LOS OBSERVADORES LUNARES DE LA LIADA EN “THE LUNAR OBSERVER” DE DICIEMBRE 2016

Acaba de parecer el número de diciembre de 2016 de “The Lunar Observer”, la revista de observación lunar de la ALPO (Association of Lunar and Planetary Observers). Con gran alegría, festejamos 17 meses seguidos de participación en la “biblia lunar”.

La revista se puede descargar de la web de ALPO:  http://alpo-astronomy.org /y también del siguiente link: https://drive.google.com/file/d/0B-Dhf119f9EwNy1Tb2M3VGxfZWM/view?usp=sharing

A partir de la página 13 se incluyen nuestros aportes a la Sección “Lunar Geological Change Detection Program”. Se analiza un posible reporte de Fenómeno Lunar Transitorio, una imagen de Herodotus en la que aparecería el “mítico” pico central “fantasma”, por primera vez en una fotografía. Las probabilidades, sin embargo, parecen estar del lado del “artefacto” en el apilado. Para llegar a esa conclusión se utilizaron las observaciones de dos miembros de la LIDA, la observación visual de un observador de la AEA, horas antes del reporte-17 de julio a las 3.49 UT (1.38 a 1.45 UT), y una fotografía del Marcelo Gundlach de las 5.08 UT.

Observations for October were received from the following observers: Jay Albert (Lake Worth, FL, USA – ALPO) observed: Alpetragius, Alphonsus, Aristarchus, Atlas, Endymion, Eratosthenes, Plato, and Timocharis. Alberto Anunziato (Argentina – AEA) observed: Fracastorius, Heraclitus, Maurolycus, Metius, Sabine, and Theophilus. Francisco Cardinalli (Argentina – AEA) observed: Alphonsus and Mare Vaporum. Anthony Cook (Aberystwyth/Newtown, UK – ALPO/BAA) imaged several features. Marie Cook (Mundesley, UK – BAA) observed: Atlas and Plato. Desireé Godoy (Argentina – AEA) observed: Linne and Proclus. Marcelo Grundlach (Bolivia – IACCB) was unable to observe due to poor weather, so has sent in an earlier observation from 2015 of Atlas, which has been added to our database. Rik Hill (Tucson, AZ, USA – ALPO) observed: Le Monier, Mare Frigoris, and Valcq.

Anthony Cook eligió tres observaciones nuestras para futuros análisis de reportes históricos de fenómenos lunares transitorios:

Maurolycus:

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Alphonsus:

alphonsus-21-23-53

Linne:

linne-23-53-38

 

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Censorinus, un diminuto cráter muy brillante

Una de las zonas más brillantes de la Luna, cerca del Mare Tranquilitatis, es ese pequeño punto resplandeciente que los paseantes por la superficie lunar habrán reconocido muchas veces con la Luna llena. Censorinus es un cráter diminuto (en inglés ni siquiera se denomina como “cráter” sino como “craterlet”) de menos de 4 kilómetros de diámetro. Como es muy joven en términos lunares (pertenece al periodo copernicano, de menos de mil millones de años de antigüedad), el material eyectado tras el impacto es sumamente brillante cuando la luz solar incide frontalmente. En realidad, la zona que percibimos como tan brillante abarca 25 kilómetros de diámetro y es el manto de materiales eyectados. En esta fotografía tomada por la misión Apollo X podemos verlo con más detalle.

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Los datos de la fotografía son:

Name and location of observer: Francisco Alsina Cardinalli (Oro Verde, Argentina).

Name of feature: Censorinus.

Date and time (UT) of observation: 05-14-2016-02:45.

Filter: Astronomik ProPlanet 742 IR-pass.

Size and type of telescope used: 250 mm. Schmidt-Cassegrain (Meade LX 200).

Medium employed (for photos and electronic images): QHY5-II.

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La mujer que dio nombres a la Luna

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Mary Adela Blagg era una astrónoma de talento, pero su obra ha sido olvidada. Hoy en día, el seguimiento de los accidentes lunares es bastante sencillo, gracias al meticuloso sistema de nomenclatura supervisado por la Unión Astronómica Internacional. Pero hace un siglo había libertad absoluta: quien dibujaba el mapa elegía los nombres, y el mismo cráter o domo podía tener hasta cuatro nombres diferentes.

