La primera explosión nuclear ayuda a probar la teoría de la formación lunar

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Los cristales radiactivos que se encontraron cubriendo el suelo después de la primera prueba de una explosión provocada por una bomba atómica están siendo utilizados por los científicos para probar teorías sobre la formación de la Luna hace unos 4.500 millones de años.

 

En un nuevo estudio realizado en la Scripps Institution of Oceanography de la California University de San Diego, el profesor James Day y sus colegas examinaron la composición química del zinc y otros elementos volátiles contenidos en el vidrio de color verde, llamado trinitita, materiales radiactivos formados bajo las temperaturas extremas que resultaron de la explosión de la bomba de plutonio de 1945. Las muestras de ensayo analizadas se recogieron entre 10 metros (30 pies) y 250 metros (800 pies) desde el punto cero en el sitio de prueba de Trinity en Nuevo México.

 

En comparación con las muestras recogidas más lejos,  los cristales encontrados más cerca del sitio de detonación carecían de elementos volátiles como el zinc. El zinc que estaba presente se enriqueció en los isótopos más pesados y menos reactivos, que son formas de estos elementos con diferente masa atómica pero las mismas propiedades químicas.

 

El zinc y otros elementos volátiles, que se vaporizan a altas temperaturas, se “secaron” cerca de la explosión, a diferencia de los más alejados de la explosión. Los hallazgos fueron publicados en la edición del 8 de febrero de la revista Science Advances.

 

“Los resultados muestran que la evaporación a altas temperaturas, similar a la que se produce al comienzo de la formación del planeta, conduce a la pérdida de elementos volátiles y al enriquecimiento en isótopos pesados en los materiales sobrantes del evento”, dijo Day, autor principal del estudio. “Esta era la opinión corriente, pero ahora tenemos evidencia experimental para demostrarlo”.

 

Los científicos han sugerido durante mucho tiempo que reacciones químicas similares ocurrieron cuando una colisión entre la Tierra y un cuerpo planetario de tamaño de Marte produjo escombros que finalmente formaron la Luna. El análisis de Day y sus colegas encontró similitudes entre la trinitita y las rocas lunares: ambas tienen muy pocos en elementos volátiles y contienen poco o nada de agua.

 

El estudio de Day proporciona nuevas pruebas para apoyar la “teoría del impacto gigante” de la formación de la Luna.

 

El delgado manto de trinitita en el sitio de pruebas del desierto de Nuevo México, que se extendía aproximadamente hasta 350 metros (1.100 pies) desde el punto cero, se formó a partir del calor, a medida que las reacciones nucleares ocurrieron. Los resultados del estudio mostraron que los elementos volátiles sufren las mismas reacciones químicas durante eventos extremos de temperatura y presión, ya sea que se produzcan en la Tierra o en el espacio exterior.

 

“Utilizamos lo que fue un acontecimiento que cambió la historia a beneficio científico, obteniendo información científica nueva e importante de un evento de hace 70 años que cambió la historia humana para siempre”, dijo Day, director del Laboratorio de Isótopos de Geoquímica de Scripps.

Traducción de:

https://www.sciencedaily.com/releases/2017/02/170208151340.htm

19 meses de observación lunar ininterrumpida. Los observadores lunares de la AEA en “THE LUNAR OBSERVER” de febrero 2017

Con orgullo y alegría, festejamos 19 meses seguidos de participación en la “biblia lunar”, la revista “The Lunar Observer”, censuario de la Lunar Section de la ALPO (Association of Lunar and Planetary Observers).

La revista se puede descargar de la web de ALPO:  http://alpo-astronomy.org /y también del siguiente link:

https://drive.google.com/file/d/0B-Dhf119f9EwalFvT0xqSE5lcjQ/view?usp=sharing

En la página 5 se incluye un texto de nuestra autoría que acompaña a un croquis de los Montes Agrícola, que ya ha sido publicado en una entrada anterior.

