos años estudiando el fenómeno.

Los cambios de presión en el aire relacionados con las fases de la Luna fueron detectados por primera vez en 1847. En un artículo anterior los investigadores de UW estudiaron los datos tomados por una red global para confirmar que la presión del aire en la superficie claramente cambia con las fases de la Luna. “Cuando la Luna está justo encima o justo debajo la presión del aire es mayor”, afirma Kohyama.

Ahora, su nuevo artículo es el primero que demuestra que la atracción gravitatoria de la Luna también disminuye ligeramente la cantidad de lluvia.

Cuando la Luna está arriba su gravedad hace que la atmósfera se deforme con un bulto dirigido hacia ella, así que la presión o peso de la atmósfera en esa cara del planeta aumenta. Presiones más altas producen incrementos en la temperatura de las zonas de aire que tienen debajo. Dado que el aire más caliente puede contener más humedad, esas mismas zonas se encuentran ahora más lejos de su límite de saturación.

Kohyama y Wallace estudiaron 15 años de datos tomados por un satélite de NASA y la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón, entre 1998 y 2012, para demostrar que, efectivamente, la lluvia es ligeramente menor cuando la Luna está en lo alto. El cambio es de sólo un 1% de la variación total en las precipitaciones, así que no es suficiente como para tener consecuencias sobre otros aspectos del tiempo meteorológico o para que la gente note la diferencia.

[Noticia completa]
Actualizado ( Lunes, 01 de Febrero de 2016 10:10 ) http://observatori.uv.es/index.php?option=com_content&view=article&id=7157%3Alas-fases-de-la-luna-afectan-a-la-cantidad-de-precipitaciones&catid=52%3Anoticosmos&Itemid=74&lang=es

Origen de la Luna

La Luna fue producida por un choque frontal entre la Tierra y un planeta en formación
29/1/2016 de UCLA / Science

The extremely similar chemical composition of rocks on the Earth and moon helped scientists determine that a head-on collision, not a glancing blow, took place between Earth and Theia.

La composición química extremadamente similar de las rocas de la Tierra y la Luna ha ayudado a los científicos a determinar que un choque frontal, y no lateral, tuvo lugar entre la Tierra y Theia. Crédito:  William K. Hartmann.

 

La Luna fue formada por un violento choque frontal entre la Tierra primitiva y un “embrión planetario” llamado Theia, aproximadamente 100 millones de años después de que se formase la Tierra, según publican geoquímicos de UCLA y sus colaboradores.

Los científicos ya conocían esta colisión a alta velocidad, que se produjo hace casi 4500 millones de años, pero muchos pensaban que la Tierra chocó contra Theia con un ángulo de 45 grados o más (un potente roce lateral). Pero las pruebas nuevas, publicadas en la revista Science, apoyan firmemente el caso de un choque frontal.

Los investigadores han analizado siete rocas traídas a la Tierra desde la Luna por las misiones Apollo 12, 15 y 17, así como seis rocas volcánicas del manto de la Tierra, cinco de Hawái y una de Arizona.

La clave para reconstruir el impacto fue una marca química revelada en los átomos de oxígeno de las rocas. Más del 99.9 por ciento del oxígeno de la Tierra es O-16, llamado así porque cada átomo contiene 8 protones y 8 neutrones. Pero hay también cantidades pequeñas de isótopos más pesados del oxígeno: O-17, con un neutrón extra y O-18, con dos neutrones añadidos. La Tierra, Marte y otros cuerpos planetarios de nuestro Sistema Solar tienen una proporción única de O-17 frente a O-16, cada uno como con una “huella dactilar” distintiva.

En 2014 un equipo de investigadores alemanes anunció en Science que la Luna también tiene su proporción única entre los isótopos del oxígeno, diferente de la Tierra. La nueva investigación sostiene que no es así.

“No vemos ninguna diferencia entre los isótopos de oxígeno de la Luna y de la Tierra: son indistinguibles”, afirma Edward Young, director de la investigación. Y el hecho de que el oxígeno de las rocas de la Tierra y la Luna tenga las mismas características químicas indica, según Young, que se produjo una colisión frontal entre Theia y la Tierra que condujo a una composición química similar de la Tierra y la Luna. Si se hubiera producido un choque lateral, la mayor parte de la Luna habría sido formada por el manto de Theia, y la Tierra y la Luna habrían tenido entonces diferentes proporciones de isótopos de oxígeno.

[Noticia completa]

Actualizada Viernes 29: http://observatori.uv.es/index.php?option=com_content&view=article&id=7152%3Ala-luna-fue-producida-por-un-choque-frontal-entre-la-tierra-y-un-planeta-en-formacion&catid=52%3Anoticosmos&Itemid=74&lang=es