Hasta que Mary Adela Blagg intervino. Blagg tenía unos 40 años cuando se enamoró de la astronomía. A pesar de que fue mayormente autodidacta, hizo importantes contribuciones a dos áreas de la astronomía, la nomenclatura lunar y las estrellas variables. En 1916, fue una de las primeras cuatro mujeres admitidas en la Royal Astronomical Society en reconocimiento a su trabajo, pero hoy casi nadie la recuerda.

Blagg nació en 1858 y pasó la mayor parte de su vida en Cheadle, una pequeña ciudad de Inglaterra. “En su tiempo, los Blaggs eran una especie de realeza local, estaban involucrados en todos los aspectos de la vida de Cheadle”, dice Mike Plant, un historiador local de la Cheadle Historical Society. Su padre era abogado y cuando su madre murió, Mary se hizo responsable de su familia.

Ella fue a la escuela en Londres, pero no a la universidad, aunque pedía prestados los libros de matemáticas de su hermano. Su interés en la astronomía probablemente data de 1904 o 1905, cuando asistió a una serie de conferencias locales de Joseph Hardcastle, el nieto del descubridor de Urano, William Herschel. Para 1906 se comunicaban lo suficiente como para que publicaran su análisis de las observaciones estelares de un año, 4.000 en total. Blagg también intercambió cartas con H. H. Turner, astrónomo prominente en ese entonces, que publicó su trabajo antes de 1913.

Mantuvo correspondencia y colaboración con los principales astrónomos a lo largo de toda su carrera. “Aunque a la gente le gusta pensar en ella trabajando bajo las órdenes de otros, de hecho ella hizo la mayor parte del análisis”, dice Jeremy Shears, presidente de la British Astronomical Association, una sociedad de astrónomos aficionados, de la cual Blagg era miembro de larga data. “Ellos hicieron un trabajo muy bueno apoyándola y probablemente le dieron la confianza para dejarla seguir adelante con sus investigaciones”.

Hardcastle y Turner guiaron a Blagg a los campos en los que hizo su mejor trabajo: la recomendaron a astrónomos que buscaban arreglar el caos de la nomenclatura lunar y le enviaron pilas de observaciones de estrellas variables. Increíblemente, Blagg a veces parece haber trabajado en ambos proyectos a la vez.

La primera incursión de Blagg en la nomenclatura lunar, publicada en 1913, era una tabla del tamaño de un libro que alineaba cráteres nombrados y otras características de tres mapas lunares principales, dos alemanes y un inglés. Siguió rastreando nombres discordantes y lideró la creación de la primera lista formal de la Unión Astronómica Internacional, publicada en 1935.

Para ambos proyectos, Blagg habría examinado mapas e informes de astrónomos anteriores, haciendo referencias cruzadas entre ellos y las más recientes imágenes de la luna que pudo encontrar: las primeras fotografías de la luna hechas en París y luego las más detalladas del telescopio Lick en California.

El geólogo planetario Chuck Wood, ahora en el Planetary Science Institute, hizo un trabajo similar en los años 60 cuando la NASA quiso revisar la nomenclatura, que se había descuidado desde el trabajo de Blagg. “Puedo atestiguar que eso es muy difícil”, dice Wood. Incluso con imágenes más modernas y de mayor resolución, “era casi imposible a veces identificar lo que los mapas mostraban con lo que las fotografías mostraban que era la realidad de la luna”.

Del mismo modo, el trabajo de Blagg con estrellas variables combinó datos en bruto de predecesores y su propio análisis meticulosamente sorprendente. Turner había adquirido una pila de cuadernos en la que un astrónomo comparaba el brillo de las estrellas variables con el de sus vecinos más estables. Blagg tuvo que identificar las estrellas cercanas y calcular el brillo de la estrella variable en cada observación. Luego calculó la duración de ese ciclo gracias a sus habilidades matemáticas avanzadas, mientras que los astrónomos anteriores simplemente habían representado gráficamente los datos. Es el tipo de análisis que es fácil de hacer hoy, pero requería una habilidad inmensa cuando la computación la hacían los seres humanos. “Si lo hago ahora, sólo lo tecleo en una computadora hasta que me da un análisis espectral”, dice Shears, quien estudia estrellas variables.

Entre sus otras conclusiones, Blagg determinó que en una estrella, Beta Lyrae el ciclo de iluminación y oscurecimiento iba disminuyendo gradualmente. Esa observación se ha mantenido con el tiempo-en 2008, los datos del CHARA Array Inferometer confirmaron que Beta Lyrae es una estrella binaria. “Una de las estrellas está canibalizando a su compañera”, dice Stella Kafka, directora de la Asociación Americana de Observadores de Estrellas Variables. “Está literalmente succionando la vida de su compañera a través de un disco de acreción.”