En la sección “Recent topographical observations”, pág.13, se incluyen las siguientes observaciones:

ALBERTO ANUNZIATO—PARANÁ,, ARGENTINA. Drawing of Agricola.

MAURICE COLLINS – PALMERSTON NORTH, NEW ZEALAND. Digital images of 7 day moon, Albategnius, Autolycus, Cassini, Heraclitus, Hipparchus, Janssen, Lacus Mortis, Manilius, Mare Tran-quillitatis, Plinius, Posidonius, Proclus, Stöffler, Theophilus, Triesnecker, Vallis Alpes, W. Bond & Werner.

JOHN DUCHEK – St. LOUIS, MISSOURI, USA. Digital image of Straight Wall.

HOWARD ESKILDSEN – OCALA, FLORIDA, USA. Digital images of Aristoteles-Peary, Arnold-Grove, Meton-Lacus Mortis, Montes Taurus, Pitatus & Scoresby.

DESIREÈ GODOY – ORO VERDE, ARGENTINA. Digital images of Anaxagorus(2) & Plato(6).

 

Y en la página 14 las fotografías de Desiré Godoy, obtenidas desde Oro Verde el 13 de enero de 2017 con un telescopio  8” Meade Starfinder y una cámara QHY5-II.

 

Anaxágoras:

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Plato:

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A partir de la página 15 se incluyen nuestros aportes a la Sección “Lunar Geological Change Detection Program”:

Observations for December were received from the following observers: Jay Albert (Lake Worth, FL, USA – ALPO) observed: Aristarchus, Gassendi, Plato and Ross D. Alberto Anunziato (Argentina – AEA) observed: Agrippa, Alphonsus, Aristarchus, Copernicus, Gassendi, Littrow, Picard, Plato, Rupes Recta, Schiller, Sinus Iridum, and Theophilus. Francisco Cardinalli (Argentina – AEA) imaged Alphonsus, Aristarchus, Bullialdus, Copernicus, earthshine, Eratosthenes, Herodotus, Proclus, and Pytheas. Francesca and Maurizio Cecchini (Italy – UAI) imaged several features. Maurice Collins (New Zealand – ALPO) imaged the Moon and several features. Anthony Cook (Aberystwyth Unversity & Newtown, UK – ALPO/BAA) videoed earthshine. Marie Cook (BAA – Mundesley, UK) was unable to observe due to a fall, but is back in operation during January. Desiré Godoy (Argentina – AEA) imaged Alphonsus, Atlas, Gassendi, Promontorium Agarum, and several other features. Howard Eskildsen (Ocala, FL, USA – ALPO) imaged several features. Jean Marc Lechopier (France – UAI) imaged Cichus. Franco Taccogna (Italy – UAI) imaged Aristarchus, Cichus, earthshine, the Moon, and several features. Aldo Tonon (Italy – UAI) observed imaged and several features.

Anthony Cook eligió tres observaciones nuestras para futuros análisis de reportes históricos de fenómenos lunares transitorios:

Agrippa:

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Un informe de 1966 una sombra grisácea en el pico central, más clara que la del borde, lo que no se observa en nuestras imágenes.

Vallis Schröteri y Herodotus:

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3 antiguos informes de puntos brillantes en la zona central de Herodotus son analizados en profundidad comparándolos con nuestra imagen, en la que no se detecta nada anormal.

Promontorium Agarum:

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Un informe de 1980 reporta una serie de puntos más brillantes que lo normal que tampoco aparecen en nuestras imágenes.

Memoria 2016 de la Sección Lunar

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1.-Conformación de la Sección.

Coordinación General: Alberto Anunziato (Paraná, Entre Ríos, Argentina), desde el 18 de Noviembre de 2015.

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Coordinador Adjunto: Luis Mansilla (Rosario, Santa Fe, Argentina).

