La luna puede tener un papel importante en el mantenimiento de campo magnético de la Tierra

El campo magnético de la Tierra nos protege de forma permanente de las partículas cargadas y de la radiación que se originan en el Sol. Este escudo es producido por la “geodinamo”, el rápido movimiento de enormes cantidades de aleación de hierro líquido en el núcleo externo de la Tierra. Para mantener este campo magnético hasta el día de hoy, el modelo clásico requiere núcleo de la Tierra se haya enfriado alrededor de unos 3 000 ° C durante los últimos 4,3 mil millones de años. Ahora, los astrónomos sugieren que, por el contrario, su temperatura ha caído apenas en 300 ° C. La acción de la Luna, pasada por alto hasta ahora, se cree que ha compensado esta diferencia y que mantiene activa la “geodinamo”.

160401075118_1_540x360

Los efectos gravitacionales asociados con la presencia de la Luna y del Sol causan una deformación cíclica del manto de la Tierra y un tironeo de su eje de rotación. Este forzamiento mecánico aplicado a todo el planeta provoca fuertes corrientes en el núcleo externo, que se compone de una aleación de hierro líquido de viscosidad muy baja. Tales corrientes son suficientes para generar el campo magnético de la Tierra.

Crédito: © Julien Monteux y Denis Andrault

El campo magnético de la Tierra nos protege de forma permanente de las partículas cargadas y de la radiación que se originan en el Sol. Este escudo es producido por la “geodinamo”, el rápido movimiento de enormes cantidades de aleación de hierro líquido en el núcleo externo de la Tierra. Para mantener este campo magnético hasta el día de hoy, el modelo clásico requiere núcleo de la Tierra se haya enfriado alrededor de unos 3 000 ° C durante los últimos 4,3 mil millones de año. Ahora, un equipo de investigadores del CNRS y la Universidad Blaise Pascal sugiere que, por el contrario, su temperatura ha caído apenas 300 ° C. La acción de la Luna, pasada por alto hasta ahora, se cree que ha compensado esta diferencia y que mantiene activa la “geodinamo”. Su trabajo se publicó el 30 de marzo de 2016 en el revista Earth and Planetary Science Letters.

El modelo clásico de la formación del campo magnético de la Tierra enfrenta una gran paradoja. Para que la geodinamo funcione, la Tierra tendría que haberse fundido totalmente hace cuatro mil millones de años, y su núcleo habría tenido que enfriarse lentamente de los alrededor de 6800 ° C en ese momento hasta los actuales 3800 ° C. Sin embargo, la reciente modelización de la evolución temprana de la temperatura interna del planeta, junto con los estudios geoquímicos de la composición de los carbonatitas VER y basaltos más antiguOs, no son compatibles con este enfriamiento. Con temperaturas tan elevadas descartadas, los investigadores proponen otra fuente de energía en su estudio.

La Tierra tiene una forma ligeramente achatada y gira alrededor de un eje inclinado que se tambalea alrededor de los polos. Su manto se deforma elásticamente debido a los efectos de las mareas causadas por la Luna. Los investigadores muestran que este efecto podría estimular continuamente el movimiento de la aleación de hierro líquido que compone el núcleo externo, y en cambio generar el campo magnético de la Tierra. La Tierra recibe continuamente 3.700 millones de vatios de potencia a través de la transferencia de la energía gravitacional y la rotación del sistema Tierra-Luna-Sol, y se cree que más de 1.000 millones de vatios están disponibles para llevar a cabo este tipo de movimiento en el núcleo externo. Esta energía es suficiente para generar el campo magnético de la Tierra, lo que unido a la Luna, resuelve la paradoja principal en la teoría clásica. El efecto de las fuerzas gravitacionales en el campo magnético de un planeta ya ha sido bien documentado para dos de las lunas de Júpiter, Io y Europa, y para numeroso exoplanetas.

Dado que ni la rotación de la Tierra alrededor de su eje, ni la dirección del mismo, ni la órbita de la Luna son perfectamente regulares, su efecto combinado sobre el movimiento en el núcleo es inestable y puede causar fluctuaciones en la “geodinamo”. Este proceso podría ser responsable de ciertos impulsos de calor en el núcleo externo y en su límite con el manto de la Tierra. En el transcurso del tiempo, esto puede haber dado lugar a picos de fusión del manto profundo y posiblemente a grandes eventos volcánicos en la superficie de la Tierra. Este nuevo modelo muestra que el efecto de la Luna sobre la Tierra va más allá de las mareas.

Traducción de:

https://www.sciencedaily.com/releases/2016/04/160401075118.htm

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s