Ambos proyectos implicaban luchar con gran cantidad de información, sin la ayuda de la tecnología moderna. “En los días de Mary Blagg, había que dar un giro analítico para tomar esos datos en bruto y darles sentido”, dijo Kevin Kilburn, un astrónomo e historiador astronómico. “Eso es lo que hace a Mary Blagg bastante inusual en su época”.

Su correspondencia con otros astrónomos fue clave para que Blagg ganara su lugar en la Royal Astronomical Society. “Hubo un poco de redes sociales”, dijo Sian Prosser, bibliotecaria de la sociedad, para las cuatro primeras mujeres. Las cuatro tenían vínculos personales o profesionales con astrónomos prominentes-rasgo que compartieron con un montón de varones jóvenes de su época.

Las mujeres habían sido galardonadas como miembros honorarios por al menos 80 años, pero la sociedad tuvo que pagar al rey 3000 libras y editar su estatuto para dejar claro que las mujeres podían ser socias. Y según una carta de Turner a Francisca Herschel, que fue elegida más tarde en 1916, había habido cierta preocupación por  “oposición” a las mujeres, pero la reacción nunca apareció.

Blagg también fue reconocida con un cráter en la luna, nombrado antes de que ella muriera en 1944. Su vida personal era reservada, nunca se casó y rara vez incluso viajo fuera de Cheadle, comunicándose con la comunidad astronómica sobre todo por carta.

Mientras que sus contribuciones se basaban en habilidades únicas y ella era más independiente que la mayoría de las mujeres en astronomía, Blagg no fue la única en llevar a cabo la investigación de grado profesional como un aficionado. “Creo que lo que más me impresiona es que no estaba por delante de su tiempo, ella era parte de la astronomía victoriana tardía”, dice Kilburn. “Ella fue sin duda reconocida por su trabajo, pero creo que llegó en un momento en que las actitudes se estaban relajando. Se reconoció que las mujeres estaban involucradas en la ciencia, no sólo estaban presionando flores en los libros”.

Traducción de:

http://www.astronomy.com/news/2016/11/mary-adela-blagg

16 MESES CONSECUTIVOS DE OBSERVACIONES REPORTADAS. LOS OBSERVADORES LUNARES DE LA AEA EN “THE LUNAR OBSERVER” DE OCTUBRE 2016

Acaba de parecer el número de noviembre de 2016 de la revista especializada en astronomía lunar “The Lunar Observer” de la ALPO (Association of Lunar and Planetary Observers).

La revista se puede descargar de la web de ALPO:  http://alpo-astronomy.org /y también del siguiente link: https://drive.google.com/file/d/0B-Dhf119f9EwRHNoZi1Fb2F1QzA/view?usp=sharing

En la sección “Recent topographical observations”, pág.13, se incluye una imagen del cráter Anaxágoras acompañada de un texto de Alberto Anunziato (que hemos publicado en una entrada anterior).  Se mencionan las siguientes observaciones (pág.13):

 

JAY ALBERT – LAKE WORTH, FLORIDA, USA. Digital images of Schiller-Bally & Schiller Zuchius.

ALBERTO ANUNZIATO—ORO VERDE, ARGENTINA. Digital image of Anaxagoras.

FRANCISCO ALSINA CARDINALI – ORO VERDE, ARGENTINA. Digital images of Alphonsus(3) & Mare Vaporum(2).

CÉSAR FORNARI – ORO VERDE, ARGENTINA. Digital images of Alphonsus-W. Bond,

Fracastorius, Heraclitus, Menelaus-Sinus Amoris, & South pole.

DESIREÈ GODOY – ORO VERDE, ARGENTINA. Digital images of Linné, Metius & Proclus

ROBERT HAYS – WORTH, ILLINOIS, USA. Drawings of Fra Mauro A & Gemma Frisius D.

.RICHARD HILL – TUCSON, ARIZONA, USA. Digital images of Lacus Bonitatis & Sabine-Ritter.

DAVID TESKE – STARKVILLE, MISSISSIPPI, USA. Digital image of Schiller-Zuchius.