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Página web: https://observacionlunar.wordpress.com/

Contacto: observacion.lunar.liada@gmail.com

Estadística de la Web:

En el año 2016 se publicaron 77 entradas. Estas tuvieron un perfil variado y las podemos distribuir en 3 grupos. 1) Noticias relacionadas con la Luna. Se publicaron 36 entradas, 16 de ellas traducciones exclusivas de nuestra web. 2) Textos relacionados con la observación. Se publicaron 33 entradas, todas con textos e imágenes de integrantes de la Sección. 3) Textos relacionados con la luna de miembros de la Sección: 8 entradas.

2.-Actividades en 2016.

Seguimos siendo una sección joven, con poco más de un año de creación.

La Sección Lunar se pensó con un sesgo observacional, además de la divulgación, por ello es que se implementó desde el inicio mismo de las actividades la participación en 2 de los programas de la entidad decana en la observación lunar y planetaria: la “Association of lunar and planetary observers” (ALPO). Estos programas son:

  1. A) Áreas Seleccionadas. A integrarse en el “Selected Areas Program” de ALPO. El objetivo es monitorear intensivamente ciertas áreas lunares que presentan interés de manera de acumular el mayor número de observaciones del mismo accidente en la misma lunación y durante sucesivas lunaciones.
  2. B) Detección de Cambios Geológicos Lunares. A integrarse en el “Lunar Geological Change Detection Program” de ALPO/BAA/ University of Aberystwyth. Lo que se propone este programa es observar la Luna en condiciones de iluminación, y si es posible de libración, que coincidan con las de observaciones que originaron reportes de Fenómenos Lunares Transitorios y así establecer cómo hubiera sido la apariencia normal del accidente observado. Así se puede descartar un informe de FLT si coincide con la descripción realizada por el segundo observador en las mismas condiciones de iluminación solar/libración. El programa se propone ir eliminando gradualmente los reportes de FLT menos confiables y reajustando el valor observacional de los demás. Las observaciones de nuestros miembros cubrieron en 2016 88 eventos históricos en el marco de este programa. Hubo 1 fenómeno lunar transitorio observado por un miembro de la Sección e incorporado a la base de datos.

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Aristarchus. Imagen aparecida en el número de agosto de 2016 de “The Lunar Observer”.

En los 12 números de 2016 de la revista de la Lunar Section de la ALPO aparecieron colaboraciones (imágenes y textos) de nuestros miembros.

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Aristillus, Autolycus y Archimedes. Imagen aparecida en el número de octubre de 2016 de “The Lunar Observer”.

Se trabajó intensamente en la captación de nuevos observadores lunares para incorporarlos a los programas de observación. No es sencillo. Desde hace décadas la observación lunar ha sido relegada como una pretendida antigualla de museo, en la errónea creencia de que las imágenes de las distintas sondas espaciales hacían inútil la observación desde la Tierra. La Luna pareciera no ser otra cosa que el objetivo de una linda fotografía. La investigación de los Fenómenos Lunares Transitorios es una muestra de que esto no es cierto. Mantenemos la convocatoria a los astrónomos amateurs a través de la entrada correspondiente en el sitio web de la Sección Lunar y en el Foro de la LIADA. Se han recibido colaboraciones de observadores argentinos, bolivianos y colombianos. La participación más activa corresponde a las secciones lunares de la Asociación Entrerriana de Astronomía y la asociación “Icaro” de Cochabamba, Bolivia. A su vez se mantiene un diálogo permanente con el Dr. Anthony Cook, Director del “Lunar Geological Change Detection Program” de ALPO/BAA/ University of Aberystwyth, con lo que estamos cumpliendo el objetivo de que nuestras observaciones se inserten en la red de observadores lunares más prestigiosa del mundo, afianzando los fines de la colaboración PRO-AM.

Participamos con la ponencia “Volcanes en la Luna” del XVII° Congreso Internacional de Astronomía Pro-Am LIADA, Liga Iberoamericana de Astronomía (celebrado en Santa Fe, Argentina, el 26 y 27 de noviembre de 2016).