Y se escogieron las siguientes imágenes nuestras para ilustrar la sección (pág. 14):

Mare Vaporum:mare-vaporum-21-13-50

Heraclitus:

heraclitus-21-36-44

Metius:

metius-22-28-42

En la Sección “Lunar Geological Change Detection Program” (págs. 16 y siguientes) aparecemos entre los que más observaciones aportaron para el programa:

Observations/Studies for September were received from the following observers: Jay Albert (Boothbay Harbor, ME, USA – ALPO) observed: Alphonsus, Aristarchus, Herodotus, Philolaus, Piazzi Smyth, Plato and Sinus Iridum. Alberto Anunziato (Argentina – AEA) observed: Archimedes, Birt, Clavius, Endymion, Eratosthenes, Langrenus, Mare Crisium, Mons Lahire, Montes Apenninus, Plato, Proclus, and Tycho. Franco Cardinali (Argentina – AEA) observed: Proclus. Anthony Cook (Newtown, UK – BAA) observed the lunar eclipse. Marie Cook (Mundesley, UK – BAA) observed: Aristarchus, Proclus and Timocharis. Valerio Fontani (Italy, UAI) observed Agippa. César Fornari (Argentina – AEA) observed Alphonsus, Copernicus, and Posidonius. Desireé Godoy (Argentina – AEA) observed: Langrenus and Mons Hadley. Colin Henshaw (Saudi Arabia – BAA) observed the lunar eclipse. Franco Taccogna (Italy – UAI) observed Timocharis and several features

Anthony Cook eligió cuatro observaciones nuestras para analizar reportes históricos de FLT (fenómenos lunares transitorios):

Un reporte de Copernicus de 1932 con esta imagen:

copernicus

Un reporte de Proclus de 1980 con esta imagen:

proclus

Un reporte de Langrenus de 1993 con esta imagen (análisis sobre el que volveremos, ya que es uno de los FLT con un grado de certeza más alto):

langrenus

Un reporte de Archimedes de 1973 con esta imagen:

mons-hadley

 

Superluna de Noviembre

La “superluna” de noviembre
11/11/2016 de NASA

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La luna es una visión familiar en nuestro cielo, iluminando las noches oscuras y recordándonos la exploración espacial, pasada y presente. Pero la próxima superluna del lunes 14 de noviembre será especial porque es la luna llena más cercana a la Tierra desde 1948. No veremos otra luna como esta hasta el 2034.

La órbita de la luna alrededor de la Tierra es ligeramente elíptica así que a veces está más cerca y otras está más lejos. Cuando la luna está llena en el momento en que pasa más cerca de la Tierra se la conoce como superluna. En el perigeo (punto de máximo acercamiento a la Tierra) la luna puede estar hasta un 14 por ciento más cerca de la Tierra que en el apogeo, cuando se encuentra en el punto más alejado de nuestro planeta. Entonces la luna llena parece mayor en diámetro y brilla un 30 por ciento más en nuestro firmamento.

Sin embargo, no es necesario observarla precisamente en el momento en que alcance el perigeo. “Yo aconsejo a la gente salir a ver la superluna el domingo o el lunes por la noche”, explica Noah Petro, de la misión Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de NASA. “La diferencia en distancia de una noche a la siguiente será muy sutil, así que si está nublado el domingo, salga el lunes. Cualquier momento después de la puesta de Sol es adecuado. Como la luna está llena, saldrá casi al mismo tiempo que se produzca la puesta de sol”.

Esta será la segunda de tres superlunas seguidas. Así que si las nubes no ayudan este fin de semana, todavía tendrá otra oportunidad el próximo mes de ver la última superluna de 2016, el 14 de diciembre.

[Noticia completa]

Actualizado ( Viernes, 11 de Noviembre de 2016 10:13 )  http://observatori.uv.es/index.php?option=com_content&view=article&id=7944%3Ala-qsuperlunaq-de-noviembre&catid=52%3Anoticosmos&Itemid=74&lang=es

Formulan una nueva teoría sobre la órbita de la Luna

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Un grupo de expertos ha formulado una nueva hipótesis para explicar cómo habría llegado la Luna a su órbita alrededor de la Tierra, frente a la actual teoría del “gran impacto”, según un artículo que publicó Nature Research Journals.

La Luna es relativamente grande comparada con la Tierra y ambas están hechas casi de los mismos materiales, características que diferencian al satélite del resto de grandes cuerpos, pues “todo el mundo en el Sistema Solar tiene una química diferente”, según la responsable del estudio, Sara Stewart, profesora del Ciencias Planetarias en la Universidad de California.