3.-Perspectivas 2017

Actualizando los objetivos que habíamos propuesto en nuestro Proyecto para la Sección Lunar, los objetivos para 2017 pasan por:

1.-Sumar programas específicos de observación lunar y continuar con los que ha comenzado a llevar.

2.- Seguir divulgando las novedades científicas relacionadas con la Luna en nuestro sitio web.

3.-Coordinar con otras secciones de la LIADA observaciones conjuntas y eventualmente proyectos científicos conjuntos. Estamos estudiando la posibilidad de implementar un programa de observación de impactos meteoríticos en la superficie lunar.

4.-Seguiremos fomentando la participación de los astrónomos de las asociaciones afiliadas en la LIADA en los programas de observación lunar de asociaciones internacionales, según el modelo de colaboración actualmente instrumentado con la ALPO.

5.-Realizar un segundo encuentro de astronomía lunar.

Montes Agricola

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Este boceto trata de registrar las condiciones de iluminación de los Montes Agricola en el doceavo día de lunación (iluminación 90.8%, colongitud 58.6). La observación se realizó en los minutos previos a la observación del vecino Aristarchus en las mismas condiciones de iluminación de un antiguo reporte de FLT para el “Lunar Geological Change Detection Program (ALPO-BAA).

Eclipsado por el vecino Macizo de Aristarchus, Montes Agricola es un accidente poco conocido, lo que no sorprende con tantas bellezas en sus cercanías como el mágico Schröteri Vallis. El seeing de esa noche era particularmente bueno (8/10) y permitía un asombroso grado de detalle para un telescopio pequeño.  La cordillera aparecía sumamente brillante.  Se distinguen claramente el material oscuro del margen oeste del Aristarchus Plateau, formado por afloramiento de lava, y el material más claro y antiguo que forma el Estrecho de Agricola, constituido por material piroclástico.

La luz solar en ángulo bajo iluminaba las zonas más altas: la propia cordillera de los Montes Agricola, la altura sobre la que se asienta el cráter Raman (de 12 kms. de diámetro), cuyo interior aparecía muy oscuro, el Mons Herodotus y las dos pequeñas colinas sin nombre en el extremo oeste de la zona comprendida en el dibujo. Las sombras más oscuras aparecen en el extremo occidental del Macizo de Aristarco, desde Raman hasta el pico más occidental de los Montes Agricola, las sombras proyectadas por las alturas del Macizo de Aristarchus nos ocultan el Estrecho de Agrícola. Las sombras se interrumpen por el pico  más occidental de los Montes Agricola, brillante a la luz solar, y luego se reanudan hacia el norte. En el resto de los tramos montañosos ubicados hacia el este, las sombras son más cortas, lo que hace suponer que estos picos son más bajos que el pico más occidental.

Nombre y lugar del observador: Alberto Anunziato (Paraná, Argentina).

Accidente: Montes Agricola.

Día y hora (UT) de la observación: 16-07-2016  23.15 a 23:45.

Telescopio: 105 mm. Maksutov-Cassegrain (Meade ETX 105).

Magnificación: 154 X

 

Traducción del original aparecido en inglés en “The Lunar Observer” del mes de febrero de 2017.

Las muestras traídas de la Luna por el programa Apolo se están deshaciendo

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Las rocas lunares traídas en los 70 se están convirtiendo literalmente en polvo. El tamaño medio de las partículas observadas ha disminuido más de la mitad. El contacto con el vapor de agua terrestre, causa probable de su deterioro. La NASA conserva en nitrógeno y sin examinar el 83% de las rocas que trajo.

Hace más de cuatro décadas, los astronautas del programa Apolo trajeron 382 kilos de rocas lunares a la Tierra, ‘recuerdo’ y muestra para el estudio científico de los viajes emprendidos al satélite entre 1969 y 1972. Sin embargo, no están resistiendo el paso del tiempo y un estudio alerta de que se han deteriorado significativamente.

Los científicos han encontrado que el tamaño medio de las partículas, en un conjunto de 20 muestras diferentes de suelo traídas por las naves Apolo y mantenidas en los laboratorios para su uso en investigación, ha disminuido en más de la mitad desde que las muestras se midieron por primera vez hace 40 años.

“Puede ser que sea exacto decir que los suelos lunares traídos por el programa Apolo se están literalmente convirtiendo en polvo”, según el estudio dirigido por Bonnie Cooper, de la Universidad de Hanyang en Corea del Sur.

El 83% de ese material permanece sin examinar conservado en nitrógeno en el Centro Espacial Johnson de la NASA (JSC) en Houston, explicó Cooper a Space.com. El otro 17% se ha destinado al estudio en diferentes laboratorios. Las 20 muestras que Cooper y su equipo consultaron pertenecían a este último grupo.

Entre 2007 y 2012, se utilizaron técnicas de difracción láser para medir los tamaños de partículas en las muestras. Los investigadores compararon sus resultados con las mediciones de suelos originales, que se hicieron en la década de 1970 utilizando tamices.

Las diferencias entre los dos conjuntos de datos son elocuentes. Por ejemplo, el diámetro de partícula medio se ha reducido de 78 micras a 33 micras. Y en los datos originales de tamiz, el 44% de las partículas del suelo tenían entre 90 y 1.000 micras de ancho; hoy en día, sólo el 17% de las partículas son tan grande.

La explicación más probable para la degradación es el daño causado por el vapor de agua, dicen los científicos. “La lixiviación por el vapor de agua hace que la superficie específica de una muestra de suelo lunar se multiplique y se desarrolle un sistema de poros”, han escrito en su estudio, publicado en la revista Nature Geoscience. Los nuevos resultados sugieren que las muestras de suelo del programa Apolo que están siendo estudiados por los científicos no son prístinas, dijo Cooper.

“La gente no debe asumir que las muestras de suelo lunar Apolo siguen siendo representativas de los suelos que se encuentran en el entorno natural de la Luna, especialmente si han estado expuestas a la atmósfera. Además de la distribución de tamaño de partícula, otras propiedades geotécnicas también deben haber cambiado. También, por ejemplo, el agua que se encuentra en la muestra puede tomarse como lunar en su origen, cuando en realidad es el resultado de la contaminación”.

Fuente:

http://www.rtve.es/noticias/20150903/muestras-traidas-luna-programa-apolo-se-estan-deshaciendo/1211580.shtml

Anaxágoras, el “Tycho” del Polo Norte

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Esta imagen pertenece a una serie de observaciones de Plato enviadas al Programa de Detección de Cambios Geológicos Lunares de ALPO-BAA para verificar las condiciones de iluminación de un evento de Fenómeno Lunar Transitorio histórico. Pero además de ese valor, tiene un plus: muestra la extensión del material eyectado por la formación del cráter Anaxágoras. Anaxágoras, con un diámetro de 50 kms., es un cráter relativamente reciente, pertenece al período copernicano (el último en la formación de la actual composición geológica lunar) y por eso podemos apreciar la magnificencia mortal de los materiales eyectados, que cubren superficies que alcanzan a más de 600 kilómetros desde el cráter, que cuando la luz del Sol incide oblicuamente es un cráter como los demás, pero con los rayos del Sol incidiendo frontalmente en luna llena tiene una innegable semejanza con el cráter Tycho. En luna llena es cuando podemos observar la extensión de los rayos de materiales eyectados, ya que con menos iluminación solar resultan imperceptibles. Los materiales eyectados de cráteres antiguos son sistemáticamente borrados no solamente por otros impactos más recientes sino por las condiciones del clima espacial en la luna (sobre todo del viento solar).

Name and location of observer: Desiré Godoy (Oro Verde, Argentina).