La teoría aceptada sobre la Luna señala que es resultado del impacto contra la Tierra de un planeta de tamaño similar a Marte, cuando ambos estaban en fase de formación, lo que originó una nube de materia a partir de la cual se creó el satélite.

Sin embargo, los científicos han descubierto un par de problemas con esta teoría: que la composición de la Luna es sorprendentemente parecida a la de la Tierra y que, si se condensó a partir de un disco de material que rotaba alrededor del ecuador, su órbita debería ser alrededor de este, pero está inclinada cinco grados.

Para explicar esa inclinación del satélite, los expertos han considerado tradicionalmente que habría sido necesaria más energía que la proporcionada por el choque entre la Tierra y el otro planeta.

Por ello, Stewart y su equipo han formulado un modelo alternativo para explicar la formación del satélite terrestre.

Ya en 2012 propusieron que parte del momento angular (magnitud usada en física para caracterizar el estado de rotación de los cuerpos) del sistema Tierra-Luna podría haberse transferido al sistema Tierra-Sol, lo que habría permitido una colisión más fuerte al inicio del proceso.

Ese nuevo modelo considera que una colisión de alta energía dejó una masa de material vaporizado y fundido a partir del cual se formaron tanto la Luna como Tierra y esta última quedó girando con un día de dos horas y su eje apuntando hacia el Sol.

Puesto que la colisión pudo haber sido incluso más energética que la prevista en las actuales teorías, el material procedente de la Tierra y del objeto impactador se habrían mezclado, con lo que tanto nuestro planeta como su satélite se condensaron a partir del mismo material, de ahí lo similar de sus composiciones.

Como el momento angular se disipó a través de las fuerzas de las mareas, la Luna se fue alejando de la Tierra hasta alcanzar un punto llamado plano de transición de LaPlace, donde las fuerzas de planeta y satélite fueron menos importante que la fuerza de la gravedad del Sol.

De esa manera una parte del momento angular del sistema Tierra-Luna se transfirió al sistema Tierra-Sol, circunstancia que no influyó en la órbita terrestre alrededor del Sol, pero hizo que esta se volteara en posición vertical, explica el comunicado.

Unos pocos millones de años después, la Luna seguía alejándose lentamente de la Tierra hasta que llegó a un segundo punto de transición (transición de Cassini), momento en el que la inclinación de satélite cayó unos cinco grados, lo que la situó, aproximadamente, en su actual órbita.

Esta nueva teoría basada en la existencia de un único gran impacto original explica “con elegancia” tanto la órbita como la composición de la Luna, sin la necesidad de eventos adicionales.

Así, “un solo impacto gigante fue necesario para desencadenar toda la secuencia de eventos”, aseguró Stewart.

Fuente:

http://www.efefuturo.com/noticia/formulan-nueva-teoria-orbita-luna/

Anaxágoras, rey del polo norte

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La luna llena es el momento adecuado para analizar los albedos de los accidentes lunares. Esta imagen fue tomada el 18 de septiembre a las 04.01 UT (colongitud 114.2, iluminación 96%) y muestra a Anaxágoras reinando sobre el limbo norte. El manto de material eyectado es tan ancho que cubre muchos accidentes interesantes que no podemos reconocer. El material copernicano de Anaxágoras borra los cráteres pre-nectarianos Birmingham y Goldschmidt y el nectariano Barrow. Incluso el pre-ímbrico Mare Frigoris se ve invadido por material eyectado que en otros momentos de la lunación es invisible. Por contraste, el copernicano Philolaus es casi imperceptible. Un largo rayo cruza Mare Frigoris y alcanza el interior de Plato, pasando por el iluminado Plato T. Las altas paredes de Anaxágoras proveen la única sombra en el centro de la imagen, su ladera oeste. Tenemos que viajar lejos para encontrar otra zona en sombras: la ladera oeste de Scoresby (otro cráter con paredes altas). Las zonas de albedo más alto son la ladera este de Anaxágoras, la ladera este de Timaeus (que también tiene pequeños rayos) y la extensa región alrededor del cráter Bliss, en el límite entre Montes Alpes y Mare Frigoris.

Traducción del artículo aparecido en la revista “The Lunar Observer” del mes de noviembre de 2016. La imagen fue obtenida con un telescopio Meade LX 200 de 250 mm (Schmidt-Cassegrain) y una webcam Phillips SPC900NC.