Name of feature: Anaxágoras.

Date and time (UT) of observation: 01-13-2017-03:24.

Size and type of telescope used: 200 mm. reflector (Meade Starfinder 8).

Medium employed (for photos and electronic images): QHY5-II.

Chispas en la superficie lunar provocadas por tormentas solares

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Las tormentas solares potentes pueden cargar eléctricamente el suelo en los polos lunares, en concreto en las regiones gélidas y que se hallan sumidos en la sombra de manera perpetua, y podrían posiblemente producir fuertes “chispazos” capaces de vaporizar y fundir la capa superficial de las áreas de suelo afectadas. Este fenómeno podría causar en la Luna transformaciones de tanta envergadura como las ocasionadas por los impactos de meteoritos, según las conclusiones a las que se ha llegado en una nueva investigación. Es posible que se descubran huellas de esta exótica clase de alteración cuando se analicen futuras muestras de estas regiones.

 

La Luna casi no tiene atmósfera, así que su superficie está expuesta al agresivo entorno espacial. Los impactos de pequeños meteoritos golpean constantemente la capa superior de polvo y roca, llamada regolito, del satélite. Cerca del 10 por ciento de esta capa percutida ha sido fundida o vaporizada por impactos de meteoritos. El equipo de Andrew Jordan, de la Universidad de New Hampshire en la localidad estadounidense de Durham, ha descubierto que en las regiones en sombra perpetua de la Luna se podría fundir o vaporizar un porcentaje similar de la superficie a consecuencia de las chispas ocasionadas por las tormentas solares.

 

La actividad solar explosiva, como las erupciones solares y las eyecciones de masa coronal, lanza partículas cargadas eléctricamente y muy energéticas hacia el espacio. La atmósfera de la Tierra nos escuda de la mayor parte de esta radiación, pero en la Luna estas partículas (iones y electrones) golpean directamente contra la superficie. Se acumulan en dos capas por debajo de esta última; los voluminosos iones no pueden penetrar a mucha profundidad porque tienen una mayor probabilidad de chocar contra átomos en el regolito, así que forman la capa más cercana a la superficie, mientras que los diminutos electrones pueden avanzar más y por eso forman una capa a mayor profundidad. Los iones tienen una carga positiva, en tanto que la de los electrones es negativa. Dado que las cargas opuestas se atraen, normalmente de aproximan entre sí y acaban cancelándose mutuamente.

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Mapa que muestra las regiones en sombra perpetua (en azul) que cubren aproximadamente el 3 por ciento del polo sur de la Luna. (Imagen: NASA Goddard/LRO mission)

 

En agosto de 2014, sin embargo, el equipo de Jordan presentó los resultados de simulaciones que predicen que las tormentas solares intensas causarían que el regolito de las regiones en sombra perpetua (PSR, por sus siglas en inglés) acumulase carga en estas dos capas hasta que esta fuera liberada explosivamente, como un relámpago en miniatura. Las PSR son tan gélidas que el regolito en ellas se convierte en un conductor extremadamente pobre de electricidad. Por tanto, durante tormentas solares intensas, se supone que el regolito disipa la acumulación de carga demasiado despacio, no pudiendo evitar los efectos destructores de una descarga eléctrica súbita, llamada ruptura dieléctrica. Se estima que el alcance de este proceso es suficiente como para alterar el regolito.

 

El citado proceso no es completamente nuevo para la ciencia espacial: las descargas electrostáticas pueden suceder en cualquier material escasamente conductor (dieléctrico) expuesto a una intensa radiación espacial, y es en la práctica la causa principal de las anomalías que padecen las naves espaciales, tal como argumenta Timothy Stubbs, del Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA, en Greenbelt, Maryland, Estados Unidos, coautor de la investigación.

Fuente:

http://noticiasdelaciencia.com/not/22684/chispas-en-la-superficie-lunar-provocadas-por-tormentas-solares/